
Londres ha acusado públicamente este jueves al Servicio Federal de Seguridad de Rusia (KSB) de llevar años perpetrando una campaña de ciberespionaje a políticos, periodistas y otras figuras públicas británicas. Los objetivos que están detrás de esta maniobra de la antigua KGB serían los de «interferir» e «inmiscuirse» tanto en la vida política como en los procesos democráticos de Reino Unido tales como las elecciones del año 2019, según ha declarado el subsecretario de Estado en la Oficina de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo (FCDO) Leo Docherty en la Cámara de los Comunes e informan medios como ‘The Guardian’ o la ‘BBC’.
Tras salir a la luz estas acusaciones, el Gobierno de Reino Unido ha convocado al embajador ruso en el Ministerio de Exteriores británico. De igual modo ha impuesto las «sanciones correspondientes» a dos personas, entre ellas un oficial del KSB, ha comunicado el viceprimer ministro británico Oliver Dowden. Además de confirmar que Rusia es la responsable de «operaciones cibernéticas hostiles destinadas a interferir en los procesos democráticos de Reino Unido», Dowden ha asegurado que entre las víctimas del ciberataque figuran «parlamentarios, funcionarios públicos, grupos de expertos, periodistas y ONGs». El que fuera jefe del Servicio de Inteligencia británico, Sir Richard Dearlove, es uno de ellos.
Miembros de la unidad Centro 18 y del grupo Star Blizzard de la FSB, ha continuado Dowden citando informes de la agencia de noticias británica PA Media, llevan desde, al menos, el año 2015 robando información confidencial relativa a Reino Unido. Mediante cientos de ciberataques, han filtrado «de manera selectiva» información «sensible» destinada a «socavar la confianza» en la política de Reino Unido así como en la de otros estados de Occidente con «ideas afines» de cara a la «confrontación con Rusia». «Unos esfuerzos por parte de los sucesores de la KGB para ejercer influencia desde la sombra» que contrastan, ha dicho, con el compromiso de Reino Unido con la «transparencia».
David Cameron, actual ministro de Exteriores, todavía no se ha pronunciado sobre el tema debido a que se encuentra de viaje oficial en Washington, donde se ha reunido con el secretario de Estado estadounidense Anthony Blinken.
Son varios los parlamentarios británicos que se habían quejado en anteriores ocasiones de haber sido atacados por piratas informáticos. Entre ellos, el laborista Ben Bradshow, quien denunció en 2019 haber sido objetivo de espionaje por parte de la Inteligencia rusa. Dos años antes, en 2017, también hubo sospechas de que el FSB estaba detrás de un ciberataque al Parlamento británico que jaqueó decenas de cuentas de correo electrónico de parlamentarios. Otras figuras políticas que también denunciaron espionajes a sus cuentas personales fueron Liam Fox (Partido Conservador) y Stewart McDonald (Partido Nacional Escocés). Sin embargo, no ha sido hasta este jueves que Reino Unido ha condenado de manera tan tajante el intento por parte de la administración de Vladimir Putin de «interferir en los procesos democráticos» del país.
Rusia, por su parte, ha negado en repetidas ocasiones estar involucrada detrás de tales actividades de ciberespionaje.
