Pasó de gestionar los problemas habituales de un sector en convulsión a pelear por la supervivencia del periodismo en plena guerra. Oksana Brovko, directora de la Asociación de Periodistas Independientes de Ucrania, ha logrado que 150 medios de comunicación locales permanezcan activos tras el … brutal impacto de la invasión rusa en febrero de 2022. Se trata en su mayoría de pequeños medios, con recursos muy modestos, pero indispensables para que sus lectores puedan desenvolverse en un entorno de gravedad extrema. Sus periodistas lidian con la cobertura de la guerra, con situaciones personales al límite y con una penosa situación económica. Brovko ha conseguido para ellos financiación internacional, seguros, ordenadores, cámaras, sedes, cascos, chalecos antibalas, teléfonos, generadores eléctricos e incluso estaciones de internet por satélite. También ha impulsado investigaciones contra la corrupción, un notable problema en el país. El próximo miércoles inaugurará en Valladolid el Encuentro de Periodismo Miguel Delibes, organizado por ‘El Norte de Castilla’.
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ENTREVISTA
Fernando Belzunce
¿Cómo recuerda el inicio de la guerra?
Recuerdo la sensación de desbordamiento. Nadie puede estar preparado para algo tan grande. Dos meses antes, por prevención, habíamos elaborado protocolos sobre qué hacer en nuestros medios, con nuestros periodistas o con los datos confidenciales. Pero cuando la invasión a gran escala empezó la presión psicológica fue enorme. Nos desbordó. No sabíamos cómo iba a ser la guerra. La incertidumbre te envenenaba. ¿Habrá una explosión nuclear o química en la ciudad? ¿Entrarán los rusos mañana a casa? ¿Nos matarán o encarcelarán por trabajar en medios? Nadie sabía lo que iba a pasar.
Logró en tiempo récord que algunos periódicos mantuvieran su actividad.
Aparte del golpe económico, se detuvo incluso la entrega de papel para los periódicos, ya que se importaba desde Rusia o Bielorrusia. Los rusos destruyeron muchas imprentas y almacenes en la zona ocupada. La solidaridad de Europa fue clave. Recibimos apoyo del MDIF, el Fondo de Inversión para los Medios de Comunicación, y de Wan-Ifra, la Asociación Mundial de Periódicos. Contamos también con ayuda de Bélgica y nos enviaron papel desde Noruega y Polonia. Las fronteras estaban colapsadas, así que pasaba noches sin dormir para hablar por teléfono. Los conductores no podían explicar lo que traían y por qué era tan importante. Fue una logística muy complicada. El papel medía 160 centímetros, pero nuestros periódicos necesitaban 80 centímetros, así que teníamos que cortarlo, utilizarlo y después distribuir los periódicos en el frente. Iban a servir como ayuda humanitaria.
«Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos como rutas de evacuación y apoyo médico o psicológico»
¿Los propios periodistas siguen distribuyendo sus periódicos?
Todo periodista cercano al frente debe hacerlo porque las empresas de distribución ya no funcionan. Muchos directores terminan su periódico, se ponen un casco y un chaleco antibalas y marchan en su coche con 1.000 ejemplares. Ahora mismo esto es muy común en Sumy, en el norte del país, o en la región de Pokrovsk. Los periodistas reparten allí el periódico, e incluso pan. Hace apenas un mes, en Dnipro, un avión no tripulado atacó al coche que portaba el periódico y toda la tirada quedó destruida. El director me explicó que publicaban las guías para la evacuación de la ciudad, ubicada a solo 10 kilómetros del frente. Les ayudamos a volver a publicarlo y a entregarlo a la gente.
¿Cómo ha evolucionado la cobertura sobre la guerra en estos años?
Los periódicos en el frente ofrecen consejos prácticos, como rutas de evacuación, asistencia humanitaria y apoyo médico o psicológico. Muchos periódicos salvan vidas. En cambio, en la parte central u occidental del país hay mucha información preventiva sobre ataques de drones. Como allí hay muchos evacuados, hacen muchas entrevistas a soldados que han sufrido amputaciones o a mujeres que han perdido a sus maridos. Al ser zonas de acogida para desplazados ahora también hay consejos sobre cómo encontrar un apartamento o cómo montar un nuevo negocio. De todos modos, la gente está cansada de la guerra y esto también se empieza a notar en los medios.
Brovko estará el miércoles en Valladolid.
(Cedida)
¿Se refiere a que también cubren la vida normal?
Claro. Los restaurantes, el cine, el teatro o los conciertos tienen su protagonismo. Parece que ya entendemos que esta guerra va para largo y que forma parte de nuestras vidas. Los niños crecen y van a la escuela. Sabemos que podemos morir o que nuestra casa puede ser destruida mañana, pero aún queremos vivir y el contenido de los medios de comunicación representa esa voluntad. Mi colega Marija Yivzhenko fue hace dos semanas a la oficina de Kiev y murió en el ataque de un avión no tripulado a plena luz del día.
«La IA ayuda a que la desinformación rusa sea técnicamente indetectable»
Usted perdió su casa, destruida en un ataque en Zaporiyia. ¿Cómo puede trabajar con tanto sufrimiento?
Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos. Lo importante es seguir haciendo lo que puedas y estar ocupado haciéndolo. Hay que confiar en que algún día la guerra se acabe. Es lo que nos mantiene a todos vivos. Mi objetivo personal no es estar triste por la experiencia que estoy viviendo, sino encontrar la motivación para hacer algo. No podemos detener los misiles ni los drones, pero podemos enseñar a los periodistas a escribir mejor, podemos enseñarles a investigar la corrupción y podemos encontrar fondos económicos.
