Pedro Sánchez ha decidido hacer un gesto poco amable hacia Donald Trump y EE.UU. durante su presencia en Nueva York con motivo del arranque de la Asamblea General de la ONU, el gran cónclave anual de la comunidad internacional.
El presidente del Gobierno … de España no acudirá a la recepción tradicional que organiza EE.UU. este martes como país anfitrión de la ONU y en la que se invita a todos los países miembros. Es uno de los actos con más solera de la ‘semana grande’ de la ONU y una oportunidad para que los mandatarios de todo el mundo afiancen su relación con la primera potencia mundial.
Sánchez se ha escudado en motivos de agenda para hacer el desprecio a Trump, en un momento en el que las relaciones entre España y EE.UU. están más deterioradas que nunca en la historia reciente. Esa es la explicación que ha dado Moncloa, aunque no se compadece con la agenda oficial del presidente del Gobierno.
En ella, el último acto en el que participará Sánchez durante la jornada del martes es un «diálogo para la financiación para el desarrollo con la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, y la vicesecretaria general de Naciones Unidas, Amina Mohammed», que se celebrará en la sede de la ONU. Pero ese acto es a las cuatro de la tarde de Nueva York -diez de la noche en España- y la recepción de Trump no está prevista hasta las 19.15 de Nueva York (01.15 del miércoles en España) y ocurre muy cerca de la sede de la ONU, en el Lotte Palace, el hotel donde suele celebrarse.
Moncloa no ha contestado a preguntas de este periódico sobre cuál es el «motivo de agenda» que le impide a Sánchez asistir al acto con Trump. «Es la agenda del presidente», se limitó a contestar el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, cuando se le preguntó al respecto.
El feo de Sánchez a Trump supone una decisión excepcional sobre un acto al que acude de forma habitual España -como todos los países aliados de EE.UU.- con independencia de quién tenga las llaves de la Casa Blanca. El año pasado, cuando el representante de España ante la ONU fue el Rey Felipe VI, este sí asistió a la recepción organizada por Trump. En el año anterior, 2024, en los últimos meses de la presidencia de Joe Biden, Sánchez no acudió, pero tenía un motivo de peso: coincidió con su discurso ante el pleno de la Asamblea General de la ONU. Pero el líder socialista sí estuvo en viajes anteriores a Nueva York, como en las ediciones de 2018 y 2019, y fueron recepciones organizadas por Trump, que estaba entonces en su primer mandato. E hizo lo mismo en las de 2022 y 2023, con Biden como presidente. En 2020 y 2021 no se celebraron esas recepciones por la pandemia de Covid.
El gesto de Sánchez ocurre después de turbulencias muy graves en la relación de España con EE.UU. En especial, desde que el presidente español se desmarcó de sus aliados europeos en cumplir con las exigencias de Trump de que los países de la OTAN eleven su gasto en Defensa. Después, por la falta de apoyo logístico a EE.UU. en la guerra de Irán. La estrategia le ha servido a Sánchez para crear un perfil de mandatario que antagoniza con Trump. Pero también ha roto puentes con un aliado necesario para España.
El deterioro de las relaciones con EE.UU. ocurre en un momento de debilidad de España por la invasión de Ceuta, en una crisis que Sanchez no ha podido controlar. Al mismo tiempo, Marruecos está reforzando más y más su relación con Washington, sobre todo desde que se sumó a los Acuerdos de Abraham de reconocimiento diplomático de Israel a cambio del reconocimiento por parte de EE.UU. de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.
La recepción de EE.UU. no es solo una oportunidad para sacarse una foto con el presidente estadounidense de turno. Es un acto que puede tener mucho peso político. Durante esa recepción es cuando Trump tendrá un aparte con Delcy Rodríguez, la presidenta interina de Venezuela, en uno de los momentos más significativos de esta Asamblea General.
