Cuando Ulrich Siegmund estudiaba Psicología Empresarial, aprendió que el mensaje debe apelar siempre a las emociones más básicas de los consumidores para establecer un ambiente favorable a la venta. Y esta es la lección que lleva aplicando a la política desde que se sumó … en 2013 al partido de derecha populista Alternativa para Alemania (AfD), en su momento fundacional.
Tenía entonces poco más de 20 años, había militado en la conservadora CDU y buscaba ‘renovación’. Ahora, a punto de ganar las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt, la revista semanal ‘Der Spiegel’ ha publicado su foto en portada: «El hombre más peligroso de Alemania».
Siegmund pertenece a la primera generación alemana que llegó al mundo después de la caída del Muro de Berlín. Creció en un territorio marcado por la desindustrialización, la emigración juvenil y una nostalgia difusa por la seguridad y la simplicidad de la antigua RDA. Ese paisaje emocional, que conoce de primera mano, ha sido el combustible de su ascenso político.
Se formó como comerciante y presume de que ama «vender». Su tesis en la Universidad Europea de Educación a Distancia de Hamburgo versó sobre cómo los olores influyen en el comportamiento de compra y después fundó una empresa de ambientadores y sistemas de ‘marketing’ olfativo, Berlin-Duftet, con la que llegó a proponer que el metro de Berlín oliera mejor.
Concibe su carrera política como una prolongación de su instinto comercial y es difícil encontrar una foto suya en la que no aparezca sonriendo y transmitiendo una cercanía habitualmente ausente de la imagen de AfD, cuyos candidatos parecen a menudo indignados, enfadados y remangados, pero no precisamente felices.
En los mítines, los presentadores corean insistentemente desde el escenario ‘¡Sieg!’, que en alemán significa victoria, y el público responde ‘¡Mund!’, que se traduce como boca, un juego inquietante por su resonancia histórica nazi. Su traje estrecho y su barba recortada causan sensación en las redes sociales. Su canal de TikTok, Mutzurwahrheit90, acumula 740.000 seguidores. En Instagram, sus vídeos sobre estética profesional, motocicletas Simson, excursiones por Alemania oriental y visitas puerta a puerta lo presentan como un político cercano, casi un ‘influencer’.
En numerosas entrevistas ha reconocido que dejó la CDU a causa de los rescates europeos durante la crisis de la deuda. Una de sus frases más conocidas es «Otros lo llaman cambio climático, yo digo que el verano alemán ha vuelto» y a sus seguidores les encanta su aire despreocupado y desenfadado. Pero detrás de esa pantalla amable, un tanto ‘pop’, hay un programa político radical. Tanto es así que Siegmund ha estado vigilado por la Oficina para la Protección de la Constitución, la agencia de inteligencia interior alemana.
Consignas hitlerianas
Está documentada su participación en actos donde se utilizan consignas hitlerianas y su presencia en reuniones ultraderechistas en Potsdam ya le costó una destitución en 2024. Habla de una Alemania amenazada por enemigos que van desde los ‘viejos partidos’ y sus cómplices mediáticos hasta criminales extranjeros que se benefician de la laxitud policial y una generación de izquierdistas que desde las revueltas estudiantiles de 1968 predican la ideología de género.
Planea un giro extremo en la Administración Pública y no siente reparos en anunciar que reprimirá a la oposición si llega al poder
Se le considera el ideólogo del programa electoral, que justifica la ‘reemigración’, elimina políticas de asilo e iniciativas de energía verde a las que culpa de las subidas de los precios, junto con el apoyo a Ucrania, que ha privado a los alemanes del gas y el petróleo rusos, más baratos. También planea un giro extremo en la Administración Pública y no siente reparos en anunciar que reprimirá a la oposición si llega al poder. Si tiene éxito, afirma que la campaña en Sajonia-Anhalt será el primer paso para ganar el poder a nivel nacional en las próximas elecciones previstas para 2029.
