Pese al optimismo del ministro de Hacienda, el empresariado y los chilenos expresan preocupación por la situación de la economía y el alto desempleo.
Los índices de actividad económica y las tasas de desempleo, seis meses después de que José Antonio Kast asumiera el gobierno, … no son alentadores y han obligado a la autoridad a bajar las expectativas de crecimiento proyectadas.
Y aunque está próxima a promulgarse la reforma tributaria que reduce el impuesto a las empresas, los expertos aseguran que ello no sacudirá el estancamiento y será difícil alcanzar la proyección de la Administración de crecer al 4% en el mediano plazo, tal como prometía en su programa de gobierno.
Palabras de Kast en julio sobre la economía chilena.
El tema tiene preocupados a todos los actores políticos y a los dirigentes de las patronales, que se rebanan la cabeza buscando fórmulas para poner finalmente en marcha la economía. Y hasta los fenómenos climáticos de los últimos dos meses han jugado en contra de los deseos y expectativas.
Las cifras del Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) incluso han puesto a Chile en el estado denominado «recesión técnica», que se da después de cinco meses con indicador negativo. La variación ha sido del −0,1% en enero; −0,3% en febrero; −0,1% en marzo; −1,2% en abril, y −0,9% en mayo, lo que activó las alarmas.
Un índice positivo del 2,4% en junio permitió al jefe de las arcas fiscales, el ministro Jorge Quiroz, hablar de «punto de inflexión», pero el reciente −1,5% conocido esta semana para julio ensombreció de nuevo el panorama.
Esperanza en la reforma
Los índices de desempleo son otro barómetro de lo alicaída que está la economía chilena. Estos solo han venido al alza desde enero (8,3%) hasta julio, cuando alcanzó el 9,5%, el más alto en los últimos tres años.
Esta situación golpea el estado de ánimo de la población, que en las últimas encuestas registra que la capacidad de consumo está por los suelos —un 82% de los consumidores la califica de negativa—, mientras un 52% dice que el presupuesto familiar no le alcanza. Es más, el sondeo de Criteria recoge que el 50% de los chilenos cree que la economía está «peor o mucho peor» y un 63% percibe que el país «va por mal camino».
Los datos son preocupantes en dos segmentos, las mujeres y los jóvenes, que registran tasas de desempleo del 10,3% y 24,9%, respectivamente.
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, trata de insuflar esperanza. En los próximos días, Kast promulgará la reforma tributaria que rebaja gradualmente el impuesto corporativo del 27% al 23% para 2030; establece un régimen de invariabilidad tributaria escalonado en años según el monto de la inversión; una flexibilización en los plazos de aprobación de permisos ambientales para proyectos y la eliminación del IVA durante un año a la compra de viviendas.
Esto último busca reactivar el sector de la construcción, uno de los más deprimidos y que en los últimos años ha visto caer a grandes empresas del rubro. Y para apuntalarlo aún más, el Gobierno amplió el subsidio a los créditos hipotecarios para viviendas de hasta un valor de 6.000 Unidades de Fomento (263.000 dólares).
Al asumir en marzo el Gobierno, el ministro Quiroz aseguraba que Chile crecería este año un 1,8% o más, para luego hacerlo sobre el 2% el próximo año. Con las últimas cifras, el ministro está próximo a ajustar ese valor en el 1%, pero muchos expertos aseguran que se crecerá menos.
El Banco Central fijó el crecimiento para Chile durante 2026 entre el 1% y el 1,7%, pero los mismos analistas afirman que deberá hacer un ajuste a la baja en el próximo informe de política monetaria.
Incremento de la gasolina
Entre las justificaciones a esta situación, el exministro de Hacienda, Mario Marcel, ha afirmado que su sucesor se adelantó y «sobreinterpretó el dato [el 2,4% de junio] como punto de inflexión que tampoco era tan espectacular».
Pero es un hecho que los temporales de julio y agosto golpearon a la minería, el sector más estable del Imacec, que registró números negativos en julio, al igual que la producción de bienes, que anotó un −3,2%. En tanto, el más variable, el comercio, no ha logrado repuntar y todas las voces coinciden en que el responsable es el incremento del precio de la gasolina dictaminado por Quiroz a solo quince días de asumir el poder, el 26 de marzo, y que implicó elevar en 0,40 dólares el valor del litro.
Aquello no solo fue un golpe anímico para la población, sino también para el coste de la vida. La inflación de abril se alzó sobre el 1,3% y, aunque ahora ronda el 0,1% o 0,2%, no logra calmar a los chilenos. De hecho, Marcel afirmó que el Gobierno no ponderó el «impacto psicológico» que el tarifazo tendría en los chilenos y de ahí que el sector servicios cayera un 0,7% en julio.
A esto se debe sumar el ajuste aplicado por Hacienda, que en 2026 implicará reducir el gasto fiscal en un montante cercano a los 3.000 millones de dólares.
Impulsar la inversión y el empleo
Las autoridades se mantienen optimistas porque tienen una batería de proyectos de ley en el Congreso que buscan impulsar la inversión y el empleo. Los más importantes son una reforma al mercado de capitales, agilizar la licitación de infraestructura estatal, cambiar el sistema de indemnización por años de servicio y flexibilizar la forma como hoy se contabilizan las horas de la jornada laboral, que ya está en 42 y deberá llegar a 40 horas en septiembre de 2028.
La denominada ‘ley de 40 horas’ promulgada durante el gobierno de Gabriel Boric, más el aumento de las cotizaciones en un 3,5% por cada trabajador a cargo del empleador establecido en la reforma de pensiones promulgada en 2025 (llegará al 8,5% en 2033) y el alza del salario mínimo a 605 dólares llegaron para quedarse y son apuntadas como uno de los factores que mantendrán la actividad económica paralizada por mucho tiempo más.
