Irán se enfrenta a la Operación Aislamiento Económico lanzada por Donald Trump con Ali Madanizadeh, de 45 años, al frente de ministerio de Economía. Madanizadeh, formado en Stanford y doctorado en Chicago, llegó al cargo hace un año y desde entonces es objeto de … críticas por los sectores más conservadores que le acusan de «importar recetas neoliberales occidentales» y le apodan «Chicago Boy». El joven ministro hace frente a estas críticas diciendo que «no soy discípulo de las escuelas económicas de Occidente ni de Oriente», adopta la definición oficial de «economía de resistencia» y, como declaró recientemente a la agencia Tasnim, defiende que las presiones económicas y militares de Estados Unidos pretenden provocar «desesperación y colapso» en el país.
El nombramiento abrió un pulso ideológico en el que se impuso el presidente Masoud Pezeshkian y quienes buscaban para el puesto a un tecnócrata independiente y altamente cualificado. Barzin Jafartash Amiri explica en un artículo publicado por Bourse & Bazaar Foundation, un centro de estudios con sede en Londres especializado en la economía iraní, que «su programa apuesta por reformas estructurales: reducir el déficit, sanear la banca, reformar el sistema de tipos de cambio y sustituir subsidios generales por ayudas directas. Rechaza, sin embargo, una liberalización brusca y defiende cambios graduales para evitar una terapia de choque».
Ante las sanciones, Amiri asegura que la posición del ministro es «pragmática: apoya las negociaciones para lograr su levantamiento, pero sostiene que Irán debe estar preparado para sanciones sostenidas y un aislamiento continuado». Su primer año en el puesto ha sido muy complicado, la inflación anual ha pasado del 34,5 por ciento al 62 y la interanual de alrededor del 39 al 88,6, según portales financieros iraníes.
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Tras seis meses de guerra
Mensaje en televisión
Poco después de la entrada en vigor de los nuevos castigos, Madanizadeh ofreció una entrevista a la televisión nacional en la que declaró que «tenemos nuestras propias herramientas y también sabemos cómo se juega», en referencia a los años de experiencia de Irán intentando eludir las sanciones. Añadió que Teherán podría incluso «pasar a la ofensiva» y se mostró confiado en que muchos países rechazarán en la práctica las amenazas del presidente estadounidense de cortar todos los vínculos con Irán.
Las autoridades no ocultan la gravedad de la situación y el gobernador del Banco Central, Abdolnasser Hemmati, dijo a comienzos de semana que las exportaciones de petróleo, principal fuente de divisas de la república islámica, se han detenido casi por completo. Sin embargo, Hemmati aseguró que no hay escasez de divisas para adquirir productos esenciales porque el Banco Central dispone de reservas de efectivo «en lugares a los que Estados Unidos no puede acceder».
El nuevo responsable de seguridad, Mohsen Rezaei, también hizo alusión a las dificultades financieras y apeló a la «autosuficiencia». Rezaei, ex máximo responsable de la Guardia Revolucionaria, instó a los jóvenes iraníes a «entrar en la economía» y comenzar a fabricar en casa los productos que necesitan sus familias y sus comunidades.
Los altos cargos del régimen ofrecen sus fórmulas y todas las miradas están puestas en Madanizadeh, responsable de dirigir la economía de su país en el momento de mayor presión de la historia de la república islámica.
