Durante mis primeras andanzas de corresponsal en Moscú conocí la URSS de antes de la perestroika y juro que nadie me hizo firmar una declaración de ‘lealtad’
Cuando Putin ordenó la invasión de Ucrania, un coro de estupefactos políticos, diplomáticos y analistas occidentales se preguntaron por los motivos de aquella insensatez. Se habló de vocación imperialista, de resentimiento, de megalomanía y embriaguez causada por un poder absoluto. Algo hay de …
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