Estados Unidos se dispone a sacar a Siria de la lista de «Estados patrocinadores del terrorismo». Así lo ha anunciado el presidente Donald Trump en una rueda de prensa conjunta con el líder sirio, Ahmed Al Sharaa al término de la cumbre de la … OTAN celebrada en Ankara, que ha sido la ocasión para invitar al sirio a la capital turca.
Al Sharaa –conocido en su época de yihadista radical como Abu Mohamed al Jolani– tenía puesto precio a su cabeza en Estados Unidos y este miércoles estaba en Ankara invitado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, después de haber recibido en la víspera en Damasco al presidente francés Emmanuel Macron. En la rueda de prensa con Trump no hubo ya ninguna referencia al pasado, salvo para celebrar que la guerra civil siria se puede dar por terminada, al menos en sus aspectos más trágicos y violentos.
El propio Al Shaara agradeció expresamente a Trump el levantamiento de las sanciones estadounidenses, calificándolo como una decisión «histórica» que «todo el pueblo sirio» agradece porque abre la puerta a la recuperación económica del país. En sus palabras, Siria ha entrado en una nueva etapa tras la caída del régimen de Bashar al Assad, «ha logrado liberarse» y avanzar hacia la unificación nacional.
Trump ha intentado vincular la promesa de sacar al país de la lista negra de patrocinadores del terrorismo con la idea de que Siria ayude a Israel a combatir al grupo armado chií Hizbolá, contra el que está luchando el Ejército hebreo en el Líbano. Aliado de Irán, Hizbolá se ha beneficiado de la inestabilidad en Siria todos estos años para mantener una ruta terrestre desde Teherán hasta Beirut. El líder sirio, como era de esperar, ignoró esa idea de colaborar con Israel, no solo porque una parte de Siria está ocupada por tropas judías, sino porque hacerlo desestabilizaría la precaria situación en su país.
Sin embargo, lo que ha logrado el dirigente sirio con esta visita es extremadamente importante. Al Sharaa subrayó la importancia del apoyo internacional a su régimen, en especial por parte de Turquía y a los países del Golfo, a los que agradeció su respaldo político y económico para la reconstrucción de su país. De hecho, su principal argumento es defender que Siria ya es un Estado dispuesto a reintegrarse en la comunidad internacional y ha transmitido un mensaje de estabilidad y de apertura a la inversión extranjera, una prioridad para su Gobierno tras más de una década de guerra.
«Un buen hombre»
Pero, sobre todo, lo más valioso podría ser esa relación con Trump, quien lo considera un «buen hombre» que «ha unificado el país en un período de tiempo muy corto», a pesar de que «desde el principio todo fue un verdadero desastre».
Lo único que falta es que cumpla su intención de sacar a Siria de la lista, algo que anunció a su manera: «Creo que lo haré. ¿Por qué no iba a hacerlo? Ha hecho un gran trabajo. Quizá debería haberlo mencionado un poco antes. Sí, lo haré», ha zanjado Trump. Dirigiéndose al secretario de Estado, Marco Rubio, le ha preguntado si habría algún problema en hacerlo, ante lo que este se ha encogido de hombros.
