Trump publicó el miércoles en Truth Social que están a punto de comenzar «masivas exploraciones» de yacimientos de petróleo, gas y minerales en Groenlandia por parte de empresas estadounidenses. Y describió la isla ártica, que pertenece a Dinamarca, como «nuestra nueva y hermosa Groenlandia» … , mencionando informes anónimos de expertos sobre una cantidad de petróleo fácilmente explotable mucho mayor que en casi cualquier otra zona del mundo. El Gobierno de Dinamarca ha frenado en seco esas expectativas.
«Si Estados Unidos quiere explorar el subsuelo groenlandés en busca de petróleo, gas y minerales, tendrá que hacerlo dentro del marco de la legislación groenlandesa pertinente», ha contestado el Gobierno danés en un comunicado, en el que recuerda que el nuevo acuerdo entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos «no otorga a los inversores estadounidenses derechos especiales sobre las materias primas de Groenlandia» y, por lo tanto, «no tienen derechos preferenciales sobre los inversores de otros países de la OTAN, países de la UE y socios de la OTAN».
El Gobierno regional groenlandés se ha pronunciado en la misma línea. Jorgen Hammeken-Holm, alto funcionario del Ministerio de Asuntos Económicos de Groenlandia, ha declarado a la cadena de televisión estadounidense CNN que, aunque hay actividad de empresas estadounidenses en la isla, «estamos muy lejos de una exploración tan ‘masiva’ como la que ha planteado el presidente de Estados Unidos».
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Hazaña del carguero asiático
Rosalía Sánchez
El Gobierno regional de Groenlandia ha confirmado que hay muchos proyectos de exploración menores en marcha, pero advierte que «podrían pasar años antes de que entren en funcionamiento» y ha recordado que ni los yacimientos de petróleo ni los de gas son mencionados en el reciente acuerdo firmado en septiembre, que habla solamente de cooperación en materia de minerales y cooperación en el desarrollo económico en general.
A pesar de la impresión que Trump intenta dar, a las puertas de las importantes elecciones de medio mandato en la agenda estadounidense, las empresas norteamericanas no han avanzado en sus proyectos de explotación en Groenlandia y siguen sometidas a un estrecho control burocrático, tanto por parte de Dinamarca como de las autoridades regionales de la isla.
Greenland Energy, por ejemplo, una empresa de Texas cercana a Trump, ha intentado recientemente desembarcar sin permiso equipos, contenedores y una pala excavadora. Pero ante la falta de la documentación necesaria han sido paralizadas sus actividades en Nunap Qeqqa. La empresa ha sido advertida, además, de que no hay previsto un inminente permiso para exploración, perforación y otras actividades, aunque se le permite dejar todo lo desembarcado en la isla a la espera de una resolución.
La empresa groenlandesa White Flame Energy A/S, filial de la empresa matriz británica 80 Mile, que a su vez es una empresa conjunta con Greenland Energy, tendrá que seguir esperando la decisión del Gobierno groenlandés Naalakkersuisut y asume que los trabajos de perforación previstos «no pueden realizarse en el invierno de 2026/2027», según han reconocido fuentes de la empresa a medios locales. «El procedimiento oficial necesario no puede completarse a tiempo, por lo que los permisos necesarios no estarán disponibles para el inicio previsto de la perforación», resumen por ahora la situación, a la espera de varias audiencias públicas necesarias y una evaluación de impacto ambiental.
Estos planes mineros son objeto de debate entre la población groenlandesa porque podrían crear empleos en una región económicamente débil, pero sigue sin estar claro su desarrollo técnico, en zonas de muy difícil acceso a los recursos y en la que la explotación no ha sido hasta ahora posible. Los proyectos estadounidenses sobre Groenlandia son más bien leídos por las autoridades locales como un paso para asegurar la influencia geoestratégica de Estados Unidos en Groenlandia y para obtener derechos de antigüedad ante posibles futuros competidores.
