La relación bilateral entre México y Estados Unidos se encuentra tensionada por cuestiones de seguridad, políticas y comerciales. A estas se ha sumado otro escenario en ese horizonte de tiranteces entre Donald Trump y Claudia Sheinbaum: el botín del capo del narcotráfico Ismael ‘Mayo’ Zambada.
… Y es que, cuando el exjefe del Cártel de Sinaloa acordó su culpabilidad en una corte de Estados Unidos, uno de los puntos sustanciales del acuerdo es que Zambada colabore con un decomiso de bienes del Cártel cuyo valor ascendería a los 15.000 millones de dólares.
Ese decomiso no se aplica solo a Zambada, sino que también apunta a sus hijos, administradores de negocios y principales colaboradores del Cártel de Sinaloa, organización cuyo control perdió una tarde de mediados de 2024 cuando, según sus palabras, fue engañado por un hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán y montado a una avioneta que cambió su dirección y terminó en EE.UU, donde era esperada por agentes del FBI. Al poco tiempo, los familiares del Chapo detenidos en EE.UU. recibirían mejores condiciones.
Según el acuerdo del Departamento de Justicia en Washington, el Cártel de Sinaloa generaba bajo las órdenes de Zambada entre 10.000 y 20.000 millones de dólares al año. Un imperio anclado en el tráfico de cocaína, fentanilo y heroína pero que, al ingresar a la economía real, se traduciría en constructoras, gasolineras, restaurantes, hoteles y hasta compañías financieras.
La autoridad estadounidense aclaró que esa cifra no representa activos ya localizados o incautados, sino una estimación realizada por el Departamento de Estado sobre las ganancias ilícitas atribuidas al cofundador del Cartel de Sinaloa.
Al día siguiente de que la justicia estadunidense aceptara el acuerdo con Zambada, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum dijo, desde su conferencia diaria en Palacio Nacional, que México pretendía una parte de los bienes que se fueran a decomisar.
El principal daño, en México
«Si hay incautación de bienes a cualquier narcotraficante o delincuente de cuello blanco que está en EE.UU, vamos a solicitar que lo confiscado sea entregado a México en el marco de las leyes, porque el principal daño se ejerció aquí y eso es lo que se determina en el marco de las leyes de colaboración», expresó Sheinbaum.
El Cártel de Sinaloa fue el más afectado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Por lo menos 45 empresas mexicanas está en la mira del Departamento del Tesoro y se ha reportado la captura de cerca de 700 personas ligadas al crimen organizado.
El tramite no luce sencillo. El secretario de Seguridad de México, Omar García Harfuch, señaló que, hasta el momento, no se han detectado cuentas ni propiedades ni sociedades a nombre de Zambada.
«Directamente a su nombre, no hay cuentas. Se han asegurado y congelado una gran cantidad de activos del Cártel de Sinaloa, pero a nombre de Zambada específicamente nada», sostuvo García Harfuch.
Gestión en la sombra
Y es que la discreción y el secreto fueron las claves de la extensa carrera criminal del Mayo. A diferencia de ‘El Chapo’ Guzmán, a Zambada no le gustaba que su historia se vertiera en películas y series, no tenia por parejas o amantes a figuras de la farándula y escapaba de la prensa.
Zambada se movía con una escolta de seguridad mínima y pasaba buena parte del tiempo en la sierra de Sinaloa, donde casi nadie accedía.
Una pregunta recurrente de la autoridad estadounidense es cómo Zambada, asilado y enfermo –pasará su cadena perpetua en un hospital-, podía manejar la economía de su emporio criminal. La respuesta que esgrimen: existe una red de personas dedicadas a esa gestión y que todavía permanece en las sombras.
El Gobierno de Trump habla cada semana de que México debe hacer más por frenar a los políticos asociados al crimen organizado. Pero casi nada se dice de la red empresarial que permite que las fabulosas ganancias de los cárteles ingresen a la economía cotidiana.
Lavado de dinero
Para el Gobierno mexicano el escenario es complejo porque los mecanismos de lavado de activos del Cártel de Sinaloa podrían llegar a grandes empresas que, de ser sancionadas por el Departamento del Tesoro de EE.UU, podrían colapsar y asestar un golpe adicional a una economía mexicana que se encuentra en estado de estancamiento.
El mejor ejemplo del daño potencial tuvo lugar el año pasado, cuando tres bancos mexicanos fueron acusados por EE.UU de lavar dinero para el narcotráfico. En pocas semanas las tres entidades fueron intervenidas por el regulador bancario y luego, prácticamente, rematadas. Uno de esos bancos pertenecía a quien fuera jefe de la oficina del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La presencia del narco en la economía formal es un asunto que flota en el aire de las conversaciones más recurrentes en ciudades como Monterrey, Guadalajara o Ciudad de México
Las ramificaciones del crimen organizado son insondables. El mes pasado la prensa mexicana informó que los cárteles incursionan, incluso, en la gestión de establecimientos educativos, algunos con un carácter sumamente exigente para elegir a sus profesores y alegando un «compromiso con la excelencia educativa».
Lavado de dinero a través de criptomonedas
El pasado viernes un ciudadano mexicano se declaró culpable en Estados Unidos de haber realizado lavado de dinero para el narcotráfico a través de criptomonedas. El monto de su operación asciende a 20 millones de dólares.
El mundo cripto se ha convertido en terreno fértil para los cárteles de la droga en su necesidad de mover grandes cantidades de recursos con poca regulación.
Según el Departamento de Justicia de EE.UU., Daniel Gordiano Valenzuela, de 60 años y residente en la Ciudad de México en el momento de su detención, operaba como un «intermediario financiero» dentro de una organización que conspiraba con traficantes de drogas para lavar dinero en México.
La investigación sostiene que Gordiano Valenzuela coordinó personalmente el lavado y utilizó una red de co-conspiradores encargados de recoger el efectivo en distintos puntos del país.
La presencia del narco en la economía formal es un asunto que flota en el aire de las conversaciones más recurrentes en grandes ciudades como Monterrey, Guadalajara o Ciudad de México. El mejor ejemplo sucede en la gastronomía: cuando se abren restaurantes de un lujo fastuoso pero con casi nada de concurrencia y pasan los meses y el negocio no cierra, el comentario de los ciudadanos de a pie es que el restaurante debe pertenecer al narcotráfico.
