Poco después de la media noche, los residentes de los condados de Vilna y Kaunas, en Lituania, recibieron mensajes oficiales de advertencia en sus teléfonos móviles: «Peligro aéreo». Poco después, el Ministerio de Defensa confirmaba que cazas italianos de la OTAN habían … detectado y derribado un dron sobre el distrito de Kaisiadorys, cerca de Pratkunai. Según los datos iniciales, podría estar armado con explosivos.
Según el Ministerio lituano, la alerta se debió a la detección de un dron no identificado que había penetrado en el espacio aéreo lituano, una intrusión confirmada posteriormente por el jefe del Centro Nacional de Gestión de Crisis, Viktor Vitkauskas, quien detalló que el aparato avanzó desde territorio bielorruso hacia el oeste, pasando por Lentvaris y el distrito de Trakai antes de dirigirse a la zona de Kaisiadorys.
Ante la amenaza, los cazas italianos desplegados en la misión de policía aérea de la OTAN en Siauliai fueron activados de inmediato. Los pilotos lograron interceptar y derribar el dron cerca del pueblo de Pratkunai, en las proximidades de la central hidroeléctrica de bombeo de Kruonis, una infraestructura crítica para el sistema energético del país. Aunque las autoridades no han confirmado que el dron tuviera como objetivo esta instalación, la cercanía del impacto elevó la preocupación.
El coronel Antanas Matutis, comandante de las Fuerzas Aéreas, ha explicado que aún no se han encontrado marcas ni indicaciones claras en los restos del aparato que permitan identificar su origen o propósito, aunque la búsqueda continúa. Varios vuelos que debían aterrizar en el aeropuerto de Vilna, procedentes de Reikiavik, Antalia y Varsovia, se vieron obligados a mantenerse en espera mientras se evaluaba la situación. En paralelo, la policía militar y unidades especiales activaron el plan Skydas, desplegándose en la zona para localizar los restos del dron y asegurar el perímetro.
Los testimonios de los vecinos a los medios de comunicación lituanos reflejan la inquietud vivida durante la noche. Arvydas, residente de Vaisvydava, a unos 13 kilómetros del punto de impacto, ha relatado que escuchó un «’bum’ enorme», seguido del sonido de cazas y helicópteros. En la señoría de Kruonis, Audrius Slavinskas llevó a sus hijos al sótano cuando recibió la alerta y la familia ha pasado allí la noche, hasta que las autoridades confirmaban esta mañana que había pasado el peligro.
Desde Finlandia, donde asiste a una cumbre ártica, el presidente Gitanas Nauseda ha agradeció públicamente a los aliados de la OTAN por la rápida respuesta y ha subrayado que, «en un contexto de creciente agresión rusa contra Ucrania, la preparación y coordinación militar son vitales para la región».
El ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, ha agradecido también a los aliados de la alianza militar occidental, «cuya presencia ayuda a proteger nuestro espacio aéreo y a fortalecer nuestra seguridad». Este es «el mejor ejemplo de la unidad y determinación de los socios en la práctica», ha dicho, «envía un mensaje claro de que la OTAN está vigilante, comprometida y preparada».
En el Parlamento, el líder conservador Laurynas Kasciūnas ha celebrado a primera hora la «eficacia» y el «éxito» de la operación, pero ha advertido que «Lituania no está preparada para un ataque masivo de drones», en un escenario de crecientes incidentes y provocaciones, insistiendo en la necesidad urgente de desarrollar una defensa aérea multicapa. La liberal Viktorija Cmilyte-Nielsen añadió que los problemas no son de financiación, sino de gestión y falta de especialistas en adquisiciones militares.
Constante presión sobre el flanco oriental de la OTAN
El incidente deja abiertas nuevas preguntas sobre la seguridad aérea del país y la capacidad de respuesta ante amenazas más complejas. Para muchos lituanos, el incidente supone un recordatorio inquietante de la fragilidad de la frontera oriental y de la importancia de la vigilancia constante en un entorno geopolítico cada vez más tenso que afecta a toda la región.
La vecina Polonia también ha activado durante la noche «preventivamente» sus defensas aéreas y ha anunciado el inicio de «operaciones aéreas» en su espacio aéreo. Varsovia cita «las actividades de drones a reacción de la Federación rusa realizando ataques en territorio ucraniano» como la causa. Los pasos son de «naturaleza preventiva». Su objetivo es «asegurar y proteger el espacio aéreo, especialmente en zonas adyacentes a regiones amenazadas.»
Los Estados bálticos de Lituania, Estonia y Letonia están entre los apoyos más fiables de Ucrania. Estonia y Letonia también comparten una frontera con Rusia de más de 280 kilómetros de longitud. Los tres países han informado repetidamente de la intrusión de drones en su espacio aéreo tras la guerra en Ucrania.
Durante la alerta, la vida pública en la capital lituana se paralizó por un breve periodo de tiempo. El primer ministro y los miembros del Parlamento fueron conducidos a refugios. Dos días antes, un dron presumiblemente ucraniano se había estrellado sobre Lituania y la sensación de peligro es constante. Sólo un día antes, un caza de la OTAN estacionado en Lituania había derribado un dron ucraniano aparentemente perdido sobre Estonia, la primera interceptación de un dron extranjero en el espacio aéreo de un estado báltico por parte de la OTAN desde el inicio del ataque ruso en 2022. En la vecina Letonia, un incidente con drones también desencadenó una crisis gubernamental a principios de mayo. La primera ministra Evika Silina dimitió como consecuencia.
Moscú acusa repetidamente a las tres antiguas repúblicas soviéticas de servir a Ucrania como base para ataques en territorio ruso, una acusación que los estados rechazan. La OTAN ha reforzado su flanco oriental y Alemania ha desplegado una brigada de la Bundeswehr, que está estacionada de forma permanente en Lituania desde abril de 2025. Para finales de 2027, se espera que alcance su fuerza completa de 4.800 soldados y 200 empleados civiles.
