Cuando la entonces canciller alemana Angela Merkel abrió las fronteras a los refugiados sirios, en 2015, lo hizo con el respaldo generalizado de la sociedad alemana. El 84% de los encuestados aprobaron en ese momento la medida. Más allá de las encuestas, los … alemanes se volcaron personalmente en la operación de acogida, con donaciones, presentándose voluntarios e incluso recibiendo en sus propios domicilios a los recién llegados. Mientras tanto, el Estado creaba a toda prisa la infraestructura para dar cabida a los 1,5 millones de refugiados que llegaron en apenas año y medio.
Hoy, esa opinión generalizada ha cambiado drásticamente. En una encuesta realizada por Ipsos y la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) en 29 países, el 51% de los alemanes se declaran a favor del cierre total de las fronteras para los refugiados. Al mismo tiempo, el 69% apoya el derecho de los ciudadanos del mundo a buscar protección frente a la guerra o la persecución en otro país, pero no es exactamente una contradicción. El 62% considera que muchos solicitantes de asilo no necesitan realmente protección, sino que buscan oportunidades económicas o beneficios sociales. Las actitudes en Alemania están ahora en línea con la media del resto de países encuestados.
En comparación con los demás, sin embargo, la población en Alemania se muestra especialmente escéptica respecto a la integración. Los 29 países encuestados, en promedio, muestran que el 44% cree que los refugiados se integrarán con éxito, mientras que en Alemania esa cifra es solo del 30%. Solamente el 35% de los alemanes ven una contribución positiva de los refugiados, frente al 39% que se aprecia en la media de los otros países.
En esta década, la percepción en Alemania sobre los refugiados ha empeorado, entre otros motivos, por los atentados islamistas cometidos por asilados radicalizados de Irán y Afganistán, la creciente inseguridad y los problemas derivados del choque de culturas. Además de atropellos múltiples en mercados navideños como el de Magdeburgo, cuyo autor fue condenado a cadena perpetua el mes pasado, entre los incidentes más graves destacan las denuncias por tocamientos y abusos sexuales en piscinas públicas.
Además de la experiencia específica alemana a raíz de la denominada crisis de los refugiados, en la encuesta es evidente el peso de la diferencia de edad: las personas de la Generación Z, nacidas entre 1997 y 2012, son más abiertas a la acogida que las personas mayores en todos los países. El 49% de este grupo de edad en todo el mundo cree que los refugiados se integrarán con éxito, frente a solo el 39% de los ‘baby boomers’, nacidos entre 1946-1964. Las dudas sobre los motivos de quienes buscan protección y apoyo, que terminan en la posición favorable al cierre de fronteras, también son más raras entre los jóvenes, aunque siguen siendo muy comunes en todas las generaciones.
«En muchos países, es evidente que la población está en principio tanto a favor de la protección de refugiados como, al mismo tiempo, se muestra escéptica respecto a la implementación», explica Trinh Tu, directora de Ipsos en el Reino Unido y responsable de la encuesta. El apoyo a la acogida de refugiados es ahora más fuerte en Suecia y los Países Bajos (78%), seguidos de España (76%), según este estudio en el que se encuestaron a 21.521 adultos en 29 países entre el 24 de abril y el 8 de mayo de este año.
Lo que preocupa ahora es la guerra
Los más de mil encuestados en Alemania muestran que las preocupaciones en este país han dejado muy atrás el problema de los refugiados y, sin duda, esto se debe a que más de un tercio de la población en este país cree que habrá una guerra en los próximos cinco años, según una encuesta realizada por PwC y el instituto de investigación de opinión Civey. Muchos alemanes tienen ahora una mayor conciencia de la situación de amenaza territorial, especialmente desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Alrededor del 86% afirma que el peligro de ataques híbridos, como ciberataques, desinformación y espionaje, ha aumentado hasta formar parte de la vida cotidiana.
Muchos están a favor de una mayor independencia europea en cuestiones de defensa y más de la mitad (52,3%) considera justificados los ahorros en otras áreas para financiar un mayor gasto en armamento. En la lista de las áreas en las que están dispuestos a aceptar recortes presupuestarios, la atención a los refugiados está muy por detrás de la sanidad y las ayudas sociales, espacios en los que el Gobierno del canciller Friedrich Merz está legislando ya dolorosos recortes. En cuanto a defensa, casi el 70% de los encuestados ya no descartan la adquisición de una bomba nuclear europea, algo que hasta hace muy poco tiempo constituía un sólido tabú.
Una década de atentados e inseguridad
La percepción de la seguridad en los espacios públicos ha evolucionado también llamativamente. La encuesta nacional de la Policía Criminal (PKS) SKiD 2024–2025 muestra que solo el 40% de los alemanes se sienten ahora seguros en calles de noche, el 27% en estaciones y 22,8% en los parques. Las mujeres reportan niveles de inseguridad mucho mayores: en estaciones, solo el 16% se sienten seguras frente al 38,5% de los hombres. El transporte público nocturno genera inseguridad en el 45% de los usuarios. En eventos públicos concretos, como los típicos mercados de navidad y algunas otras fiestas populares, la percepción ha dado un giro debido a los atentados terroristas perpetrados por refugiados, que en su mayoría y según los informes policiales se radicalizaron después de haber obtenido su estatus de asilo.
Estados Unidos ya no se considera un socio fiable. Al contrario, solo la mitad de los alemanes sigue creyendo que el país norteamericano apoyaría militarmente a sus socios europeos en caso de guerra. «La mayoría de los alemanes quieren una mayor independencia de EE.UU. y exigen más Europa, así como una mayor responsabilidad personal», afirma Wolfgang Zink, de PwC Alemania. Esta encuesta también muestra que cada vez más ciudadanos tienen altas expectativas sobre el Estado: dos tercios de los encuestados creen que la protección contra desastres y civiles está mal posicionada, y casi el 87% está a favor de invertir más en este aspecto.
