La Argentina de Javier Milei se presenta ante la Casa Blanca como valedora de los intereses estadounidenses en el Atlántico Sur, frente a cualquier potencia externa a las Américas. Especialmente China –pero también, veladamente, el Reino Unido–, cuya presencia en el sur del … continente puede suponer una amenaza geopolítica para EE.UU. Milei ha anunciado la creación de una base militar integrada en Ushuaia –el punto más austral de Argentina, en Tierra de Fuego–, que Washington cuenta con poder utilizar. A cambio, espera que la Administración Trump sea benigna con las aspiraciones argentinas sobre las islas Malvinas, que de esta forma quedan incluidas en el paquete de seguridad que Milei ofrece a Trump.
Extrañó el discurso a la nación que Milei dio la semana pasada por poner las Malvinas en el centro de su política exterior, cuando hasta había sido más bien un asunto marginal. Se ha considerado un recurso fácil para intentar recuperar parte de la popularidad perdida, a un año de las presidenciales y cuando los indicadores económicos, si bien evolucionan positivamente, no lo hacen al ritmo que garantizaría una percepción generalizada de mejora. También como un modo de ganarse a los militares, ante las maniobras de su desafecta vicepresidenta, Victoria Villarruel, con ciertos lazos con el mundo castrense.
En cualquier caso, la programada explotación de un campo de petróleo en el espacio marítimo próximo a las Malvinas (a 220 kilómetros al norte de las islas), a cargo de la compañía israelí Navitas y la británica Rockhopper, con autorización de Londres, obligaba a Buenos Aires a tomar cartas en el asunto. El proyecto prevé poder extraer petróleo ya en 2028 y alcanzar un pico de 50.000 barriles diarios en siguientes años, con unos supuestos beneficios anuales para las Malvinas que triplicarían su actual PIB. Milei ha amenazado con sanciones a cualquier empresa que directa o indirectamente participe o facilite la realización del proyecto.
Milei enmarcó sus declaraciones en un contexto geopolítico de exclusión del Atlántico Sur de potencias exteriores al hemisferio occidental, lo que se inscribe en los intereses de Washington, de acuerdo con la revitalización que de la Doctrina Monroe ha hecho la Administración Trump. Sin mencionar al Reino Unido, Milei vino a presentar las Malvinas como posesión ilegítima de una potencia externa y a confiar en que, si bien el pulso de Trump es con China, también se distancie de Londres ahora que su relación con el Reino Unido no anda bien. Trump ha lamentado que el Gobierno británico «no estuvo ahí», ayudando a EE.UU. en su guerra contra Irán.
Al ser preguntado Trump si estaba revisando la postura estadounidense respecto a las Malvinas, en su respuesta, sin decir en realidad nada, dio margen para la campaña de Milei. «Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas», dijo. Según Milei, Trump declaró que «los Estados Unidos están reevaluando su posición histórica en relación a Malvinas porque saben que en la Argentina tienen un socio confiable alineado con los valores occidentales en una posición de relevancia estratégica».
Como claro exponente de esa relevancia estratégica argentina, Milei anunció la creación de una «base militar integrada» en Ushuaia, un proyecto que ha estado preparando desde su llegada al poder. Aunque no se refirió a ningún uso extranjero de esa base, el canciller argentino, Pablo Quirno, vino luego a admitir que servirá para el tránsito y estacionamiento de buques militares de otras naciones. «Hoy está concebida como una base argentina», aseguró, pero añadió: «Después, que se unan países que van a utilizar nuestra base naval integrada en aspectos logísticos para su llegada a la Antártida es otro tema».
Milei creará una «base militar integrada» en Ushuaia, en un lugar que ya han visitado los responsables del Comando Sur de EE.UU.
En realidad, Estados Unidos ha seguido muy de cerca este proyecto. Nada más acceder a la Casa Rosada, el propio Milei, acompañó en abril de 2024 a la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, la general Laura Richardson, a una visita a Ushuaia, lugar que luego su sucesor, el almirante Alvin Holsey, visitó en dos ocasiones.
Durante los últimos años de gobierno peronista, las autoridades locales de Ushuaia promovieron un acercamiento a China y se barajó la posibilidad de conceder a ese país la gestión de un espacio en el puerto de Ushuaia. Con Milei, el Gobierno federal argentino ha intervenido ese puerto en las inmediaciones del océano Antártico ante las discrepancias mostradas por el gobernador de Tierra de Fuego, uno de los pocos abiertamente enfrentados al actual presidente.
