En un da que ser difcil que se repita, por lo sentido y emocional, por el contexto, por los clidos discursos y las palabras tan amables de unos y de otros en las horas previas (extraordinarios Laso, Mateo y Llull), una noche que pareci un cuento dulce de Navidad, Pablo Laso recibi el homenaje popular que su fea (e inexplicable) salida del Real Madrid (junio de 2022), le escamote en su momento. El WiZink Center, con una gran entrada, abri los brazos para arropar a su ltimo gran hroe, que sinti otra vez el cario, el respeto y la devocin de una aficin que se afan en celebrar su retorno como si estuviera en deuda.
Trato legendario
Una leyenda (860 partidos en el banquillo, 22 ttulos, un estilo nico de juego, una regularidad en el triunfo), volvi a casa y el trato de la hinchada fue pico. Los aficionados an siguen preguntndose porqu pas todo aquello que provoc su salida, porqu la historia de amor tuvo un final as. El corazn no se haba roto. El Bayern, el joven y combativo equipo de Laso, cay en manos del intratable Madrid, el ogro de Europa. Aguant tres cuartos. Despus resolvieron Llull, Rudy y Chacho. Seguro que a Pablo le suenan, la vieja guardia. El resultado (88-73) quiz era lo de menos. Fue un da para festejar un reencuentro que el destino haba borrado de la estadstica.
La camiseta de Llull
Desde una habitacin del hotel Eurobuilding, Pablo haba pasado tranquilo las horas previas, como si nada, simulando que era un partido ms de Euroliga mientras las tripas le decan otra cosa. Su hijo Aksel, impresionado por el fantstico tuit de Llull, le haba pedido la camiseta del capitn como principal misin de la noche. El marcador daba igual. La rutina del Bayern no vari: sesin de tiro por la maana, comida en el hotel, traslado al pabelln con una hora y 45 minutos de antelacin y recogimiento en el vestuario para dar las ltimas instrucciones. El protocolo era el habitual. Cambiaba el rival y el escenario: el Real Madrid en el Palacio, una montaa deportiva y emocional.
Ovacin de dos minutos
El pabelln estaba casi lleno. Pablo, como acostumbra, salt a la cancha a falta de 10 minutos para el inicio y se llev la primera ovacin. Salud a Felipe Reyes y a Chus Mateo, con el que habl, y se sent en el banquillo mirando sus papeles. Despus se abraz con Llull, que ya estaba haciendo la rueda de calentamiento. Fue lo ms sentido de la noche. Sergio fue el nico que subi a las oficinas a pedir explicaciones por el cese chabacano de Laso.
En la presentacin del Bayern, el speaker del Wizink se emple con Pablo con fervor mientras pona a prueba la enorme fiabilidad de su garganta. Cant todos sus ttulos del vitoriano antes de que los aficionados, en pie, se desataran durante dos minutos, con las palmas echando humo de gratitud y reconocimiento, con cierta nostalgia de lo vivido, aunque este equipo sea el vigente campen de Europa.
La ovacin dur algo ms de 120 segundos. El speaker tuvo que cortar el homenaje para que el partido pudiera empezar a su hora. En la grada de animacin del Madrid, donde viven los Berserkers, se despleg una pancarta «Pablo esta es tu casa». Al final del partido, con todo el pabelln aplaudiendo, le entregaron una placa. Y punto. All acab todo.
Poca respuesta del club
Si esperaban un montaje emotivo en el videomarcador (como hizo el Baskonia con Polonara en Vitoria aunque el italiano estuvo slo dos aos en el Buesa, no 11), la entrega de una camiseta, el gesto de algn directivo sobre la cancha o algn otro detalle con el tcnico, ser en otro momento. Puede que ya no proceda. Resultaron tan horribles las formas de su despido, que no hay MVP que arregle el cuadro. Fue bonito el despliegue de la aficin y, al mismo tiempo, supo a poco la respuesta institucional del club.
Ocho kilmetros…
Pablo se vio obligado a saludar tres o cuatro veces. Rpidamente se le pas. Ya haba dicho que cuando arrancara el partido volvera la normalidad «porque yo quiero ganar». Empez a caminar junto a su banquillo, con su habitual estilo de permanente combustin, de ira controlada. Est bien de salud. En un partido de pretemporada, camin ocho kilmetros desde que lleg al pabelln. Lo dijo su reloj. No para. Su Bayern dio la cara y compiti. Su Madrid gan. La aficin le despidi con todos los honores. Los mitos no necesitan nada ms.



