Las elecciones presidenciales de este domingo en Brasil serán un importante examen para constatar el alcance del giro de Iberoamérica hacia la derecha radical alineada con Donald Trump. El propio mandatario norteamericano admitió desde la Casa Blanca que sigue «muy de cerca» estos … comicios que considera determinantes para el continente, pues de ganar Flávio Bolsonaro confirmaría el giro a la derecha que ya se ha visto en países como Colombia, Honduras, Perú y Chile.
En el Palacio del Planalto, sin embargo, el interés de Washington se percibe con máxima alarma y el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha reaccionado a dos días de la elección con una batería de acciones judiciales como respuesta a un reportaje del diario británico ‘The Guardian’, que revela desvíos de fondos públicos estadounidenses para financiar la campaña ultraderechista en territorio brasileño. Lula da Silva y el hijo de mayor del expresidente Jair Bolsonaro, el senador Flávio Bolsonaro, llegan a las urnas prácticamente empatados, con una ligera ventaja de Lula, de 42% contra 38%, según el Instituto Datafolha.
La Abogacía General de la Unión (AGU) presentó el jueves una noticia-crimen ante la Policía Federal y la Fiscalía para exigir el esclarecimiento de una presunta intromisión de Trump en las elecciones. Según el diario británico, la Casa Blanca destinó un millón de dólares de un fondo de derechos humanos a una red denominada ‘Combate al Lawfare y a la Censura en Brasil’, cuyo propósito real era hostigar al Supremo Tribunal Federal (STF) y desestabilizar el proceso electoral.
A lo largo del año, el mandatario norteamericano se ha enfrentado a los jueces brasileños, en especial a Alexandre de Moraes, quien condenó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro. El artículo completo trata sobre un fondo anticomunista de 40 millones de dólares que Trump habría sido usado por el mundo con campañas y programas que recompensarían a sus aliados ideológicos.
Agresión a la soberanía nacional
El abogado general de la Unión, Jorge Messias, cercano a Lula, consideró que estos fondos constituyen una flagrante agresión a la soberanía nacional a escasas horas de la primera vuelta (la segunda tendrá lugar el 25 de octubre). El malestar en la izquierda brasileña responde a una serie de maniobras hostiles procedentes desde Washington, que van desde la reciente imposición de aranceles comerciales del 50% decretada por Trump contra las exportaciones brasileñas, a una repentina suspensión de los servicios consulares estadounidenses anunciada esta semana en São Paulo, Río, Brasilia, Recife y Porto Alegre, por motivos de «seguridad». Un reciente informe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) difundido en medios brasileños catalogó en nivel crítico la presión estadounidense que iba «desde guerra jurídica a interferencias abiertamente reconocidas».
«Si Brasil viviera una democracia saludable, la interferencia del Gobierno de Donald Trump en la elección de este domingo estaría gritando diariamente en todos los titulares. Pero el país pasó a tratar el tema como algo banal, mientras Washington mueve las piezas del tablero para ayudar a los entreguistas», cuestionó Leonardo Sakamoto, columnista político de UOL, el principal portal de noticias de Brasil.
Sakamoto cita además los vasos comunicantes entre los intereses norteamericanos y la fortuna del encarcelado Daniel Vorcaro, dueño del extinto Banco Master y cerebro del mayor fraude financiero de la historia reciente de Brasil. Las investigaciones policiales rastrean si parte de los 24 millones de dólares que Flávio Bolsonaro solicitó a Vorcaro para hacer una película sobre su padre, sirvió para financiar el lobby del clan en Estados Unidos. Las acciones de Flávio y de su hermano, Eduardo Bolsonaro, que vive en Estados Unidos, impulsaron el tarifazo contra las empresas brasileñas para desestabilizar a Lula y presionaron a los jueces por una amnistía a su padre, el expresidente Bolsonaro.
En respuesta a la estrategia de campaña bolsonaristas, los magistrados de la Primera Sala del Supremo mantuvieron esta semana la condena de Eduardo Bolsonaro a más de cuatro años de prisión e inhabilitación política, por coaccionar a los jueces desde su casa en Estados Unidos. Pese a estar acorralada en los tribunales, la dinastía de la ultraderecha brasileña ha encontrado un potente salvavidas en el apoyo de Trump y en el sistema digital norteamericano, donde los algoritmos también parecen favorables al candidato Bolsonaro.
Desinformación
«Aunque la campaña de Lula declaró mayores recursos financieros invertidos en internet, la mayor cantidad de informaciones y desinformaciones provienen de la campaña de Flávio Bolsonaro, con farsas y distorsiones de la realidad. Si hacemos una prueba simple de entrar en redes de Big Techs norteamericanas como Instagram o Threads, vemos una proliferación de contenidos bolsonaristas. En un abrir y cerrar de ojos, lo primero que aparece son falsedades contra el PT. Ocurre lo mismo con X, convertidas en dos brazos derechos del trumpismo», comenta Paulo Ramirez, politólogo y catedrático de la universidad ESPM, en São Paulo.
Ramirez advierte de que la penetración de estas campañas de intoxicación no es casual y responde a una arquitectura diseñada deliberadamente al amparo de las plataformas estadounidenses. Las sospechas sobre cuentas falsas y perfiles que emiten masivamente noticias adulteradas apuntan directamente a servidores situados en Estados Unidos. De hecho, diplomáticos y legisladores demócratas han llegado a denunciar ante el Departamento de Estado las maniobras unilaterales de la administración republicana para incidir en el voto de los brasileños y favorecer sus intereses.
«Es interesante constatar que si entramos en TikTok, que tiene origen chino, la disputa electoral es muchísimo más equilibrada. Eso demuestra que, de alguna forma, los algoritmos, principalmente de las grandes tecnológicas estadounidenses, también han entrado en escena en esta campaña», refuerza el especialista.
Para Ramírez, el apetito de Washington por una victoria ultraderechista trasciende la afinidad ideológica entre Trump y el clan Bolsonaro
Para Ramírez, el apetito de Washington por una victoria ultraderechista trasciende la afinidad ideológica entre Trump y el clan Bolsonaro. En el fondo de esa disputa estaría el control de los yacimientos minerales que Brasil tiene con sus inmensas reservas de tierras raras y el nuevo horizonte petrolero en la cuenca marina amazónica. Lula da Silva ha insistido durante toda la campaña en preservar estos recursos bajo estricto control estatal dejando claro que quiere proteger la soberanía, especialmente de la política exterior extractivista promovida por la Casa Blanca.
«Lula intentó dinamitar la campaña de Flávio destacando sus nexos con Trump, la autoría de los aranceles y el fraude del Banco Master. Pero lo que ocurrió en las encuestas es que la subida de Lula fue muy exigua. Estas acusaciones recíprocas no han hecho otra cosa que aumentar la convicción de los convencidos: quien vota a Flávio o a Lula lo sigue haciendo a pesar de todo, mientras se intensifica la indecisión de los moderados», explica Ramirez.
El politólogo también destaca que para Flávio Bolsonaro, llegar a la presidencia representa tanto un tema de supervivencia personal como penal. De confirmarse las revelaciones sobre el desvío millonario del Banco Master destinado a costear ‘The Dark Horse’, el millonario largometraje sobre su padre, el senador solo podrá escapar de una condena protegido por el foro presidencial. Conquistar el Planalto frenaría los procesos judiciales que acechan a su familia y anularía las condenas que pesan sobre Jair y Eduardo Bolsonaro. A cambio de ese apoyo, dice Ramírez, los Bolsonaro le entregarían a Trump las llaves económicas de Brasil.
