Donald Trump ha elogiado a María Corina Machado y ha expresado optimismo sobre su futuro cuando ABC le ha preguntado por el regreso de la líder opositora a Venezuela, después de que ella misma defendiera este fin de semana que su vuelta al … país es ya urgente. Sobre todo, no ha expresado reservas sobre su vuelta.
«Es una muy buena mujer. Me dio el Nobel de la Paz porque sabe que lo merecía, es muy buena mujer y todo va a salir bien», ha respondido Trump a ABC.
Las palabras suponen un cambio de tono significativo después de meses en los que Estados Unidos había dado señales a Machado de que todavía no era el momento de regresar. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la prioridad de Washington ha sido apuntalar el Gobierno interino de Delcy Rodríguez y preservar la estabilidad mientras avanzaba la cooperación con el país norteamericano en materia petrolera, de seguridad y migratoria.
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DESDE LA CASA BLANCA
David Alandete
Ese cálculo ha chocado con la voluntad de Machado de volver cuanto antes. La premio Nobel ha intentado regresar a Venezuela en siete ocasiones desde junio, sin éxito, mientras Washington evitaba comprometerse públicamente con una fecha o con una operación que facilitara su entrada. ABC fue testigo de los últimos intentos de llegada, frustrados todos ellos mientras se encontraba en Panamá.
La cuestión ha adquirido una nueva dimensión después de que Machado publicara este fin de semana una tribuna en el diario ‘The New York Post’ en la que sostiene que su regreso es «urgente». «Mi deber es acompañar a nuestro pueblo y canalizar pacíficamente las crecientes tensiones sociales», escribe. La dirigente opositora reclama, además, una hoja de ruta para celebrar elecciones presidenciales libres y competitivas.
Intentos de llegada
Machado lleva meses intentando convertir ese propósito en realidad. El 26 de junio viajó en un avión privado desde Virginia hacia Curaçao, pero el permiso fue revocado cuando el aparato ya estaba en vuelo y tuvo que regresar. Dos días después trató de embarcar en Panamá en un vuelo comercial de Copa hacia Caracas, pero se le impidió subir al aparato.
Durante el verano exploró una entrada terrestre desde un país fronterizo y otra operación que combinaba rutas aéreas y marítimas. Tampoco prosperaron. Los últimos intentos se produjeron en septiembre desde Panamá. Primero trató de aproximarse a Venezuela en un barco, pero una avería obligó a cancelar la operación después de atravesar el Canal. Posteriormente intentó volar en vuelos chárter hacia Aruba y Curaçao, con Bonaire como posible alternativa. Tampoco obtuvo los permisos necesarios.
La cautela estadounidense respondía sobre todo a la situación creada después de la caída de Maduro. La Administración Trump optó por mantener a Delcy al frente del Ejecutivo interino y exigirle cooperación en una serie de asuntos considerados prioritarios por Washington, mientras dejaba para una fase posterior la celebración de elecciones y la reorganización política del país. Un regreso precipitado de Machado, creían, podía alterar ese equilibrio.
Trump recibió en su día a Machado en la Casa Blanca, donde Machado le entregó enmarcada la medalla correspondiente al Nobel de la Paz que había recibido en 2025.
Ahora, después de meses de intentos frustrados y de señales estadounidenses para que esperara, Machado ha decidido hacer pública su determinación de regresar. Y Trump, preguntado directamente por ABC sobre ese regreso, no expresó reservas.
