¿La izquierda radical francesa está detrás de las protestas estudiantiles y los numerosos disturbios que han puesto en jaque al Ejecutivo galo? El primer ministro, Sébastien Lecornu, defiende esta tesis, mientras que la Francia Insumisa (afín a Sumar o Podemos) lo niega y … acusa al responsable del Ejecutivo de «conspiracionismo». Los insumisos «y sus acólitos de la ultraizquierda originaron este movimiento» que «ha degenerado en violencias urbanas», indicó el jueves de la semana pasada el entorno del responsable del Ejecutivo.
Según el Gabinete del primer ministro, su acusación se basa en un informe de los servicios de inteligencia galos sobre los primeros días de las protestas en Seine-Saint-Denis, el departamento más pobre de la Francia metropolitana situado en la periferia norte de París. Varios medios, como ‘Le Monde’ y ‘Le Figaro’, pudieron leer ese documento y consideran que resulta menos categórico que el entorno de Lecornu.
«Aunque los servicios de inteligencia observan la influencia de la extrema izquierda capaz de llevar las riendas de los bloqueos, la demostración que hacen parece más bien ilustrar una voluntad de algunas organizaciones políticas o sindicales de aprovecharse de un movimiento estudiantil especialmente disperso y espontáneo y, por lo tanto, difícil de controlar», asegura ‘Le Monde’ en un artículo en que detalla el contenido del informe.
Presencia de militantes de la izquierda radical
Este documento tiene el mérito de mostrar cómo los servicios de inteligencia ven la génesis de estas movilizaciones, que cogieron desprevenidas a las autoridades francesas y han comportado numerosos disturbios. Ha habido incendios o saqueos en más de 25 liceos (de un total de 3.700). Más de 65 directores o docentes resultaron heridos tras haber sido agredidos por sus propios alumnos u otros jóvenes. El ministro de Educación, Édouard Geffray, denunció que grupos violentos «están confiscando este movimiento» estudiantil.
Sin embargo, el informe de los servicios de inteligencia muestra una realidad más compleja. Por un lado, ese documento tiene el límite evidente de analizar la situación en un solo departamento (provincia), a pesar de que el jueves pasado —día de mayor alcance y virulencia de estas movilizaciones— hubo bloqueos y protestas espontáneas en más de 1.000 establecimientos educativos en todos los departamentos (101). Por el otro, reconoce el rol importante de las redes sociales en estos bloqueos en entradas de institutos. Estas acciones empezaron en Créteil (al este de París) el 17 de septiembre, luego irrumpieron en Seine-Saint-Denis el 22 y se generalizaron en buena parte de Francia a partir del 29.
El informe reconoce el rol importante de las redes sociales en estos bloqueos en entradas de institutos
«Algunos militantes de extrema izquierda animan a los bachilleres a actuar de esa manera», afirman los agentes de los servicios de inteligencia en su documento, que se basa en el análisis de 27 acciones. Explican, por ejemplo, que «ocho estudiantes de la Universidad París VIII distribuyeron propaganda de Juventud Comunista en los márgenes de uno de los bloqueos» en Saint-Denis. También mencionan la presencia de «un militante del sindicato estudiantil Le Poing levé», quien trabaja asimismo como asistente educativo en el centro donde lo vieron. Le Poing levé es una organización estudiantil cercana a Revolución Permanente, una pequeña formación trotskista que aspira a presentar a su propio candidato, el sindicalista ferroviario Anasse Kazib, en las próximas elecciones presidenciales.
Un movimiento autoorganizado
Respecto a la Francia Insumisa, acusada por el Gobierno, la derecha tradicional y la extrema derecha de Marine Le Pen de alimentar los disturbios, aparece más bien en el informe. Solo menciona la presencia el 24 de septiembre del insumiso Eric Coquerel —presidente de la comisión de asuntos financieros de la Asamblea Nacional— en una de las concentraciones delante de un liceo en Saint-Ouen (periferia norte de la capital), donde se encuentra su circunscripción electoral. El entorno del primer ministro también reprochó al partido de Jean-Luc Mélenchon que 20 diputados de esta formación estuvieran al lado de las acciones contestatarias en los institutos.
Ante las críticas de animar la violencia en la calle, el candidato insumiso insistió en que «estamos a favor de los métodos de lucha no violentos». «¿Qué queréis que os diga? Pienso que es un movimiento autoorganizado», añadió Mélenchon, a quien algunos sondeos dan opciones de clasificarse para la segunda vuelta de las presidenciales de la próxima primavera. «Me parece absurdo que nos acusen de estar manipulados por la Francia Insumisa. Es como si nos acusaran a los jóvenes de no ser capaces de pensar y actuar por nosotros mismos», explicó este lunes a este medio Aylin Pérez, de 17 años, estudiante del liceo Turgot y que participaba en una manifestación delante de ese centro.
«Me parece absurdo que nos acusen de estar manipulados por la Francia Insumisa. Es como si nos acusaran a los jóvenes de no ser capaces de pensar y actuar por nosotros mismos»
Aylin Pérez
Estudiante de 17 años que ha participado en las movilizaciones
Según el informe de los servicios de inteligencia, que analiza el perfil de 40 detenidos (entre más de 5.000), el 75% de los arrestados eran estudiantes de secundaria y el 25%, veinteañeros vinculados a grupos de la izquierda radical. Varios episodios de violencia juvenil han marcado la opinión pública en los últimos días. Por un lado, las patadas que recibió en la cabeza un agente de paisano que cayó al suelo tras intentar detener a un estudiante de Bachillerato, de 17 años y de nacionalidad búlgara. Por el otro, otro menor, de 15 y estudiante de primer año en un liceo, quemó la cara de una mujer con un espray y un mechero. Ninguno de ellos militaba en ninguna organización política, según las informaciones comunicadas por las autoridades.
