¿Las protestas estudiantiles en Francia, así como las numerosas acciones de violencia urbana asociadas a ellas, están perdiendo fuelle? ¿O se trata solo de una tregua temporal? Los cierres totales o parciales de entre 400 y 500 institutos no impidieron este lunes que … continuasen los bloqueos delante de los liceos, así como los múltiples casos de violencia urbana, que han puesto en aprietos al Gobierno de Sébastien Lecornu y al presidente, Emmanuel Macron. Pero sí que fue el día con menos incidentes graves en las calles desde el pasado jueves.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, contabilizó bloqueos u otras acciones contestatarias en 589 establecimientos. Es una cifra inferior a los 735 del viernes y los más de 1.000 del jueves, cuando se produjo el llamado «acto 2» de estas protestas. Tras esta disminución de las concentraciones en los liceos y un lunes en el que el Gobierno francés no comunicó impresionantes cifras de detenidos —como sí había sucedido el jueves y el viernes de la semana pasada—, el ministro del ramo expresó su esperanza de que vuelva la normalidad a partir del miércoles. «El objetivo es que a partir de ese día se reanuden las clases de manera progresiva», declaró.
Antes de esta posible vuelta a la normalidad, las autoridades francesas temen lo que pueda suceder este martes. Los sindicatos estudiantiles lo han bautizado como el «acto 3». Además de los bloqueos delante de los liceos, también en aquellos donde las autoridades los han prohibido, han convocado manifestaciones en varias localidades. Cuentan con el apoyo de las principales organizaciones de trabajadores. En el caso de la región de París, donde hasta un tercio de los institutos están actualmente cerrados, la marcha empezará desde la Plaza de la República.
Más de 5.000 arrestos
«Sí, lo temo», admitió este lunes el ministro de Educación cuando le preguntaron si «temía una conflagración nacional». Más que el número de manifestantes, lo que más inquieta a las autoridades son los posibles disturbios. Episodios graves de violencia urbana se reprodujeron este lunes. Por ejemplo, unos encapuchados atacaron a unos manifestantes que intentaban bloquear la entrada de su centro en el distrito XIII de París, en el sudeste de la capital. Les lanzaron fuegos artificiales y eso provocó un incendio delante del establecimiento, lo que obligó a 240 jóvenes a encerrarse dentro. Desde el inicio de las protestas, fueron arrestadas en comisaría hasta 5.000 personas, el 87% de ellas menores de edad. 14 de los detenidos se encuentran actualmente en prisión preventiva.
Estas acciones contestatarias empezaron durante la segunda quincena de septiembre en localidades periféricas de la capital, en las famosas ‘banlieues’. Y luego se generalizaron en buena parte del territorio galo. «Aquello que queremos son más medios económicos. El Gobierno debe invertir más en la educación pública», explicó a este medio Paul, de 15 años, alumno de Bachillerato en el liceo Turgot, donde hubo un bloqueo de la entrada y una concentración a lo largo de la mañana del lunes.
La contundente respuesta policial de las autoridades contra estas protestas también ha generado cierta controversia en Francia. Varios jóvenes han sufrido heridas que les marcarán de por vida. Este lunes dio bastante que hablar el caso de un bachiller, de 15 años, que ha perdido una mano en Lens (norte) a causa de una granada policial.
