La novela ‘2666’ del escritor chileno Roberto Bolaño, publicada en 2004, tiene un capítulo dedicado al horror de las mujeres desaparecidas y asesinadas en Tijuana, un signo de la primera década de este siglo en esa ciudad enclavada entre el océano y la frontera con … Estados Unidos.
«Nadie presta atención a estas muertes, pero las muertes están allí, acumulándose en el desierto como la arena», dice uno de los personajes en una reflexión que, esta semana, encajó con la dramática realidad de Morelos, no ya en la frontera distante narrada por Bolaño, sino a una hora de la Ciudad de México.
El crimen de la estudiante canaria Claudia Tacoronte Aguilera, asesinada el fin de semana pasado a puñaladas en Cuautla, en las afueras de Cuernavaca, ha puesto sobre relieve el drama de las mujeres en México, el segundo país de América Latina, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), más letal para sus vidas.
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‘El trompas’
Milton Merlo
Entre enero y septiembre de este año, al menos 70 mujeres han sido asesinadas en Morelos, es decir, una cada cuatro días. Es el segundo estado con mayor cantidad de feminicidios en todo México, solo superado por Sinaloa.
De las 70 víctimas, 22 casos fueron registrados como feminicidio y 48 como homicidio doloso, de acuerdo con cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Entre las víctimas del 2026 estuvieron cuatro estudiantes vinculadas con la Universidad Autónoma de Morelos, asesinadas o encontradas sin vida, entre ellas, la estudiante española.
Según datos oficiales, a dicha universidad llegan cada año alrededor de 50 estudiantes extranjeros. La universidad tiene prestigio en campos como la biología y la medicina y Morelos ofrece, además de un constante clima primaveral, un coste de vida mucho más accesible para los estudiantes que el de la Ciudad de México. Alquilar un pequeño apartamento cerca de la universidad puede rondar los 300 euros mensuales.
Facilidades que ahora quedan eclipsadas por el crimen de Tacoronte, que ha sumido al campus universitario en un clima de tensión, paranoia y agitación.
Los universitarios piden que se haga un mapa con los puntos de riesgo para los alumnos locales y extranjeros
El miércoles pasado tuvo lugar en Cuernavaca una movilización de estudiantes y mujeres ajenas a la universidad que reclamaron, con imágenes de Tacoronte impresas en sus manos, una mayor seguridad.
«Pedimos a las autoridades tanto universitarias como del estado que brinden un mapa de los puntos de riesgo para los alumnos locales y extranjeros, porque el que hayan retirado también a los alumnos de intercambio es un desprestigio para la Universidad», narró en una entrevista con el diario ‘Reforma’ un joven que ejerció como portavoz de la Facultad de Psicología y que prefiere quedar en el anonimato.
Estudiantes mexicanos claman por seguridad tras asesinato de española Claudia Tacoronte.
(EFE)
Tras la manifestación, que incluyó actos de vandalismo, los edificios estatales del centro de Cuernavaca quedaron repletos de consignas y pintadas en los muros con la leyenda «asesinos».
Las otras muertes
El caso de la estudiante canaria es el episodio más reciente de una serie de muertes que han conmocionado a Morelos. El pasado mes de marzo fue encontrada sin vida Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18 años.
Ramos Beltrán estudiaba en la sede de Cuernavaca de la universidad y había sido vista por última vez el 20 de febrero en el campus de dicha ciudad. Tras permanecer en paradero desconocido durante diez días su cuerpo fue encontrado con signos de estrangulamiento en una zona de bosques.
A los tres días de ese hallazgo fue encontrado el cuerpo de Karol Toledo Gómez, también de 18 años y también alumna de la universidad. Fue asesinada a golpes en la cabeza y su cuerpo apareció en un terreno abandonado en las afueras de la ciudad.
Ambos casos provocaron protestas, toma de instalaciones universitarias, además de un paro estudiantil. La autoridad se empeñó en decir, en todo momento, que no existía una vinculación entre ambos casos.
Pero la saga de terror no se detuvo. El 2 de junio fue localizada sin vida Michelle Itzayana Fuentes Calderón, estudiante de 15 años que había desaparecido nueve días. Apareció en un terreno abandonado y con signos de estrangulamiento.
Once organizaciones criminales
En México la larga sombra del narco siempre está presente. Y Morelos es terreno de disputa de diversos cárteles. La prensa estatal ha mencionado que el crimen organizado suele extorsionar a los comerciantes que se desempeñan cerca de la universidad, que maneja la venta de drogas entre los estudiantes y que también operan redes de trata de personas que tienen en la mira a la comunidad estudiantil.
Morelos es el escenario de una disputa entre 11 organizaciones criminales, entre ellas el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ‘La Familia Michoacana’ y el sanguinario grupo conocido como ‘Guerreros Unidos’.
En México la larga sombra del narco siempre está presente. Y Morelos es terreno de disputa de diversos cárteles
Un análisis de Víctor Manuel Sánchez, profesor de la Universidad Autónoma de México (UAM), plantea que la confrontación entre esas organizaciones ha profundizado la crisis de violencia en dicho estado.
Para las organizaciones criminales, Morelos es un territorio clave para sus operaciones debido a que al ubicarse en el centro del país es un corredor natural entre el Pacífico, el centro y el sur del país. Las organizaciones se disputan actividades como narcomenudeo, extorsión a negocios y secuestro.
«La impunidad, la corrupción y la colusión de miembros de las fuerzas de seguridad y justicia, así como la connivencia de los partidos políticos, fomentan diversas formas de violencia cotidiana. Las afectaciones no son menores, puesto que incluyen la extorsión y el derecho de piso, lo que ha obligado a muchos a cerrar sus negocios, les ha provocado la pérdida de hijos y hermanos y los ha conducido al desplazamiento forzado y a un ambiente de terror e incertidumbre», explica Sánchez.
