«Estoy muy confiado con mis opciones. Demostraremos que estas acusaciones no tienen ningún fundamento». El ex primer ministro francés François Bayrou resumió con estas palabras su actitud ante el nuevo juicio al que se enfrenta desde este miércoles al mediodía en el Tribunal … de Apelación de París. Un año después de haber dejado la jefatura del Gobierno por la puerta de atrás, el veterano dirigente centrista se sienta ahora en el banquillo de los acusados por una trama de falsos asistentes en el Parlamento Europeo. Durante la sentencia en primera instancia en febrero de 2024, los jueces absolvieron al líder del MoDem, pero condenaron a cinco eurodiputados y a otros cinco dirigentes de esa formación democristiana.
Tras haberse salvado entonces de una condena que manchara su reputación, Bayrou, de 75 años, se sienta de nuevo en el banquillo de los acusados, porque la Fiscalía recurrió la sentencia. Los representantes del Ministerio Público habían pedido en primera instancia una pena de dos años y medio de prisión condicional y una multa de 70.000 euros. Aunque no condenó al líder del MoDem, el Tribunal de París estableció entonces que esta formación había malversado cerca de 300.000 euros de la Eurocámara. Lo había hecho con nueve contratos ilícitos de asistentes parlamentarios, entre 2005 y 2017.
Se trata de una trama con similitudes evidentes al caso de los asistentes fantasma en el Parlamento Europeo de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen. La líder de la extrema derecha francesa fue condenada el pasado 7 de julio con tres años de prisión —uno de ellos de cumplimiento obligado llevando un brazalete electrónico— por ese ‘affaire’, por el que ya la habían declarado culpable en marzo del año pasado. A las dos formaciones las acusan de haber utilizado a los asistentes en Bruselas o Estrasburgo como trabajadores del partido en París. Sin embargo, se distinguen por un hecho relevante: las cantidades malversadas. Mientras que los lepenistas se apropiaron de manera indebida de cerca de tres millones de euros, el MoDem malversó unos 300.000 euros.
L’ex-Premier ministre François Bayrou est jugé en appel dans le cadre de l’affaire des assistants parlementaires des eurodéputés du MoDem. Il avait été relaxé en première instance.
Jean-Luc Bennahmias, ancien député européen, est également jugé. pic.twitter.com/SGiOcEBDRf
— CLPRESS / Agence de presse (@CLPRESSFR) September 9, 2026
«El UDF —nombre del partido de Bayrou hasta 2007— y el MoDem organizaron este sistema durante mucho tiempo. El lugar de trabajo de los asistentes parlamentarios estaba fijado contractualmente en la sede del partido, pero el Parlamento Europeo se hacía cargo de su remuneración», ha resumido la presidenta de la corte esta tarde. Durante el primer juicio, el juez había asegurado que los eurodiputados y el tesorero del MoDem (el exministro Michel Mercier) que cometieron ese delito «probablemente actuaron con la autorización de Bayrou». Pero consideró que no había pruebas suficientes que demostraran su implicación.
En cambio, cinco eurodiputados del MoDem fueron condenados con penas de entre 10 y 18 meses de prisión, de cumplimiento no obligado. Cuatro de ellos recurrieron el veredicto y ahora vuelven a ser juzgados. En total, hay diez acusados, junto con las personas jurídicas del MoDem y UDF, en este proceso en apelación. Durará hasta el 2 de octubre.
Difícil paso por el gobierno
Gracias a la sentencia en primera instancia —y después de que este ‘affaire’ le costara su cargo como ministro de Justicia en 2017—, Bayrou consiguió que lo designasen como primer ministro en diciembre de 2024. Su paso por Matignon, sin embargo, resultó un viacrucis para el tres veces candidato en unas presidenciales (2002, 2007 y 2012). Se vio lastrado por el escándalo del internado de Bétharram, la ausencia de una mayoría parlamentaria y los recortes con los que intentó reducir el elevado déficit público de Francia. Finalmente, abandonó el cargo tras perder con claridad un voto de confianza en la Asamblea Nacional el 8 de septiembre de 2025.
Su baja popularidad como primer ministro no le ayudó en marzo de este año en las elecciones municipales, en que salió derrotado en Pau, cerca del País Vasco francés. Más allá de este delicado juicio, Bayrou intenta ahora maniobrar entre bambalinas para evitar la división y una derrota del centro-derecha en las elecciones presidenciales de la próxima primavera.
