El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha impedido este miércoles al presidente Donald Trump despedir, por ahora, a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook. Los magistrados han informado de que verían el caso relativo a su destitución a principios del próximo año.
Los jueces se han negado a decidir por el momento y, en una orden, han comunicado que han «aplazado» la solicitud «en espera de la vista oral en enero de 2026», lo que garantiza que la gobernadora de la Reserva Federal permanecerá en su cargo hasta que se vea el caso.
Al crear la Reserva Federal en 1913, el Congreso aprobó una ley que incluía disposiciones para proteger al banco central de la interferencia política y exigía que los gobernadores solo pudieran ser destituidos por el presidente «por causa justificada», aunque la ley no define el término ni establece procedimientos. La norma nunca ha sido puesta a prueba en los tribunales.
A finales de agosto, Trump publicó una carta en su plataforma Truth Social en la que afirmaba que había destituido a Cook de su puesto y alegaba acusaciones de declaraciones falsas sobre sus acuerdos hipotecarios antes de asumir su cargo. La medida supuso una escalada dramática en su intento de ejercer control sobre la independiente Fed, en un paso que podría poner en riesgo la independencia de la institución, según los analistas.
Unos días después, Cook presentó una demanda para impugnar la decisión de Trump de destituirla de su cargo. El 9 de septiembre, la jueza federal de distrito Jia Cobb, con sede en Washington, dictaminó que las acusaciones del presidente probablemente no eran motivos suficientes para su destitución en virtud de la Ley de la Reserva Federal.
El Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia, en una sentencia de 2 a 1 dictada el 15 de septiembre, denegó la solicitud del Gobierno de suspender la orden de Cobb.
