El ruido de la jornada de este viernes en las calles más comerciales de París, como el bulevar Magenta, es de radiales y martillos. Casi cada tienda y establecimiento se prepara entre palos y placas de madera en la víspera de una nueva jornada … de movilizaciones, convocada para este sábado. Aún traumatizados por la violencia del fin de semana anterior, los comerciantes improvisan como pueden para proteger sus locales: colocan paneles de aglomerado en cada escaparate y no dejan un hueco libre, por lo que no sabes muy bien si están abiertos o cerrados. Muchos han optado por poner carteles: «Está abierto, pase», se puede leer. O, al contrario: «Tienda cerrada. Solidaridad con los comerciantes. Gracias».
Las imágenes de las tiendas destrozadas y arrasadas tras los disturbios aún están frescas en la memoria de los parisinos y, entre los 451 negocios vandalizados según el Ayuntamiento de París, algunos muestran su desesperación por no saber qué más hacer ante una nueva jornada que se presenta más violenta, si cabe, que la anterior.
En una carta oficial, la Prefectura de Policía de París hacía una serie de recomendaciones a los negocios parisinos, en particular a aquellos que probablemente se encuentren a lo largo del recorrido de las manifestaciones. Tras constatar que «circulan en las redes sociales llamamientos al saqueo y la destrucción», las autoridades parisinas les instan a «reforzar su seguridad» mediante «el uso de agentes de seguridad privada, acompañados, si es necesario, de unidades caninas», además de aconsejarles que revisen sus sistemas de alarma y ajusten sus horarios de apertura.
«El sábado pasado abrimos, aunque la Policía ya nos avisó de que no dejáramos nada en las calles», cuenta Clémentine, trabajadora de una floristería del bulevar Magenta. Todavía con el miedo en el cuerpo, Clémentine explica cómo ella y una compañera tuvieron que salir de su comercio, esconderse en un bar con más gente, y esperar un par de horas hasta que los disturbios se disolvieron. Como tantos otros, la floristería fue saqueada y todos los cristales los hicieron añicos. Aún no han contabilizado las pérdidas, pero calcula que solo con la rotura de los escaparates la factura podría elevarse a los 15.000 euros. Sobre este sábado, teme que les vuelvan a atacar y, por ello, han blindado la tienda, pero no se plantean cerrar. «Esta semana ha sido muy mala por todo lo que ha pasado. La gente no sale de sus casas y solo va de casa al trabajo, así que tendremos que seguir trabajando, aunque con un poco de miedo».
Esa misma sensación tiene Mohamed, trabajador en un taller de bicicletas. «El sábado pasado se llevaron todas las bicis que teníamos y prendieron fuego a otros materiales, así que tenemos miedo de que nos pase otra vez». O Tobías, que trabaja en una inmobiliaria a pocos pasos de la plaza de la República: «Trabajamos en condiciones muy difíciles desde el sábado y hemos tapiado la agencia para evitar destrozos, porque no sabemos qué va a pasar este fin de semana».
Esa es la gran pregunta que se hacen: ¿Habrá este sábado una nueva jornada de protestas que acabe como la semana pasada?
Nuevo fin de semana de protestas
Se esperan entre 400.000 y 500.000 manifestantes en Francia este sábado (unos cientos de miles serán en París), según una nota de la Inteligencia francesa que apunta a «ataques a edificios públicos y símbolos del Estado», en los que habrá «sin duda, saqueos oportunistas». El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, anunció este viernes el despliegue de 70.000 policías y gendarmes para evitar nuevos desórdenes durante las protestas.
En esta zona de París, en el distrito XI, creen que no se repetirán las imágenes del sábado pasado porque el recorrido de la nueva manifestación va a ser otro: desde la plaza de la Bastilla hasta la plaza de la Nación. Pero en el XII, por donde sí va a pasar la protesta, muchos comerciantes tienen claro que no van a abrir. «No merece la pena si durante todo el día va a haber mucha policía y por la tarde, manifestación», dice Hamza, propietario de una tienda de telefonía en el entorno de la plaza de la Bastilla.
Pero no solo los pequeños comercios se preparan para lo que puede venir en lo que ya han denominado el ‘Acto II’ de las movilizaciones. En el sector del lujo, se preparan para implementar medidas de seguridad reforzadas, con un importante despliegue de guardias de seguridad para proteger a los empleados y los establecimientos.
Las armerías multiplican por diez sus ventas en la última semana
Este es un debate que se ha abierto entre los comerciantes: si merece la pena o no contratar ellos mismos guardias de seguridad. Ahí han quedado grabadas las imágenes de Assia, una comerciante que defendió como pudo su tienda con una barra metálica. En las redes sociales, muchos creadores de contenido están aprovechando la oportunidad para promocionar soluciones de autodefensa. Incluso algunas armerías han visto multiplicadas por diez sus ventas en esta última semana. En una de estas armerías, en el distrito II, las existencias de gas pimienta y otros artículos que se pueden obtener para adultos con licencia, como los lanzadores de pelotas de goma, están casi agotados.
Pero estos preparativos preocupan a parisinos como Yves, quien vive en un edificio cerca del mercado des Enfants Rouges, devastado el sábado pasado durante los disturbios: «Esto de la autodefensa y los mensajes de odio genera una espiral de violencia difícil de frenar».
