La coalición de gobierno alemana ha terminado las vacaciones de verano con un retiro de dos días en el castillo de Neuhardenberg, en Brandeburgo, ligado al reformador prusiano Karl August von Hardenberg y en el que han sido ratificadas, entre otras reformas, la de … las pensiones, que entrará en vigor antes de fin de año. Con ella, quedará abolida la posibilidad de jubilarse a los 63 años cobrando toda la pensión y Alemania da otro paso más hacia la reducción de su Estado de Bienestar.
Desde que llegó al gobierno, el canciller alemán Friedrich Merz ha insistido públicamente en que «los alemanes tienen que trabajar más» y ha llevado esta promesa electoral a su cumplimiento incluso contra el viento que soplaba desde su propio partido, con la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU). La coalición ha estado de acuerdo en implementar la reforma de las pensiones sin enmiendas y Merz ha zanjado en la rueda de prensa que «nosotros, en el gobierno federal, nos mantendremos en este camino que nos hemos marcado juntos».
Merz ha reconocido que estaba «algo sorprendido» por la demanda de los presidentes regionales de la CDU de los Bundesländer orientales, «sin argumentos fácticos suficientes». El primer ministro de Sajonia-Anhalt, Sven Schulze, el primer ministro de Sajonia, Michael Kretschmer, y el primer ministro de Turingia, Mario Voigt, ante inminentes elecciones regionales, se habían opuesto conjuntamente a la abolición de la pensión completa tras 45 años de contribuciones.
Había cierta presión en el ambiente, además, en pos de nuevas ayudas para la protección contra las altas temperaturas, después de las olas de calor que han causado graves daños este verano. Pero la coalición no cede. «No nos faltan programas y no falta dinero», ha recalcado Merz, yha recordado que los Bundesländer, competentes de la protección térmica, han recibido 100.000 millones de euros de un fondo especial, que pueden invertir a su propia discreción, además de las 300 medidas de protección climática ya adoptadas a escala federal.
El socio de coalición, el Partido Socialdemócrata (SPD), liderado por el ministro de Medio Ambiente Carsten Schneider, está haciendo campaña por una mayor participación financiera del gobierno federal en la protección contra el calor. «Nos preocupa la protección climática, mantener y cumplir los objetivos climáticos, pero también la adaptación al clima, porque sabemos que los veranos calurosos ocurrirán con más frecuencia en el futuro», dijo Merz. «Tenemos que adaptarnos a esto, porque en Alemania solos no podemos frenar el cambio climático en el mundo, pero si mejorar la prevención de incendios forestales, al equipamiento de los cuerpos de bomberos y de otras organizaciones de ayuda, que han realizado un trabajo notable este verano», ha zanjado el canciller alemán.
Nuevos impuestos
Entre las decisiones figura también un nuevo impuesto a productos azucarados, a iniciativa del vicecanciller socialdemócrata Lars Klingbeil, como contrapartida al endurecimiento de las pensiones. «Creo que es justo que hagamos algo respecto a las consecuencias negativas de consumir demasiado azúcar. Debemos proteger mejor a los niños, en particular. Aquí tenemos un problema de salud, cuyas consecuencias han sido durante mucho tiempo una carga para nuestro sistema sanitario. Por eso actuaremos: con educación, pero también con un impuesto sobre las bebidas azucaradas. Lo hemos decidido en la coalición», ha anunciado Klingbeil, todo con muy buen humor y guiños de unidad entre los socios que, sin embargo, pueden llamar a engaño.
La vuelta al cole del gobierno alemán no está exenta de diferencias entre los miembros de la coalición que han trascendido en varias declaraciones. La ministra de Investigación, la conservadora Dorothee Bär (CSU), incluso ha mencionado que la ministra de Asuntos Sociales, la socialdemócrata Bärbel Bas (SPD), «tomaría notas con un bolígrafo de la CDU». Y Klingbeil ha llegado a reconocer que estaban buscando nuevas ubicaciones para el retiro porque otros ya estaban «quemados», en referencia a los fracasos en Villa Borsig y el castillo de Meseberg. La armonía mostrada en el castillo de Neuhardenberg ha sido posible, en definitiva, porque Klingbeil y Merz no han abordado dos puntos cruciales.
Está por ver si esta armonía supera los debates parlamentarios sobre las reformas de las pensiones y el impuesto sobre la renta, por ejemplo. Los socios de la coalición aún tienen ciertas diferencias al respecto y no se aclararán en el gabinete, sino en un comité de coalición, en el que no existe una disciplina comparable a la del gabinete. El canciller no puede cerrar acuerdos con los líderes del SPD, Klingbeil y Bas, ni con el presidente de la CSU, Markus Söder, que estarán comprometidos con la disciplina de su partido y con el grupo parlamentario.
