Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Austria y Grecia contarán el próximo año con centros de deportación en terceros países, en los que esperarán los solicitantes de asilo tras el rechazo de admisión y que estarán situados en terceros países. Así lo han acordado sus ministros de … Inmigración e Interior reunidos este viernes en Copenhague.
En una rueda de prensa posterior al encuentro, el ministro danés Morten Bødskov, del Partido Socialdemócrata de Dinamarca, ha confirmado que «alrededor de Año Nuevo, esperamos tener un acuerdo con un país fuera de la UE», lo que le permitirá enviar a los primeros inmigrantes ilegales a este centro de deportación pionero «durante 2027».
«No hablamos de campamentos, sino de la posibilidad de una nueva oportunidad para migrantes irregulares que no pueden regresar a sus países y no se pueden quedar en los nuestros de forma legal», ha aclarado Bodskøv, deseoso de que otros socios europeos se sumen a esta iniciativa del denominado «Grupo de los Cinco». «Hemos avanzado mucho en la labor de establecer un centro de retorno fuera de la UE, y ahora estamos más cerca que nunca», se ha felicitado el ministro danés.
Se trata de «un hito en el camino hacia un sistema de asilo y migración más eficiente», ha dicho Bødskov, que no da detalles todavía sobre en qué país estará ubicado el primero de los centros porque «todavía es demasiado temprano». Confía en que este nuevo procedimiento tenga como consecuencia desincentivar la inmigración ilegal. «Es un mensaje claro a quienes pretendan burlar nuestras leyes y también a los traficantes de personas que se benefician del sufrimiento y las falsas esperanzas», ha dicho.
Cuando los inmigrantes ilegales son detenidos en la frontera o por las fuerzas de seguridad después de entrar en los países europeos, el cumplimiento de la ley conduce a su deportación, pero esta es a menudo imposible. La pérdida de documentos o la falta de colaboración del país de origen para la repatriación demoran los procesos durante años en las que los afectados quedan en un limbo legal y los países de llegada deben hacerse cargo de forma indefinida.
Durante años, Dinamarca ha sido pionera en Europa en la ambición de cambiar en los fundamentos el sistema de asilo y migración que causan este problema. La posibilidad de los centros de deportación fuera de la UE se ha discutido durante años entre los socios, sin resultados concretos, y estos cinco países han decidido formar un proyecto de avanzadilla para demostrar los efectos positivos de la iniciativa.
Amplio apoyo
Según el gobierno danés, ahora existe un amplio apoyo en la UE para dar los siguientes pasos. En junio, el Parlamento Europeo votó a favor de las nuevas normas en la zona, que allanan el camino para el establecimiento de centros de deportación fuera de la UE. Aunque no se ha informado sobre el país que albergará el primero de los centros, organizaciones de derechos humanos señalan que hay conversaciones abiertas con Uganda y Ruanda.
Los ministros han discutido entre otras cosas, los términos concretos de un posible acuerdo de asociación y el marco legal de los centros de salida, además de su funcionamiento en términos prácticos. El ministro danés de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, que también ha participa en la reunión, ha comentado los tres principios rectorales del proyecto: seguridad, derechos humanos y asociaciones mutuamente beneficiosas con los terceros países.
Los ministros de los cinco países del acuerdo han consensuado un modelo que pretende lograr una «reducción significativa en el número de personas que migran ilegalmente a la UE y crear un sistema de integración más seguro y humano». El modelo está concebido como llamado a convertirse en un proyecto paneuropeo conforme a los derechos humanos europeos y al derecho de la UE. Los acuerdos con los terceros países que alberguen los centros de deportación se establecerán mediante ‘asociaciones igualitarias y mutuamente beneficiosas’ con países ajenos a la UE.
