Altos cargos rusos y estadounidenses, entre ellos el enviado especial de EE.UU. y yerno de Trump, Jared Kushner, han mantenido conversaciones para incorporar a un inversor estadounidense a los gasoductos Nord Stream, que suministraban gas a Alemania antes de que Rusia invadiera Ucrania. … En las conversaciones habría participado Kirill Dmitriev, asesor cercano del presidente ruso Vladímir Putin, según la información publicada por la agencias Reuters sobre unas negociaciones que definirían la futura dependencia energética.
La voladura con explosivos en septiembre de 2022 del gasoducto Nord Stream, propiedad de la compañía de gas estatal rusa Gazprom (51%) y de varias compañías de Europa occidental, constituye un sabotaje todavía no resuelto. Este accidente ha privado desde entonces a Alemania del suministro de gas ruso, en el que estaba basado tanto el funcionamiento de su industria como los sistemas de calefacción de su población civil. La economía alemana, de hecho, no se ha recuperado todavía de este atentado.
Kushner, que ha estado intentando mediar para lograr una tregua entre Rusia y Ucrania, considera que los negocios son fundamentales para restablecer la paz y que un acuerdo de este tipo permitiría a los inversores estadounidensessacar beneficio de los flujos de energía hacia Europa una vez que termine la guerra. El Gobierno de Berlín, sin embargo, recuerda que el gas ruso está sujeto a sanciones europeas, al igual que el petróleo, y subraya que Alemania ha encontrado fuentes alternativas, además de recordar que cualquier reapertura necesitaría una autorización del Ejecutivo teutón, que no ha sido incluido en estos contactos.
Las conversaciones parecen destinadas a que Estados Unidos y Rusia se repartan los beneficios del suministro de gas a Alemania, el mayor consumidor energético de Europa, y otros países europeos después del final de la guerra en Ucrania. Esto requeriría la reapertura del gasoducto Nord Stream, que no es deseada por el gobierno alemán. En junio de 2025, ante preguntas sobre una posible adquisición de Nord Stream por empresas estadounidenses, Berlín dejó claro que la posición del canciller Friedrich Merz es contraria a una reactivación del gasoducto.
La Casa Blanca no parece tener en cuenta la opinión alemana y se ha limitado a especificar, a través de un portavoz, que «cualquier acuerdo deberá ser negociado por Rusia con la DFC (Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional de EEUU) y el Tesoro, y debe beneficiar a los contribuyentes y a las empresas estadounidenses».
El acuerdo permitiría a los inversores estadounidenses sacar beneficio de los flujos de energía hacia Europa una vez que termine la guerra
«Esto amenaza con convertirse en un acuerdo sucio que le costará muy caro a Europa», ha sido el juicio de Michael Kellner, diputado verde que estuvo a cargo de la política energética alemana tras la invasión de Ucrania, «los estadounidenses y los rusos se repartirán los beneficios».
Pero mientras que el Gobierno de coalición alemán, del que forman parte conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD), se opone a la reactivación del gasoducto, la primera fuerza de la oposición, la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), que ganaría las elecciones si hoy se celebrasen con más del 30% de los votos, se muestra abiertamente a favor. Dmitriev tiene previsto reunirse con los dirigentes de AfD a principios del año que viene para debatir la reanudación de las ventas de gas ruso.
Sin embargo, la venta de la propiedad de la empresa que controla los gasoductos Nord Stream a un inversor estadounidense o la reanudación del suministro de gas ruso se enfrentan a obstáculos evidentes. Un 31% de sus acciones se reparte entre dos empresas alemanas y también está participado por una empresa francesa y otra de Países Bajos.
La difícil reconstrucción de Nord Stream
Otros obstáculos están relacionados con la reconstrucción física de una infraestructura destruida. Las explosiones de septiembre de 2022 dañaron los cuatro conductos de acero, cada uno de ellos de una longitud de 1.224 kilómetros y un diámetro de 12 metros, recubiertos por una capa de hormigón de entre 60 y 110 milímetros. Sería necesario retirar los tubos destruidos, que siguen en el fondo del océano, sacar el agua de los segmentos que hayan resistido con barcos especializados de mínimo 300 metros de eslora y 40 de manga, teniendo en cuenta que el proyecto original necesitó 202.000 tubos por cada una de las líneas. Estaríamos hablando de una inversión de miles de millones de euros.
La derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), que ganaría las elecciones si hoy se celebrasen con más del 30% de los votos, se muestra abiertamente a favor del acuerdo
No es la primera vez que Estados Unidos intenta que sus empresas entren en el accionariado de Nord Strem, el mayor negocio de gas en territorio europeo, estimado en hasta 200.000 millones de euros anuales con las cuatro tuberías en funcionamiento. En 2005, ‘Financial Times’ informó sobre una primera iniciativa del confidente de Putin, Matthias Warnig, para reactivar Nord Stream 2 con apoyo estadounidense. Actualmente, Alemania importa el 44% de su gas de Noruega, el 24% de Países Bajos y el 21% de Bélgica.
