Con un sombrero Panamá, que se ha vuelto la marca de su campaña en el intento de elegirse por la cuarta vez a la presidencia, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó su candidatura el domingo en la cuna de su … trayectoria política, el municipio obrero de São Bernardo do Campo, antiguo polo de la industria automotriz sudamericana, donde el líder fue obrero metalúrgico, sindicalista y nació como un líder de la izquierda brasileña frente a la dictadura (1964-85).
Lula eligió el estadio Primeiro de Maio, con capacidad para 40.000 personas, como punto de partida de su campaña y la militancia se encargó de llenar el gramado y sus graderías. En un ambiente dominado por la emoción y la nostalgia, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) discursó con un tono profundamente personal.
En su arenga, Lula recordó que fue el primer presidente de la historia brasileña a elegirse para un tercer mandato y que se lanza al cuarto porque «mientras esté vivo, no dejará de luchar ni dejará que la derecha vuelva a gobernar el país«.
Lula tiene 80 años y cumplirá 81 en octubre, durante las elecciones, pero pese a la edad es conocido por su buen acondicionamiento físico, y es común verlo corriendo y yendo al gimnasio. Lula concluyó en junio un tratamiento radioterápico de carcinoma basocelular (tipo menos agresivo de cáncer de piel) en la cabeza y por esa razón usa sombrero para protegerse del sol. La corte electoral autorizó su foto usando ese sombrero en su registro en las urnas, lo que normalmente no es permitido.
El presidente es favorito en todas las encuestas con un promedio del 38%, frente a un 31% de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, que se encuentra en prisión domiciliaria por un intento de golpe de estado contra Lula en enero del 2023. Las encuestas para una segunda vuelta le dan la mayoría y una proyección de victoria a Lula, por eso su discurso apeló directamente a sus raíces fundacionales.
Orígenes de Lula
El presidente recordó sus orígenes humildes, cuando su familia huyó del hambre del norte hacia la industrial metrópoli de São Paulo. Homenajeó emocionado a su difunta madre, doña Lindú, y evocó a los intelectuales históricos de su partido, delineando un relato épico de su vida.
Católico practicante, Lula le dio lugar central en su discurso a Dios, que mencionó constantemente como estrategia para atraer al decisivo electorado evangélico, que sigue creciendo en Brasil. «Dios los hizo a ustedes, y ustedes hicieron que Lula sea como es», afirmó el presidente y candidato a la reelección.
Su discurso no escatimó en duros ataques hacia el espectro conservador, avivando las muertes de la pandemia durante el Gobierno de su antecesor, Bolsonaro, que fue un expresidente antivacunas. «Una derecha que se reía de los niños que se estaban muriendo por falta de medicinas. Una derecha que es responsable de la muerte de 400.000 personas durante la Covid por irresponsabilidad con la vacuna», declaró Lula da Silva. Brasil registró 716.000 víctimas mortales durante la pandemia y fue el segundo país con más muertes después de Estados Unidos.
La seguridad pública, un flanco débil de su Gobierno, fue abordada con promesas de intervención directa contra las cúpulas del crimen organizado. «Es fácil matar al bandido en una favela. Ahora, el tipo que manda está en un ‘penthouse’. El tipo que manda está viviendo en un condominio de lujo y nosotros necesitamos acabar con ellos para poder acabar con el de abajo. Trabajaremos duro», afirmó.
Para lograr esa promesa, Lula vinculó directamente su estrategia a las complejas reformas legislativas que actualmente tramita el Parlamento en Brasilia. «Si es aprobada la PEC (proyecto de ley) de la Seguridad Pública, que (el presidente del Senado, David) Alcolumbre mandó ayer a la comisión, yo voy a crear el Ministerio de la Seguridad Pública para dividir la responsabilidad con estados y municipios, para que liberemos al pueblo de las favelas», destacó el presidente, siempre cuestionado por no haber resuelto ese tema, que se ahondó en las últimas décadas. Su partido estuvo en el poder por 20 años desde 2002, con la excepción de los años de Bolsonaro (2018-23).
Guiño feminista
En su discurso, Lula también destacó el protagonismo femenino. El evento fue inaugurado por Benedita da Silva, la histórica legisladora que fue la primera parlamentaria negro da Brasil, y continuó con la participación de la Primera Dama, la socióloga Rosangela da Silva, conocida como Janja. La actual esposa de Lula le rindió un sentido tributo a Marisa Letícia, la primera mujer del político, que falleció de cáncer en 2017, y que fue su compañera desde sus tiempos de sindicalista. Janja destacó el indispensable papel de las mujeres en la política nacional y entonó un cántico evangélico de campaña junto al pastor Kleber Lucas, en mensaje directo a las mujeres evangélicas.
Lula estuvo acompañado en el escenario por su vicepresidente, el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, que vuelve a presentarse con él. Alckmin es un político respetado en São Paulo, antes identificado con la derecha, que se alió a Lula contra Bolsonaro y en defensa de la democracia. Alckmin, que fue también ministro de industria de Lula, celebró el desarrollo económico, el fomento industrial, la soberanía y la defensa comercial frente a las recientes tensiones arancelarias derivadas de la disputa con el mandatario norteamericano Donald Trump, que apoya abiertamente al candidato Flavio Bolsonaro. «Es el cuarto (mandato), y es en defensa de la soberanía. Es en defensa de nuestro PIX (sistema de transferencias financieras muy popular en el país), es en defensa de nuestro Brasil, es en defensa de nuestro pueblo, vamos juntos», exclamó Alckmin.
Flavio Bolsonaro también lanzó su campaña el domingo en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, acompañado por unos 10.000 militantes. La polarizada escena política brasileña cuenta también con otras candidaturas que intentan, con enormes dificultades, quebrar la hegemonía de los dos principales bloques antagónicos. En el pelotón de terceros se destacan Renan Santos, un joven ultraderechista que tiene un 4% en las encuestas, y el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, de derechas, también con un 4%.
