… Ya son 14 los muertos y 78 los heridos en la república islámica tras 48 horas de bombardeos, que alcanzaron ciudades de la costa sur y dos puentes ferroviarios, uno de ellos el de Aq Taqeh Khan, al norte del país, en plena ruta que conecta Irán con China y Rusia a través de Turkmenistán y Kazajistán. Los iraníes dispararon contra objetivos estadounidenses en Qatar, Kuwait, Baréin y Jordania y volvieron a amenazar con el cierre total del Estrecho.
Mientras millones de iraníes daban el último adiós a Jamenei en la ciudad santa de Mashhad, donde se tuvo que usar un helicóptero para llevar el cuerpo hasta el santuario debido a la cantidad de seguidores en la avenida de acceso, los mediadores trabajaban contra el reloj para intentar que la escalada de tensión no derive en una guerra a gran escala. El memorando de entendimiento firmado el 17 de junio solo ha servido para contener el nivel de violencia, pero el conflicto entre las partes sigue muy vivo y lejos de solucionarse. Qatar y Pakistán volvieron a emerger como mediadores entre dos partes que consideran que han ganado la guerra y tratan de imponer sus normas sobre el terreno.
La cara de Irán que apuesta por el acuerdo la representan el jefe negociador, Mohamed Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi. El responsable de la diplomacia habló por separado durante la jornada con sus homólogos de Omán y Turquía, y también mantuvo una llamada telefónica con el jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal Asim Munir, cercano a Trump. Araghchi acusó a Estados Unidos de violar un memorando que él intenta mantener vivo a toda costa, lo que le ha supuesto el enfrentamiento con los sectores radicales del aparato de seguridad, que piden dejar el diálogo porque Washington no cumple lo acordado. La desconfianza es total en ese sector de la cúpula del régimen.
Tráfico reducido en Ormuz
La Guardia Revolucionaria difundió un comunicado para afirmar que han consolidado el control sobre Ormuz, lo que ha «garantizado la seguridad durante las dos últimas semanas y su reapertura gradual al tráfico marítimo». Según el comunicado, la navegación se ha recuperado ya hasta alrededor del 50% de los niveles previos a la guerra y la capacidad sigue aumentando. La Guardia Revolucionaria insistió en que «los buques que cumplan con los procedimientos de seguridad y utilicen las rutas designadas podrán transitar». Tras escuchar de la boca de Trump que el memorando está «acabado», el tráfico en Ormuz cayó el miércoles a 25 barcos, por debajo de la media diaria reciente de entre 30 y 50.
El segundo bombardeo estadounidense se produjo sin provocación previa, fue una especie de continuación de la operación lanzada el miércoles. Este cambio de estrategia supone que el objetivo de Washington podría ser a partir de ahora, no simplemente tomar represalias, sino intentar golpear a los sistemas que usa el enemigo para seguir atacando barcos en el Estrecho. El portal ‘Axios’, bien conectado con la Casa Blanca, recogió que la actual escalada podría durar «un día o dos, una semana o un mes», dependiendo de si Irán continúa atacando buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Un alto funcionario de seguridad reveló a este medio que «les daremos una pequeña bofetada para que entiendan que no estamos jugando». El problema de esta estrategia es que los iraníes han demostrado su capacidad de responder y alcanzar objetivos en los países del Golfo, que quedan de nuevo en la primera línea de combate.
Benjamin Netanyahu declaró que «la guerra contra Irán no ha terminado» y volvió a ofrecer su apoyo militar a Trump en caso de que lo estime oportuno
Teherán ve estos ataques como un intento de socavar su control sobre el Estrecho, pero se mantiene firme pese a la presión militar. Los iraníes descubrieron en los 40 días de guerra el valor estratégico de Ormuz y no quieren perderlo porque saben que es su arma más valiosa en la mesa de negociación. Las respuestas que han dado hasta ahora han sido limitadas, pero una vez enterrado Jamenei y tras recibir el apoyo multitudinario de los seguidores del régimen durante los últimos días, podría endurecer sus ataques. También podría optar por activar a los hutíes de Yemen para que cierren el tráfico en Bab el Mandeb, punto de paso clave para el comercio con Asia.
Benjamin Netanyahu declaró que «la guerra contra Irán no ha terminado» y volvió a ofrecer su apoyo militar a Trump en caso de que lo estime oportuno. En palabras del primer ministro, que en breve visitará de nuevo a Trump, «el régimen iraní ha recibido un duro golpe, y nuestra política es clara: Irán no tendrá armas nucleares, con o sin acuerdo». El analista israelí Ras Zimmt, especializado en Irán, escribió en su perfil de X que «el statu quo actual puede ser preferible a corto plazo a un acuerdo problemático o a otra guerra. Sin embargo, no ofrece una solución estable, sino, como mucho, una pausa temporal. Cuanto más tiempo pase sin un arreglo y sin una supervisión efectiva, mayor será el peligro de un deterioro repentino, mientras Irán podrá reconstruir sus capacidades militares».
