El embajador alemán en Moscú, Alexander Graf Lambsdorff, estaba ya haciendo las maletas. Su misión en Rusia terminaba este lunes y se ocupaba ya solamente de la transferencia a su sucesor cuando recibió una citación para presentarse urgentemente ante el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso … . En esa reunión, las autoridades rusas acusaron a Berlín de estar implicado en ataques ucranianos contra infraestructuras civiles en Rusia, según el comunicado emitido por el Kremlin.
Lambsdorff, que ha criticado repetidamente ante el Gobierno ruso la guerra de agresión contra Ucrania, ha abandonado este martes la capital rusa para asumir su nuevo cargo como embajador en Israel, donde sustituirá al que fuera portavoz del gobierno de Merkel, Stefen Seibert, que ha ocupado el cargo estos últimos años. Alemania envía a Moscú a Clemens von Goetze, que se traslada desde la Embajada de México y que tomará las riendas en un contexto de alta tensión entre los gobiernos ruso y alemán.
Lambsdorff ya había sido citado por el Ministerio de Exteriores ruso el pasado mes de abril, debido a supuestos contactos de políticos alemanes con organizaciones terroristas. El Ministerio de Asuntos Exteriores alemán calificó aquella convocatoria como una «medida completamente infundada». El embajador ruso también fue citado el lunes al Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín debido a graves ciberataques atribuidos al servicio de inteligencia nacional ruso (FSB).
Desde el inicio de la guerra, Alemania ha transferido a Ucrania ayuda militar por valor de unos 55.000 millones de euros, especialmente carros de combate Leopard 2 y Leopard 1, Marder y sistemas Patriot e IRIS T, además de artillería, munición, vehículos, sistemas de defensa aérea y entrenamiento. Unos 24.000 soldados ucranianos se han formado en Alemania antes de ser enviados al frente. Putin considera esta ayuda un comportamiento hostil hacia Rusia.
Además del Parlamento alemán y varias sedes del Gobierno, han sido objeto de ataques informáticos rusos. También el fabricante de motores y proveedor de armas 3W Professional de Hanau y la empresa armamentística Airlogix de Múnich. Los recientes planes acordados con Ucrania para ampliar la producción de drones junto con socios europeos constituyen un «paso deliberado que conduce a una fuerte escalada de la situación militar y política en todo el continente europeo», según el embajador ruso Sergei Nechayev.
«El Gobierno alemán no tolerará las torpes tácticas de intimidación rusas. La convocatoria del embajador es solo una pieza del mosaico en la defensa cada vez más interconectada de Alemania contra la influencia y el sabotaje rusos. Los países y empresas implicados deberían ver la publicación como una señal de que su trabajo por la seguridad europea está demostrando ser exitoso», ha declarado el portavoz de Exteriores de la Unión Cristianodemócrata (CDU) Jürgen Hardt.
Pero el hecho de que Moscú identifique a Alemania como enemigo tiene una clara repercusión en la política alemana. Muchos votantes no desean ese grado de enemistad con la potencia oriental. Las encuestas señalan un creciente respaldo al partido de ultraderecha y prorruso Alternativa para Alemania (AfD), que defiende posturas antieuropeas y desea que su país guarde una posición equilibrada entre Estados Unidos y Rusia, sin enfrentarse a ninguno de estos dos países.
Rusia apunta sus armas hacia objetivos alemanes
Las maniobras militares que Rusia realiza en el mar Báltico tienen como supuesto objetivo el ataque a puntos de Alemania como Berlín, Múnich o la base militar de Ramstein, en Renania-Palatinado, cuartel general de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. en Europa y el principal centro neurálgico de la OTAN. El expresidente ruso Dmitry Medvedev, cercano a Putin, acusa reiteradamente a Alemania de militarismo y de deseo de venganza por su derrota en la Segunda Guerra Mundial, además de cuestionar el mismo derecho de la Alemania reunificada a existir.
Medvedev alega que nunca se ha celebrado un referéndum sobre la reunificación, por lo que es legalmente cuestionable, y que Berlín ha violado el Tratado Dos Más Cuatro, al abrir un cuartel general táctico marítimo en Rostock, lo que a su juicio convierte en no válido el tratado que regula la unidad alemana. Desde 2024, tras la apertura del Estado Mayor Naval Báltico del CTF, Moscú se ha quejado a través de sus embajadores de que Alemania socava la prohibición de la expansión de la infraestructura militar de la OTAN hacia el este.
