La elevación del rey Esteban a los altares, en 1083, es considerada la fecha fundacional de Hungría, la Hungría cristiana que se celebra en la fiesta nacional del 20 de agosto. A las 8.00, con el izado de la bandera en la Plaza … Kossuth de Budapest, han comenzado los actos oficiales ante la presencia del nuevo Estado húngaro ya plenamente constituido, con el nuevo presidente de la República András Baka, el primer ministro Péter Magyar y la presidenta de la Cámara Ágnes Forsthoffer. A la tarima de oradores han sido invitados también el astronauta Tibor Kapu y la neurobiológa Anna Anoir Abbas, representantes de un ‘nuevo patriotismo’ del que el Gobierno del partido Tisza hace bandera.
«¿Pagas tus vacaciones en el extranjero en enero, pero no vas a acudir a las llamadas que te dicen que tienes que ir a Pakistán para salvar la seguridad nuclear y energética del país?», ha arengado a las tropas el ministro de Defensa, Romulusz Ruszin-Szendi, que no ha olvidado destacar que «todo esto no es posible sin el apoyo de familiares y parientes, que aunque no lleven uniforme prestan el mismo servicio». «No recuerdo la última vez que un primer ministro acudió a la investidura de un oficial», ha roto Ruszin-Szendi con el anterior Gobierno de Viktor Orbán, dando así paso al más esperado de los discursos.
Por su parte, el primer ministro, Péter Magyar, empezó su discurso declarando que «un Estado es realmente un Estado si es capaz de proteger a sus ciudadanos». La llegada Magyar al poder, en mayo de 2026, ha inaugurado una etapa política que combina reconstrucción institucional, reorientación europea y un discurso identitario que el propio Magyar denomina «patriotismo democrático».
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Una de cal y otra de arena con la UE
Este concepto, que se ha convertido en el eje simbólico del nuevo Gobierno, busca redefinir qué significa ser patriota en Hungría después de más de una década de nacionalismo iliberal. No es un retorno al cosmopolitismo liberal ni una continuidad del nacionalismo étnico de Fidesz, sino un proyecto híbrido que intenta unir orgullo nacional, instituciones fuertes, pluralismo cultural y alineación con los valores europeos.
Magyar ha llamado a los militares húngaros a «aprender de la historia, tanto la gloria como sus lecciones», y les ha señalado como ejemplo a Artúr Görgei, militar activo durante la Revolución húngara de 1848, que «nos enseña que el liderazgo militar no es una cuestión de volumen y uniformes, sino de conocimiento, preparación y responsabilidad».
«Reciben el rango hoy, pero deben adquirir el prestigio a partir de mañana», ha instado a los nuevos oficiales a un proceso de méritos sobre el que Magyar desea refundar Hungría. «Un buen comandante no se muestra por la cantidad de personas que le apoyan, sino por cuánto apoya a quienes le han sido confiados», ha resumido su concepto de liderazgo patriótico.
«Un soldado no tiene que servir al lado del político, tiene que servir al país», les ha dicho a los militares, llamando a una independencia del ejecutivo que pretende devolver a todas las estructuras del Estado. En sus primeros meses como primer ministro, Péter Magyar ha dejado claro que el primer componente de ese nuevo patriotismo es la idea de que «la fortaleza del Estado es una expresión de la identidad nacional» y ha insistido en que «los húngaros no solo quieren un cambio de gobierno, sino un cambio de sistema».
Este concepto se refleja en algunas de sus primeras medidas al frente del Gobierno, como el fin del régimen de excepción que permitía gobernar por decreto; la creación de Ministerios independientes de Sanidad y Educación, despolitizando así áreas clave; la limitación constitucional del mandato del primer ministro a ocho años acumulados, para impedir la concentración de poder que caracterizó la era Orbán; o la reforma del sistema judicial, incluyendo la salida de jueces designados bajo presión política y la revisión del Consejo de Justicia.
Estas medidas no solo buscan eficiencia: pretenden transmitir que la democracia es parte de la identidad nacional, y que protegerla es un acto patriótico.
Lucha contra la corrupción como pilar patriótico
El segundo pilar del «patriotismo democrático» es la lucha contra la corrupción, presentada como una «obligación moral hacia la nación». Magyar ha convertido la transparencia en un símbolo patriótico y repite en sus discursos que «servir al país» implica proteger los recursos públicos.
En esta línea, ha decidido el ingreso de Hungría en la Fiscalía Europea (EPPO); ha lanzado la «Operación Purgatorio», un paquete legislativo anticorrupción que incluye nueve leyes para investigar el enriquecimiento ilícito de oligarcas y altos cargos del antiguo régimen; ha cancelado las fundaciones KEKVA, que gestionaban universidades y monumentos y habían transferido entre 5.000 y 9.000 millones de euros de activos públicos a manos privadas leales a Orbán; y ha ordenado una auditoría integral de contratos públicos entre 2010 y 2026, con más de 340 acuerdos sospechosos y 87 procesos de rescisión ya iniciados.
Magyar presenta estas acciones como una «purificación nacional» para «recuperar la dignidad del Estado».
Patriotismo europeo
Otro novedoso componente del nuevo patriotismo húngaro es la redefinición del vínculo con la Unión Europea. Frente al discurso de Orbán, que presentaba a Bruselas como una amenaza a la soberanía, Magyar propone un patriotismo que integra Europa en la identidad nacional. La bandera de la UE vuelve a izarse en el Parlamento húngaro, por primera vez en 12 años. En su investidura, Magyar celebró que Hungría «regresa a Europa» y definió que la identidad húngara es inseparable de su pertenencia a Europa Central y a la UE, sin olvidar nunca a las minorías. En su discurso inaugural se interpretaron cuatro himnos: el nacional, el europeo, el sículo y el romaní.
«Se trata de nuestro infinito deseo de libertad», describe el actor y exdirector del Teatro Nacional, Róbert Alföldi, esta nueva identidad con la que Hungría parece sentirse tan identificada, momentos antes de comenzar la ópera rock ‘István, a király’, que se representa cada 20 de agosto desde 1983 y simboliza la transición de Hungría hacia Europa, la tensión entre modernización y tradición, y el dilema eterno entre unidad nacional y libertad individual.