Leña para el invierno
¿Cuáles son ahora las principales necesidades de los medios?
Es difícil decirlo. Hay un medio en Sumy que en estos momentos necesita madera. Ya les enviamos baterías y dinero. Ahora sufren apagones prolongados y precisan leña para mantener caliente la casa donde se alojan y trabajan todos los periodistas. Viene el invierno y, si no, tendrán que irse. Al mismo tiempo, una periodista de la región de Járkov necesita un chaleco antibalas femenino, ya que la mayoría son adecuados para los cuerpos de los hombres pero no para el de las mujeres.
¿Es cierto que algunos reporteros se lo quitan porque temen ser objetivo de los drones?
Sí. Ese es uno de los mayores desafíos. Necesitamos trabajar con el ecosistema mediático internacional. Esta es una guerra absolutamente nueva. Los periodistas no deberían ser objeto de ataques. Pero los rusos los atacan cuando los identifican, así que la mayoría se quita la protección.
«Todos tenemos ya nuestro propio trauma. Algunos perdemos casas y otros pierden familiares y amigos»
Muchas redacciones estaban dirigidas por hombres que fueron reclutados para la guerra. ¿Cómo fue el cambio?
Las mujeres lideran ahora con gran fuerza. Saben que su trabajo como periodistas tiene un gran impacto, pero el agotamiento físico y psicológico es enorme, sobre todo en el frente. Cuando vas al frente siempre hay un dilema interno: ¿debo llevar el periódico o el pan? Hicimos formaciones médicas para periodistas porque necesitan saber cómo detener el sangrado o cómo hacer un torniquete. Algunas se marcharon a ayudar a los soldados tras adquirir ese conocimiento. Es una ayuda inmediata, pero los periódicos ayudan a sobrevivir a mucha gente. Mi temor es que si dejamos de hacer periodismo profesional la propaganda y la desinformación rusa tendrán mayor impacto.
¿Notan el aumento de la desinformación generada con IA?
Mucho. La desinformación ha aumentado en cantidad y en calidad. La IA ayuda a que mucha propaganda y desinformación sea técnicamente indetectable.
¿A qué se refiere?
Al principio, las falsificaciones se detectaban porque el uso del idioma ucraniano, e incluso la pronunciación, eran muy malos. Pero la IA ya ha logrado derribar esa barrera. Los rusos, por lo general, toman una parte de la verdad, la manipulan con falsedades y la difunden a través de Telegram o TikTok, enfocándose en diferentes segmentos. Les interesan los jóvenes, los evacuados, las esposas de los soldados que combaten… Lamentablemente, más del 80% de los ucranianos consumen noticias en las redes sociales.
Contra la corrupción
¿Cómo manejan la presión política cuando denuncian la corrupción?
En este momento es muy importante controlar a las autoridades locales e investigar la corrupción. Tratamos de encontrar financiación porque las investigaciones son muy caras. Es muy complicado que un periodista en una pequeña redacción dedique tiempo y recursos a una historia en profundidad. Por eso, como organización profesional, intentamos encontrar financiación y enseñarles también a investigar. Hemos recibido presiones de todo tipo. Vamos a los tribunales e intentamos hacer públicas todas estas historias en otros medios. En plena crisis económica, la presión de las autoridades locales hacia los medios pequeños es relevante.
¿Cómo se financian?
El dinero procede básicamente de las donaciones internacionales o de socios. La invasión provocó que se perdieran la mayoría de los suscriptores porque se desplazaron dentro o fuera del país. La distribución y la publicidad entraron en crisis. Los medios que trabajan en la parte central u occidental del país tienen publicidad de empresas locales, pero no es suficiente. Por eso el momento es muy peligroso. Los oligarcas tienen más capacidad de influir si no tienes dinero para pagar a tus periodistas. Necesitamos pensar ya no en la supervivencia, sino también en el futuro. Debemos invertir en tecnología porque muchos medios locales tienen webs muy mejorables.
«No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales»
La periodista Victoria Roshchina fue asesinada hace dos años por informar desde los territorios ocupados. ¿Es posible obtener ahora información desde allí?
Es posible de manera oculta e informal. Tenemos ucranianos en Poriska y en Kherson, regiones parcialmente ocupadas, donde ucranianos comparten información con nuestros periodistas a través de los canales ocultos de Instagram y Viber. Todo con precaución extrema porque es cuestión de vida o muerte. Y también se informa a los ucranianos que están en zonas ocupadas y que solo reciben propaganda rusa. Muchos de los periódicos evacuados de esas zonas han creado canales seguros para mantener la conexión con estas personas. Necesitan sentir que nadie las olvida.
¿Tiene esperanza?
La mayoría de los ucranianos estamos agotados, pero no nos damos por vencidos. Es una sensación extraña. No es fácil aceptar que puedes morir en un instante. Solo somos personas normales. Nos gustaría sobrevivir y estar mañana para nuestros hijos. A veces, después del funeral de un periodista, basta con empezar a escribir el próximo artículo. La protección de la libertad de prensa y de la independencia de los medios no es algo grande, ni siquiera visible. Después de un bombardeo debes comprobar si todavía tienes periodistas. La guerra en Ucrania comenzó realmente en 2014, de modo que el contexto de la vida de mis hijos ha consistido en la guerra. Es difícil ganar la guerra sin aliados. Por eso es muy importante recordar a todos en qué lado de la historia les gustaría estar. La esperanza es todo lo que necesitamos conservar.
