A las tres de la madrugada, hora local de Kiev, se impuso un régimen de silencio en Oleshki. En esta ciudad del sur de Ucrania permanecen hasta 2.000 civiles atrapados. Desde hace meses la entrega de ayuda humanitaria es casi misión imposible, … así como la salida de sus vecinos de esta localidad asediada por drones y rodeada de minas. Oleshki, situada en la orilla izquierda del Dniéper enfrente de la capital provincial, Jersón, no tiene casi acceso a los suministros básicos de luz o agua. La ciudad era hogar de unas 24.000 personas y ha estado bajo ocupación rusa desde los primeros días de la invasión a gran escala. El deterioro de la situación ante la llegada de los meses de frío ha llevado al papa León XIV y a la primera dama de EE.UU., Melania Trump, a impulsar una tregua que podría durar al menos hasta el sábado.
El defensor del Pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets, informó tres días antes de que el primer paso será retirar las minas de las carreteras. La operación comenzará cuando los primeros paquetes de asistencia humanitaria con agua, medicamentos y comida lleguen hasta los vecinos. La parte rusa se ha comprometido a facilitar la evacuación segura de los civiles. «Como jefe del equipo negociador ucraniano, confirmo que el lado ucraniano está cumpliendo con sus compromisos. Los acuerdos se alcanzaron durante las negociaciones con Yana Lantratova, jefa del equipo negociador ruso», informó Lubinets a través de su cuenta de X este martes.
El pasado 16 de octubre, el papa León XIV mantuvo una conversación telefónica con el presidente de la Federación Rusa, Vladímir Putin, para pedir una tregua en Oleshki. El pontífice hizo un llamamiento para «permitir la entrega de alimentos y asistencia médica, y la evacuación voluntaria y segura de la población civil», reza el comunicado del Vaticano.
Una semana después, la Casa Blanca anunció el alto el fuego local mediado por Melania Trump. «La situación en Oleshki es crítica. Oleshki es una ciudad de primera línea de guerra al borde del desastre. La población que queda en Oleshki está compuesta principalmente por ancianos que necesitan urgentemente atención médica, medicinas, alimentos y agua potable», declaró la primera dama durante el anuncio.
A la media hora del inicio de la tregua, Rusia lanzó su segunda oleada de misiles balísticos contra Kiev. Las explosiones comenzaron alrededor de las tres y media de la madrugada tras un primer bombardeo en la noche del 26 de octubre.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo que se habían lanzado hasta 16 misiles balísticos y más de 280 drones. El país en guerra afronta bombardeos rusos constantes mientras sus defensas aéreas están bajo mínimos.
Zelenski destaca que «los retrasos artificiales y prolongados en la entrega de paquetes de interceptores para los sistemas Patriot y NASAMS, que lamentablemente han ocurrido recientemente, están ayudando directamente a Rusia a lograr los objetivos de su campaña terrorista». El líder del país invadido asegura que desde hace un mes están esperando la autorización del secretario de Defensa, Pete Hegseth, para recibir estos suministros.
Las fuerzas del Kremlin volvieron a atacar el puente sur de Kiev, una de las vías que conectan las dos orillas de la capital ucraniana y por la que transitan cada día miles de personas. Las autoridades locales informaron de problemas en el funcionamiento del metro tras los impactos en una de las estaciones. Los misiles lanzados por Rusia golpearon también el campus universitario. Zelenski afirma que cuando los servicios de emergencias acudieron a la zona, las fuerzas del Kremlin volvieron a atacar. Al menos 12 personas resultaron heridas y una mujer falleció.
La policía ha informado de daños en edificios residenciales, centros médicos, tranvías y vehículos. Según el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko, nueve profesionales de la medicina han tenido que ser hospitalizados. El Servicio Estatal de Emergencias cifra en 15 los heridos hasta el momento.
Zelenski declaró que, además del bombardeo contra Kiev, se habían registrado ataques en Vinnytsia, Zaporiyia, Dnipro, Járkov, Odesa, Chernihiv, Sumy, Donetsk, Jersón y Chernivtsi. «Casi en todas partes, los objetivos de Rusia fueron el sector energético, la logística y la infraestructura urbana ordinaria».
Un informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania de la ONU publicado este lunes concluye que la ofensiva rusa contra el sector energético ucraniano constituye crímenes de guerra.
