El próximo secretario de Prensa de la Casa Blanca y portavoz del presidente de Estados Unidos podría ser el perfil más inesperado para el cargo: Dana White, el capo de la UFC, la competición estadounidense de artes marciales mixtas.
Donald Trump ha … asegurado este sábado que ha propuesto ocupar el cargo a White, un viejo aliado suyo. «Tengo el placer de anunciar que he ofrecido el puesto de secretario de Prensa de EE.UU. al gran Dana White, un peleador violento y guerrero», ha escrito el presidente en un mensaje en su red social.
Trump ha detallado que le había pedido que llegara «acompañado de asistentes», aunque algunos de ellos no sean estadounidenses, y ha citado a algunos de los luchadores más conocidos de la UFC: slam Makhachev, Khabib Nurmagomedov, Justin Gaethje, Daniel Cormier, Amanda Nunes, y Kayla Harris.
«Necesitamos a esta gente para que nos defienda de la izquierda lunática. Dana será un secretario de prensa como ningún otro. Dana, por favor, ¡acepta el trabajo!», ha justificado.
El ofrecimiento ocurre después de turbulencias en la portavocía de Trump, un puesto de la máxima importancia. El secretario de Prensa maneja el mensaje público del presidente, dirige las ruedas de prensa en la Casa Blanca y es una pieza clave en la comunicación del Gobierno.
En su primer mandato, Trump hizo rodar sin parar las cabezas de los portavoces y jefes de comunicación. En el segundo, estaba muy satisfecho con Karoline Leavitt, una asistente de campaña cuya labor como secretaria de Prensa ha sido muy alabado en los círculos republicanos. Pero Leavitt dejó su puesto durante meses por baja de maternidad y hace unas semanas decidió abandonar el puesto de forma definitiva y centrarse en su familia.
Desde entonces, Trump no ha sido capaz de encontrar un portavoz efectivo. Varios de los miembros de su Gabinete -el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; o el fiscal general, Todd Blanche- tomaron en ocasiones el podio de la Casa Blanca en sustitución de Leavitt.
Después, la elección de una nueva portavoz, Katie Zacharia, fue un desastre. Esta experiodista, también integrada en las campañas de Trump, apenas duró cinco días, entre escándalos sobre sus credenciales como abogada y un desempeño desastroso en su primera rueda de prensa.
El ofrecimiento a White de la portavocía se enmarca dentro de un giro agresivo de Trump a la Casa Blanca tras la derrota histórica de los republicanos en las ‘midterms’, dominadas por la impopularidad del presidente por la guerra de Irán y su impacto económico. En la víspera, Trump anunció el relevo en su jefatura de Gabinete: Susie Wiles, que había sido pieza clave en su victoria electoral en 2024 y responsable de un manejo eficiente de la gestión en la Casa Blanca, fue relevada por Stephen Miller, asesor de Trump y el arquitecto de algunas de sus políticas más agresivas, como la mano dura en inmigración.
