Ni la carbonara lleva nata ni la pizza, piña. Son las dos verdades absolutas que ningún italiano de bien se atrevería jamás a cuestionar. Sin embargo, aferrarse a sus principios y negarse a renunciar a uno de estos dogmas dejó sin trabajo al chef italiano … Davide Tamburella, cocinero en el restaurante La Costa de Brisbane (Australia). Ahora, ha intentado recuperar su puesto ante los tribunales, que han dado la razón a su empleador.
Los hechos ocurrieron el pasado mayo durante un evento privado valorado en más de 15.000 dólares australianos (9.270 euros), para el que el organizador había solicitado específicamente una determinada cantidad de pizzas hawaianas. Tamburella recibió el encargo de incluir el polémico ingrediente y se negó: «Es un insulto a mi cultura».
«Necesito una pizza de jamón y piña», dijo el organizador del evento, según relató posteriormente a la Comisión de Trabajo Justo el dueño del restaurante, Elliot Ingram. Asimismo, reconoció que no había tenido problema en acceder a las peticiones del cliente porque más de una década al frente de diferentes restaurantes le habían enseñado a «elegir bien las batallas».
No obstante, Tamburella no había sido tan transigente como su jefe. Él mismo explicó a la Comisión de Trabajo Justo australiana que se había negado en tres ocasiones a incorporar la piña a la pizza. En su lugar le pidió a Ingram que «comprobara lo importante que es para los italianos» no incluir esta fruta tropical en uno de los platos estrella de su gastronomía.
El caso ha trascendido ahora, después de que la comisionada de la comisión, Jennifer Hunt, ha desestimado la solicitud de protección general de Tamburella, para lo que ha alegado que se presentó demasiado tarde y que no cumplía con los criterios de circunstancias excepcionales.
Tamburella llevaba más de tres años en trámites de solicitud de su visa 186, un programa que permite obtener la residencia permanente a través del patrocinio de un empleador. Tras el despido, el chef italiano tendrá que comenzar de cero el papeleo.
