Hace algunos días, el diario conservador ‘Libero’ sacaba en portada una foto con Giuseppe Conte (ex ‘premier’ italiano) y Paolo Zampolli, el delfín de Trump en Italia. Al parecer, la reunión era un asunto de negocios inmobiliarios entre el líder del M5S y … el enviado especial para la ‘partnership globali’ de la Administración americana, hoy en manos del magnate.
«No estoy autorizado para hablar del presidente. Nada que tenga que ver con la Casa Blanca», responde al teléfono, de forma virulenta, en una conversación abrupta con ABC. «Te equivocas conmigo. Me ocupo de ‘business’, deportes, cooperación estratégica entre diferentes estados. Ya sabes», espeta el hijo del distribuidor de Hasbro (multinacional de juguetes), otrora agente de modelos y gestor de inmuebles. Viejo amigo de Epstein, Zampolli -además- fue quien presentó Melania a The Donald. Actualmente, este italoamericano nacido es Milán (1970) es su ‘alter ego’ en un país estratégico situado en el corazón de Europa. Perfecto para exportar no solo la ideología MAGA, sino también un precioso modelo de negocios basado, entre otras cosas, en la recalificación y reestructuración de viejos inmuebles. Una nueva América; una nueva Italia. El idilio continúa, pues.
«No sé qué hago aquí sin tener permiso del Departamento de Estado. No me dejan hablar con los periodistas. Te dije que me ocupo de deportes. Ahí te puedo hablar de Gianni Infantino, un amigo, también de Trump. No hay que crucificarlo ahora. ¿Vender el fútbol? Sí, el calcio es del pueblo, pero hay que seguir monetizándolo para invertir en las canteras. En Italia, por encima de todo. Lo hablé con Abodi, ministro italiano», subraya mientras recuerda su amor por España, donde pasaba sus veranos de pequeño.
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Entrevista | Vice primer ministro de Italia
«He estado al corriente de lo sucedido, sí. Sesenta mil personas en Ceuta son demasiadas. Habrá que preguntar al presidente Sánchez, ¿Qué quiere hacer y construir con EE.UU.? Verás, Giorgia Meloni, el presidente Dan (Rumanía), antes Orbán… Han tenido -algunos también hoy- una relación cordial con el presidente. ¿Sánchez? Pregúntale a él. No sé qué pretende. Es importante ser amigo de USA», remarca desde un púlpito privilegiado, que a su vez le permite gozar de una cierta tutela en todas las arenas movedizas en las que se mueve. Siempre con una retórica, un relato aparentemente simple y exprés, aunque complejo. No es populista, es algo mucho más grande e importante que eso. Algo que trasciende la distopía para, como Trump, crear realidades paralelas donde lo que menos interesa es la verdad.
Lo resume así la periodista, filósofa y politóloga italiana Nadia Urbinati, desde hace muchos años al otro lado del Atlántico. «Trump ha desinflado el contenido del lenguaje con el uso-abuso de reiteraciones. Todo es vacío, sin análisis ni conexión. La palabra llega al lado emotivo directamente. Conecta con la tensión, las vísceras. Cambia de opinión constantemente. Usa cosas magnéticas que se pegan. Inmigración, tasas, tarifas… Términos simples que utiliza en varios contextos a la vez, haciendo así que tengan significados a la carta. Todo es impreciso y desordenado, pero es su orden. La reiteración de términos tiene eco, y éste los dota de vida autónoma. Y eso vale para cualquier contexto, lugar, persona… Sí, Trump unifica gente y territorios, porque ha comprendido que la victoria es la repetición del lenguaje. Está catalizando algo nuevo que aún desconocemos cómo se llama», aclama. Es, en definitiva, hipnocracia, la reiteración de lo absurdo para eclipsar el silencio y el sueño.
En el punto de mira
La pregunta es obvia en este contexto obtuso. ¿Quién es Paolo Zampolli? ¿Por qué lo ha elegido Trump para mover los hilos en Italia? Así lo resumía Report, histórico programa RAI dirigido por el hoy en entredicho Sigfrido Ranucci (el atentado sufrido por el reportero, al parecer, fue presuntamente un montaje para ganar popularidad). Emitido en primavera, esta transmisión -hoy sin credibilidad en Italia- hablaba de varios episodios oscuros. Entre otros: Zampolli aparece en los archivos Jeffrey Epstein, aunque sin pruebas inculpatorias. Además, fue embajador en la ONU para la isla Dominica, pequeño estado insular en el Caribe. Un cargo que lo podría haber comprado por dinero. La guinda final soltaba el cohete de la WATO, asociación para salvar los océanos, y de la que Report hablaba de una hipotética estafa millonaria -ubicada en paraísos fiscales- a la ONU.
«No has entendido nada, querido. La WATO era un vehículo para los océanos, donde he creado el Goal 14 (Agenda 2030, titulado Vida bajo el agua). La formé para mi hijo. Jamás tuvo dinero en el banco, porque no operaba así… En fin. Han copiado el nombre. Han creado una cosa paralela. Mi WATO está ahí aún. No he cogido nada de pasta. La que tú mencionas es otra. Es como si copiamos el nombre, usándolo a tu antojo, de El Corte Inglés. No has entendido nada, insisto. Mucha gente irá a la cárcel», recalca con vehemencia.
«En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión»
Paolo Zampolli
Aliado de Trump en Italia
Veranos en Ibiza
No quiere despedirse Paolo Zampolli sin recordar los veranos en Ibiza con su abuela italiana hace lustros, tampoco su agenda America First, la misma del presidente. «Establezco y mejoro relaciones diplomáticas. Sabes que mi éxito es haber vendido veinte billones en veinte minutos a Uzbekistán. Lo resaltó el ‘Financial Times’. Ahora estoy en Italia. De momento, no me ha dicho nada de España. Por último, tengo que matizarte algo… Fui embajador -para la isla de Dominica- en las Naciones Unidas durante 18 años. No viví en Dominica. Lo de comprar ese cargo para blanquear, conoces a Ranucci y su farsa. Les he denunciado. Su método es un fracaso. Irá a la cárcel. En España, lo sucedido, es lo que pasaba en América con Biden. Lo de Ceuta fue una invasión ¿Epstein? Lo conocí en New York, sí, pero si lees lo que publicó el ‘New York Times’… Sí, que fui un problema para él. Quien no lo conocía era un perdedor, pero jamás estuve en su isla. Muchos famosos sí estuvieron, pero yo no. Jamás tuvimos buena relación, y eso está escrito en los famosos ‘files’».
