Una alerta simultánea en sus móviles cortó de golpe el almuerzo. Fernando, desacostumbrado a la notificación, se extrañó. Google advertía de un sismo inminente en Venezuela y ordenaba buscar refugio. «¿Qué hacemos?», se preguntaron él y su novia, pero cuando se acercaron a la … puerta, se desató el terremoto. «Nos pegamos a la puerta del piso y ya empezó a temblar durísimo», relata. «Sentíamos que se movía demasiado fuerte el piso; vimos cómo se nos cayó la despensa de la cocina y comenzó a caerse absolutamente todo. También se nos partieron los cristales». Desde el tercer piso veían el vaivén: «se movía un metro a la derecha y otro metro a la izquierda».
Cuando la situación se calmó, intentaron abandonar el apartamento, ubicado en Los Palos Grandes, en el este de la capital, donde varios edificios se derrumbaron, pero la desesperación aumentó cuando no pudieron abrir la puerta; la sacudida había descuadrado el marco de la entrada. «Creíamos que moriríamos en el edificio».
«Después de varios intentos logré abrir la puerta con todas mis fuerzas». Afuera, logró ver las heridas que había sufrido el edificio. «Los revestimientos estaban caídos, vimos paredes abiertas, apartamentos que se veían para dentro. Las escaleras estaban destrozadas, el recibidor horrible. Cuando bajamos había demasiada gente que ya había salido, que había tenido oportunidad de salir rápido de los apartamentos».
En la calle sonaban las alarmas de todos los coches y una nube gris se había levantado en el cielo. «Todo el mundo estaba alterado. Estaba Protección Civil pendiente, también la Policía, dirigiendo, pero la gente estaba vuelta loca; había mucho, mucho estrés». Ante la emergencia, la paralización de la ciudad fue inmediata y las jornadas laborales de todos quedaron canceladas.

Magnitud en escala Richter

Magnitud en escala Richter
Tras lograr escapar del epicentro del caos, la pareja se refugió en la casa de unos familiares, lejos de los edificios afectados. Aunque allí mantienen los servicios básicos como electricidad y agua, la tranquilidad está lejos de volver.

GUÍA DE ESCALAS
SISMOLÓGICAS
Mide la energía total real liberada, calculada según el tamaño de la fractura en la falla y la rigidez de la roca.
Mide la amplitud máxima de las ondas sísmicas registradas en un sismógrafo local.
Se satura a partir de 6,5 o 7,0
Intensidad Mercalli
(EMS-98)
Mide los daños materiales, el impacto en las construcciones y cómo lo percibió la gente en un punto específico.
VALORES PARA UN MISMO SEÍSMO
Un único valor global para ese terremoto en números decimales
(ej. 7,8)
Un único valor global (aunque impreciso si el seísmo es muy grande).
En números decimales
(ej. 4,5) mal llamados grados Richter.
Intensidad Mercalli
(EMS-98)
Múltiples valores. Puede ser Intensidad IX en el epicentro y bajar a Intensidad III a unos cientos de kilómetros.
Números romanos,
del I al XII
RELACIÓN TÍPICA APROXIMADA ENTRE MAGNITUD E INTENSIDAD (EN EL EPICENTRO)
(*) La equivalencia en los valores son prácticamente idénticos hasta el 7,0 en el que Richter se satura
No se siente, solo registrado por sismógrafos.
Se siente en interiores; vibración similar al paso de un camión.
Se siente por casi todos; los objetos caen y los colgantes oscilan.
Daños ligeros en edificios modernos; caída de revoques y chimeneas.
Grietas en el suelo, daños considerables en estructuras mal construidas.
Pánico general; destrucción de algunos edificios bien construidos.
Destrucción casi total; puentes destruidos, vías de tren dobladas.
Fuentes: USGS – U.S. Geological Survey / Incorporated Research Institutions for Seismology / Agencias Locales: Instituto Geográfico Nacional (IGN) en España, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) en México o el Centro Sismológico Nacional (CSN)
ABC

GUÍA DE ESCALAS SISMOLÓGICAS
Mide la energía total real liberada, calculada según el tamaño de la fractura en la falla y la rigidez de la roca.
No se satura con valores altos
Mide la amplitud máxima de las ondas sísmicas registradas en un sismógrafo local.
Se satura a partir de 6,5 o 7,0
Intensidad Mercalli
(EMS-98)
Mide los daños materiales, el impacto en las construcciones y cómo lo percibió la gente en un punto específico.
VALORES PARA UN MISMO SEÍSMO
Un único valor global para ese terremoto en números decimales (ej. 7,8)
Un único valor global (aunque impreciso si el seísmo es muy grande). En números decimales (ej. 4,5) mal llamados grados Richter.
Intensidad Mercalli
(EMS-98)
Múltiples valores. Puede ser Intensidad IX en el epicentro y bajar a Intensidad III a unos cientos de kilómetros.
Números romanos, del I al XII.
CÓMO SE OBTIENEN LOS VALORES
Mediante sismógrafos digitales avanzados de banda ancha y modelos físicos del plano de falla.
Mediante el sismógrafo tradicional Wood-Anderson (diseñado originalmente en 1935).
Intensidad Mercalli
(EMS-98)
RELACIÓN TÍPICA APROXIMADA
ENTRE MAGNITUD E INTENSIDAD
(EN EL EPICENTRO)
No se siente, solo registrado por sismógrafos.
Se siente en interiores; vibración similar al paso de un camión.
Se siente por casi todos; los objetos caen y los colgantes oscilan.
Daños ligeros en edificios modernos; caída de revoques y chimeneas.
Daños considerables en estructuras mal construidas; grietas en el suelo.
Pánico general; destrucción de algunos edificios bien construidos.
Destrucción casi total; puentes destruidos, vías de tren dobladas.
(*) La equivalencia en los valores son prácticamente idénticos hasta el 7,0 en el que Richter se satura
Fuentes: USGS – U.S. Geological Survey / Incorporated Research Institutions for Seismology / Agencias Locales: Instituto Geográfico Nacional (IGN) en España, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) en México o el Centro Sismológico Nacional (CSN)
ABC
«Sentimos réplicas a cada rato y el susto fue demasiado fuerte», confiesa. El temor a nuevos colapsos sigue latente; de hecho, intentaron regresar a su apartamento para recuperar algunas pertenencias, pero el riesgo estructural los hizo desistir rápidamente: «Fuimos a buscar cosas y nos devolvimos».
A kilómetros de allí, en Madrid, la angustia de Augusto pasaba por la incomunicación. Tras el violento temblor y el desalojo de su edificio, sus padres, que residen en Caracas, optaron por huir en coche hacia Turmero, en el estado Aragua, a unos 100 kilómetros de la capital, para también refugiarse con familiares. «Pero después no pude comunicarme más con ellos, solo sé que llegaron bien», relata. Las fallas en la señal telefónica y los habituales cortes de luz en el interior del país agravan la incertidumbre de las horas posteriores, a lo que se suma el miedo por la limitada capacidad de respuesta ante la magnitud de la emergencia: «Dígame ahora la atención médica para todo esto y luego el tema de recuperación de infraestructura… Venezuela está cero preparada para asumir cosas como esta», lamenta.
