Durante los 16 años que Viktor Orbán estuvo al frente de Hungría, la cuenca de los Cárpatos figuró en los mapas geopolíticos como aliado de Rusia. Orbán ejerció el papel de topo de Putin en las instituciones europeas y en la OTAN hasta … que Peter Magyar ganó las elecciones, el pasado mes de abril, y comenzó a distanciarse del lider ruso. El paso definitivo lo ha dado este miércoles, identificando a Rusia como una «amenaza» y reconociendo el derecho a la defensa de Ucrania.
Así lo atestigua un documento firmado por el primer ministro Peter Magyar, con destino a la Asamblea General de las Naciones Unidas y publicado en el Boletín Oficial Húngaro. La condena a Rusia representa una ruptura con la línea de política exterior del anterior gobierno, que llevó a cabo significativas campañas de difamación contra Ucrania, y es la guía para la delegación húngara ante la Asamblea General de la ONU de septiembre.
«Hungría condena la agresión militar rusa y apoya plenamente la soberanía e integridad territorial de Ucrania dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente», afirma el documento, que añade que Hungría reconoce el derecho de su vecino oriental a la autodefensa: «El comportamiento de Rusia supone una amenaza para Hungría, Europa y el orden global». Budapest apoya, a partir de ahora, todos los esfuerzos que conduzcan a negociaciones sobre «paz sostenible y garantías de seguridad a largo plazo» para Ucrania.
Magyar ya había ido dando pasos de distanciamiento hacia la anterior política exterior de Orbán. Entre otras cosas, su gobierno conservador permitió el inicio de las negociaciones de adhesión de Ucrania a la Unión Europea en junio, que Orbán había bloqueado con su veto durante dos años. Ha sido precisamente este veto el que ha llevado a varios países de europeos a promover una reforma que elimine la necesaria unanimidad y la sustituya por un núcleo duro o mayorías cualificadas, todavía en proceso.
Mejora en las relaciones con Ucrania
En las conversaciones bilaterales con Ucrania, el Gobierno de Magyar ha ido resolviendo en los últimos meses la mayoría de los asuntos polémicos en las relaciones con el país vecino, incluidos los derechos de la minoría húngara en la región fronteriza de Transcarpatia con Ucrania. Según el nuevo documento, es ahora el comportamiento de Rusia el que supone una grave amenaza para la minoría húngara que vive en Transcarpatia. Por esta razón, Hungría apoya todos los esfuerzos de seguridad de sus socios occidentales.
Quedan todavía algunos flecos por confirmar que el Gobierno húngaro deberá corroborar en próximos encuentros multilaterales, asuntos en los que hasta ahora Magyar no había dado su brazo a torcer, como el rechazo a sus propias entregas de armas a Ucrania. También ha mantenido una posición cuando menos ambigua sobre la admisión de Ucrania en la UE y las posibilidades de aceleración del proceso.
Cabe recordar que este relevante giro se produce en vísperas de que la UE libere finalmente, a finales de agosto, los primeros 10.000 millones euros del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (RRF) retenidos por las sanciones europeas a Hungría. El nuevo Gobierno en Budapest debe cumplir con los requisitos, supondrá un gran éxito político para el nuevo gobierno de Magyar y «el proceso va bien, tenemos todas las posibilidades de que Hungría cumpla todos los criterios a tiempo y reúna todo el dinero para la reconstrucción antes del otoño», según confirman fuentes de la Comisión Europea.
Apoyo a la ONU
La resolución establece las tareas y directrices de la delegación húngara en la 81ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, «comprometida con el multilateralismo, el mantenimiento de un entorno internacional de seguridad transparente y la protección de los derechos humanos». Según el Gobierno de Budapest, «es esencial fortalecer el sistema multilateral y desarrollar aún más las relaciones de la ONU con otras organizaciones internacionales». «Hungría está preparada para la cooperación abierta, apoyamos la ONU 80 (Iniciativa ONU 80), el desarrollo de estrategias integrales a largo plazo y los esfuerzos para aumentar la presencia de organizaciones internacionales en Hungría», sigue el texto.
Contiene además un párrafo aparte sobre la situación en Oriente Próximo. En este sentido, la posición de Hungría es que debe evitarse la politización del funcionamiento de las organizaciones de la ONU, y el camino hacia una paz a largo plazo debe lograrse protegiendo a las poblaciones civiles, respetando el derecho de Israel a la autodefensa, desarmando a Hamás y mejorando la situación humanitaria en Gaza. «La reconciliación israelí-palestina se basa en negociaciones directas entre las partes. Para lograr una solución a largo plazo del conflicto israelí-Hizbolá, también es esencial proteger a la población civil, reconocer el derecho de Israel a la seguridad, restaurar la soberanía del Líbano y desarmar a Hizbolá. Agradecemos la intervención de Estados Unidos y mediadores regionales para poner fin a los conflictos en Oriente Medio», afirma la resolución gubernamental.
Alineado con el derecho Internacional
Hungría apoyará en adelante el funcionamiento del Tribunal Internacional de Justicia y otros foros internacionales de solución de controversias, así como la aceptación más amplia de la jurisdicción del Tribunal. La delegación también tomaría medidas contra la politización de las instituciones jurídicas y judiciales internacionales y apoyaría el fortalecimiento de la protección ambiental internacional y la justicia penal internacional.
La delegación húngara ante la ONU tiene la intención de tomar acciones especiales para la protección de las libertades fundamentales y contra la discriminación. Apoyará la protección de los derechos de las minorías religiosas, nacionales, étnicas y lingüísticas, los pueblos indígenas, las mujeres, los niños y las personas con discapacidad, así como la promoción de la igualdad de género.
Según Hungría, el conflicto iraní debería resolverse en la mesa de negociaciones en lugar de una escalada militar. Irán no debería poder obtener armas nucleares bajo ninguna circunstancia. El cierre del Estrecho de Ormuz y la parálisis del comercio marítimo suponen un riesgo global para la seguridad energética, por lo que Hungría apoya todos los esfuerzos destinados a restaurar la estabilidad en la región.
