Saber que la Casa Blanca ha propuesto a Viktor Orbán como sustituto de Guterres al frente de la UNO y como mediador en las negociaciones de paz para Ucrania, según ‘The Wall Street Journal’, ha sentado como una patada en el estómago de … Europa, muy particularmente en Hungría. Tanto es así, que fuentes de Bruselas sugieren que se toparía con un previsible veto europeo.
Su trayectoria, marcada por el nacionalismo, el conservadurismo y la defensa de la soberanía nacional, en detrimento de los organismos internacionales, ha abierto una dolorosa cuña en los límites del Estado de derecho, el futuro de la integración europea y las relaciones de la Unión Europea (UE) con Rusia. En 2018, en una entrevista en Radio Kosuth, declaró que los políticos de la ONU eran «políticos fracasados en casa que acudían a Naciones Unidas con ambiciones personales aberrantes».
Al que sí parece gustarle la idea es a su amigo Putin. El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Alexander Alimov, ha celebrado la candidatura desde Moscú y ha animado a Orbán a presentarla cuanto antes. «Claro que sí, no hay restricciones, no excluimos la aparición de otros candidatos», ha respondido al planteamiento. Washington cree que tanto Rusia como China apoyarían a Orbán, por lo que podría ser el candidato conjunto de las tres grandes potencias.
Su admiración declarada por Donald Trump, su cercanía personal con Vladímir Putin y sus frecuentes desacuerdos con las instituciones europeas constituyeron los elementos centrales de la estrategia internacional de Orbán, durante los 16 años que estuvo al frente del gobierno de Budapest. Desde ese cargo declaró a Ucrania como «enemigo número uno de Hungría».
Esta animadversión al gobierno de Kiev bastaría para descartarlo como mediador en las conversaciones de paz, para las que Europa tiene su propio candidato en caso de ser finalmente invitada a sentarse a la mesa de negociación. Ni Ursula von der Leyen, ni António Costa ni Kaja Kallas son jefes de Estado y de gobierno, por lo que Trump y Putin no los reconocen como interlocutores. Desde Bruselas, lo ideal sería que las principales naciones Alemania, Francia y Gran Bretaña aparezcan allí como un trío.
El alemán Friedrich Merz, sin embargo, disgustaría tanto a Putin como a Trump. El argumento en contra de Macron es que su mandato termina en seis meses y el británico Andy Burnham ni siquiera pertenece a la UE. Todas las miradas en Bruselas, por lo tanto, están puestas en el presidente finlandés Alexander Stubb. De todos los líderes de la UE, tiene las mejores relaciones personales con Trump, es reconocido por el Kremlin y, como político finlandés, cuenta con muchos años de conocimiento y experiencia en relación con Rusia, dado que ambos países están conectados por una frontera de más de mil kilómetros.
Un cargo en la FIFA
Pero más que mediar en la paz para Ucrania, a Orbán le interesa el cargo en la ONU. El periodista de investigación Szabolcs Panyi ya escribió a finales de mayo en el boletín de VSquare que los círculos MAGA estaban buscando para Orbán un alto cargo en el que el contenido exacto del puesto sería menos importante que la inmunidad diplomática asociada. En agosto, se habló sobre un posible cargo de la FIFA que el jefe de prensa de Fidesz, Bertalan Havasi, calificó de ‘fake news’. La lista de investigaciones abiertas desde su desalojo del poder, la pasada primavera, aumenta con los meses.
La lista de investigaciones abiertas desde el desalojo de Orbán del poder, la pasada primavera, aumenta con los meses
En marzo de 2026, las autoridades húngaras interceptaron vehículos que transportaban dinero y oro pertenecientes a una operación bancaria ucraniana y documentos citados por el medio húngaro Telex apuntan a que Orbán pudo participar en la decisión de interceptar el convoy y quedarse con el contenido. Presuntas pérdidas y abusos relacionados con la gestión de fondos del antiguo gobernador del banco central, György Matolcsy, unos 1.380 millones de euros, apuntan también al entorno de Orbán.
Malversación y sobornos
Tras la victoria electoral de Péter Magyar del pasado mes de abril, las nuevas autoridades han emprendido investigaciones sobre irregularidades y redes económicas relacionadas con la anterior Administración, como malversación de fondos culturales y supuestos sobornos en contratos públicos. También se han examinado operaciones patrimoniales vinculadas a empresarios próximos al antiguo poder.
La sección 19 de la Convención sobre Prerrogativas e Inmunidades de las Naciones Unidas concede al secretario general los privilegios e inmunidades de los enviados diplomáticos conforme al derecho internacional, lo que permitiría a Orbán librarse de los posibles juicios. Para ello, debería colocarse al frente de una organización que despreció reiteradamente y desde la que podría, sin embargo, impulsar el modelo que él mismo ha denominado «democracia iliberal».
Este concepto expresa su rechazo a la idea de que las democracias deban adoptar necesariamente una concepción liberal centrada en los derechos individuales, el pluralismo institucional y los contrapesos al poder ejecutivo.
