El nuevo líder del Partido Laborista británico, Andy Burnham, ha sido nombrado oficialmente este lunes por el Rey Carlos III como el 59º primer ministro del Reino Unido. Asimismo, se ha convertido en el séptimo jefe del Gobierno desde el referéndum del Brexit en 2016, … reflejando la inestabilidad política del país durante la última década.
Burnham prometió dar un respiro a los ciudadanos afectados por el elevado coste de la vida, al tiempo que defendió un gobierno basado en la estabilidad y la responsabilidad política.
El nuevo primer ministro también reiteró su intención de impulsar una profunda transformación del sistema político británico a partir de cinco grandes compromisos. Entre ellos, destaca una amplia descentralización de competencias desde la sede el Gobierno en Londres hacia las administraciones locales.
Burnham, quien no se había presentado como candidato al Parlamento en las últimas elecciones generales, ha revelado muy pocos detalles sobre el programa que aplicará.
Dilema en el gabinete
La decisión que más expectación genera es el nombramiento del responsable de Economía, considerado el segundo cargo más importante del Ejecutivo. Pocos creen que la actual ministra, Rachel Reeves, continúe en el puesto, pese a su deseo de permanecer. Como una de las figuras más estrechamente vinculadas al ya ex primer ministro Keir Starmer, cuya popularidad se había desplomado antes de abandonar el cargo, su continuidad resulta poco probable. Además, Burnham necesita recompensar a sus aliados con puestos de relevancia.
En un primer momento, se situaba como favorito Ed Miliband, actual ministro de Energía y uno de los protagonistas de la presión interna que provocó la dimisión de Starmer. El exlíder del Partido Laborista y viejo amigo de Burnham, a quien superó en las elecciones del liderazgo laborista de 2010, representa el ala más izquierdista del partido y goza de un amplio respaldo entre la militancia.
No obstante, su reputación como una figura poco favorable a las empresas se convirtió en un importante obstáculo. Además, Miliband genera desconfianza entre los sindicatos, principales financiadores del Partido Laborista. Al respecto, Sharon Graham, secretaria general de Unite, el segundo mayor sindicato del Reino Unido por número de afiliados, advirtió el mes pasado en una entrevista con el semanario británico ‘The Observer’ que nombrarlo como ministro de Economía supondría «poner una soga al cuello de la creación de empleo».
Mientras el ala izquierda del partido considera que apartar a Miliband podría provocar el descontento de la militancia, los sectores más moderados advierten de los riesgos de deteriorar innecesariamente las relaciones con el mundo empresarial y los mercados financieros.
Por ello, en los últimos días ha cobrado fuerza la candidatura de la ministra del Interior, Shabana Mahmood. Tanto ‘The Times’ como ‘Financial Times’ informaron de que Burnham habría sido convencido para descartar a Miliband y optar finalmente por Mahmood.
Para la cartera de Exteriores también se menciona el nombre del mismo Ed Miliband y, por su parte, el exsecretario de Comercio, Jonathan Reynolds, es el favorito para ponerse al frente del Departamento de Negocios y Comercio, que integrará algunas competencias de Ciencia y Tecnología.
Principales programas
Todo apunta a que el nuevo Ejecutivo centrará su acción política en mejorar las condiciones de vida de la población y recuperar el peso de los servicios públicos.
En su entrevista con ‘The Times’ este domingo, Burnham defendió la necesidad de emprender reformas estructurales de largo alcance: «Hay que replantearse la forma en que gestionamos el país para adoptar un enfoque diferente del gasto público y de la economía, mucho más centrado en la inversión temprana, la intervención preventiva y en crear las condiciones para que las personas tengan éxito, en lugar de seguir destinando recursos a corregir los fracasos».
Aunque todavía no se han dado a conocer los detalles completos del programa de Gobierno, el Partido Laborista mantiene su compromiso de abandonar definitivamente el proyecto de implantar un sistema de identidad digital y de congelar los principales impuestos, entre ellos el IVA, las cotizaciones a la Seguridad Social y el gravamen sobre la renta.
Asimismo, el Gobierno de Burnham pretende reducir el coste de la vida mediante una rebaja de las tarifas del transporte en autobús y de la energía. Entre sus planes también figuran recuperar la propiedad pública de las empresas de agua y energía, así como impulsar un amplio programa de construcción de vivienda pública.
En materia energética, pese a las críticas de organizaciones ecologistas, el Ejecutivo estudia acelerar la explotación de los yacimientos de petróleo y gas ya autorizados en el mar del Norte para incrementar la producción nacional, una medida aplaudida por el presidente estadounidense, Donald Trump, a través de su red social ‘Truth Social’.
Burnham asume el cargo tras su reciente victoria en las elecciones de Makerfield, un triunfo clave que le ha catapultado al cargo de primer ministro. Lo hace respaldado por una promesa sumamente compleja: frenar el avance de la extrema derecha en el Reino Unido. Este movimiento, capitalizado por Reform UK, ha cosechado victorias en las últimas elecciones y ve surgir nuevas figuras situadas aún más al extremo del partido.
