La Administración Trump ha impuesto sanciones al Tribunal Penal Internacional, según ha declarado el secretario de Estado, Marco Rubio. Esta decisión ha llegado horas después de que una de sus exmagistradas, la sudafricana Navi Pillay, haya sido galardonada con el premio Nobel de la Paz, … una distinción que ha desatado también duras críticas desde Israel.
Desde hace tiempo, Washington se ha mostrado muy crítico con el papel del tribunal en sus últimos procesos en relación a Israel. El actual Gobierno de EE.UU. no reconoce la legitimidad del órgano de justicia internacional y no es la primera vez que sanciona a sus jueces y otros miembros.
Las sanciones a Navanethem ‘Navi’ Pillay entroncan con el rechazo que desde el país norteamericano han transmitido hacia los procesos de investigación contra Israel, que en la sentencia del 21 de noviembre de 2024 llevaron a la emisión de sendas órdenes de detención internacionales contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa hebreo, Yoav Galant. Navi presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU que conculyó que Israel cometía «actos de genocidio en Gaza» y dio pie a las órdenes de detención.
La concesión del Nobel de la Paz ha sido una noticia amarga para Donald Trump, quien ha asegurado que esta «degrada» a la centenaria institución, después de que el año pasado la opositora venezolana María Corina Machado le regalara la medalla que otorga la Comisión noruega del premio.
Más dura ha sido la reacción desde el Gobierno israelí. El ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, ha afirmado que «Joseph Goebbels [ministro de propaganda durante el nazismo] está aplaudiendo desde le infierno». Netanyahu ha ahondado en las críticas acusando a la Academia sueca de haber «perdido su brújula moral» y de otorgar el Nobel a «una intolerante que ha basado su carrera en inventar y propagar calumnias sangrientas contra el único Estado judío».
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