El golf mundial asiste al momento ms crtico de su historia. Jon Rahm, uno de los jugadores pilar del golf mundial, ha aceptado la monstruosa oferta del LIV Golf, lo que cambia el panorama para meter a este deporte en un laberinto durante al menos tres semanas, el plazo que hay marcado para que el Fondo Pblico rabe, que est en todo, alcance o no el acuerdo anunciado con el PGA Tour.
Para empezar, el LIV ha subido cuatro peldaos de repente. Se podr criticar su frmula, podr chirriar que se juegue con msica, que se intente vender como un juego por equipos cuando lo que verdaderamente llama al telespectador es el golfista que se lleva los cuatro millones de dlares de cada torneo, pero ahora tiene a, al menos, tres de los seis mejores jugadores del planeta: Jon, Brooks Koepka y Cameron Smith. Como dijo Justin Rose a Sports Illustrated. «l es el delta, el jugador que ha hecho ms dbiles a los que deja y ms fuertes donde se va».
Asumiendo que la mitad de las estrellas ya estn en cada bando, lo interesante es lo que viene ahora. Es capital entender quin podr la ltima condicin. Si hay acuerdo, parece lgico creer que el veto ejercido por el PGA Tour hacia los rebeldes desaparecer. Pero si las presiones son altas sobre Jay Monahan, el comisionado del Circuito Americano que negoci por debajo de la mesa el acuerdo con Arabia sin que ningn jugador lo supiese, y no quiere moverse un centmetro, todo saltar por los aires. La industria no es tan grande como para que puedan convivir dos circuitos en la misma escala. Aqu «tampoco hay sitio para dos, forastero».
La atmosfer est enrarecida. La inquina con la que varios sectores de la prensa estadounidense tratan al regimen de Arabia -«sanguinario», alusiones a conexiones con el 11S…- no favorece un clima de entendimiento. Si finalmente se impone el dinero tambin aqu, habr bula para los jugadores del LIV y podrn jugar un cupo de torneos. En el caso de Rahm 2024 con 14 torneos en el LIV, cuatro grandes y los Juegos (y el Open de Espaa), a lo sumo un par de ellos o tres: el TPC y alguno que le tenga un cario especial.
El deporte es muchas cosas. Una de ellas es tradicin, algo que siempre ha estado en el discurso de Rahm. El de Barrika se senta feliz porque haba ganado algo que hizo Seve o porque lleva 21 victorias a los 29 aos, cifra a las que muy pocos jugadores en la historia han llegado. O porque tiene 93 top 10 en 175 torneos jugados. Una brutalidad. Ahora compite como los boxeadores en los calentamientos, contra su sombra nada ms. O, siendo romnticos, construyendo un legado que alguien por detrs querr imitar. Pero ese cordn umbilical con el pasado se ha roto fuera de los Majors ahora. Tambin, no nos engaemos, lo ha hecho porque no tena ms remedio. La morterada hubiese ido para otro que la hubiese cogido. Y era el ltimo cheque desorbitado. Porque ya no habr ms.
