El Gobierno británico anunció este jueves la nacionalización de British Steel para «proteger el futuro de la producción siderúrgica en el Reino Unido», arrebatándole por completo el control de la empresa a la firma china Jingye.
«La decisión de hoy garantiza el futuro de … la siderurgia en el Reino Unido, protege los puestos de trabajo cualificados y salvaguarda una capacidad nacional vital», afirmó el primer ministro Keir Starmer en un comunicado a tan solo cuatro días de dejar el cargo.
Jingye, que compró British Steel en 2020, perdió el control de la empresa en abril del año pasado, cuando el Gobierno de Starmer intervino en la misma mientras se enfrentaba a un cierre inminente.
El ministro de Empresa, Peter Kyle, señaló que el Gobierno intervino el año pasado «para mantener en funcionamiento los altos hornos y evitar un cierre desordenado que habría puesto en peligro la producción de acero, las cadenas de suministro y miles de puestos de trabajo».
«Desde entonces, los ministros y funcionarios han trabajado intensamente para encontrar una solución a largo plazo para la empresa», añadió.
El ministro de Empresa, Peter Kyle, afirmó que British Steel se había vuelto «vulnerable» en un contexto de incertidumbre en torno al suministro de materiales esenciales. «Si esto desapareciera, quedaríamos a merced de los mercados internacionales y del suministro de otros países para el tipo de producción que se utiliza en nuestros ferrocarriles y en nuestra construcción», declaró a Times Radio.
«Es un día histórico para Gran Bretaña»
Allan Bell
Director ejecutivo interino de British Steel
«Ahora nos pondremos manos a la obra para convertir esta empresa en un negocio resiliente de cara al futuro», añadió.
El director ejecutivo interino de British Steel, Allan Bell, calificó la nacionalización como «un día trascendental para British Steel y para todos los que están vinculados a nuestra empresa».
«Mucho más que eso, es un día histórico para Gran Bretaña y para la industria manufacturera del Reino Unido, un día que salvaguarda nuestro futuro y refuerza la seguridad nacional y las infraestructuras», añadió.
Por su parte, los líderes sindicales acogieron con satisfacción el anuncio y reconocieron a los ministros el mérito de haber salvado la industria siderúrgica del Reino Unido.
«Pero el arduo trabajo para mantenerla con vida empieza aquí, comenzando por el compromiso de que los proyectos de infraestructura pública compren productos británicos», afirmó Charlotte Brumpton-Childs, secretaria nacional del sindicato GMB.
La última empresa que fabrica acero desde cero
Starmer anunció en mayo una ley para nacionalizar por completo British Steel, la última fábrica del país capaz de producir acero desde cero.
La adquisición por parte del Gobierno británico se produjo tras la declaración de Jingye de que la planta del norte de Inglaterra ya no era viable desde el punto de vista financiero.
La nacionalización devuelve British Steel a manos del Gobierno por primera vez desde 1988.
Londres había considerado el posible cierre de la planta como una amenaza para la seguridad económica a largo plazo de Gran Bretaña, dado el declive de la industria siderúrgica del país, que en su día fue muy sólida.
