El temporal que ha recorrido Chile ha dejado al menos 13 muertos y más de 60.000 personas aisladas por interrupciones de rutas, según un nuevo balance del Gobierno, que ahora se centrará en reactivar los caminos y servicios básicos. El fenómeno, que … empezó el 15 de julio en el sur del país, ha golpeado especialmente a Coquimbo y Atacama, regiones desérticas del norte, donde son inusuales las lluvias extremas.
«Tenemos 13 personas fallecidas y siete desaparecidas», ha informado a la prensa Alicia Cebrián, directora del Servicio de Emergencias Estatal (Senapred). La emergencia también ha dejado unas 2.800 viviendas destruidas o con daños estructurales, unos 2.200 damnificados y mantiene a más de 60.000 personas aisladas, según el Ejecutivo.
Debido a las crecidas de los ríos, varios caminos han quedado bloqueados por el agua y el fango, y algunos pueblos se encuentran aislados.
Estados de catástrofe
«Tengo 57 años y nunca había visto una emergencia como esta. Lo más impactante fue ver cómo los ríos y las quebradas se desbordaron», ha explicado en una llamada a la agencia de noticias AFP Patricia Albornoz, una dirigente vecinal de Coquimbo, a unos 460 kilómetros al norte de Santiago.
El ministro del Interior, Claudio Alvarado, ha anunciado que las lluvias «van a comenzar a disminuir» en las próximas horas, pero que todavía persisten riesgos por «crecidas de cauces y quebradas».
Tras el fin del fenómeno climático, el Gobierno se centrará en enviar ayuda humanitaria a las zonas afectadas, restablecer las rutas y los servicios básicos.
El presidente chileno, José Antonio Kast, ha decretado el estado de catástrofe en la zona, lo que permite el despliegue de militares, restringir libertades de tránsito y movilizar recursos de ayuda más rápidamente.
