Las elecciones regionales de este domingo en Berlín y en Mecklemburgo-Pomerania Occidental podrían ser la puntilla de Merz. En Berlín, la Unión Cristianodemócrata (CDU) puede perder el Gobierno en favor de La Izquierda y en Schwerin las encuestas dan ganador a AfD con el 37% de los votos.
En su única intervención de campaña, Merz defendió tanto las duras reformas estructurales puestas en marcha como un cordón sanitario que considera imprescindible para la política alemana. «Con la historia de nuestro país, sencillamente no entiendo que ciertas cosas vuelvan a pasar», ha confesado en el mitin. «Ese es precisamente el problema, que no entiende, que sigue en la República Federal y esta es una nueva Alemania», zanja Jan Feischhauer, autor de ‘Entre los izquierdistas. De alguien que accidentalmente se volvió conservador’.
Merz ha recibido desde dentro de su partido feroces críticas y peticiones de dimisión en los últimos días. Los presidentes regionales de la CDU han tenido que salir a defender al canciller, pero ya han pasado muchos días de rumores y se han escrito ríos de tinta sobre un posible relevo. Unos momentos en los que Merz ha soportado en silencio y solitario el chaparrón.
Merz no viajará a Nueva York
La situación es tan crítica que el canciller alemán ha cancelado su viaje a Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de la ONU, abandonando así años de trabajo diplomático con los que buscaba incluir a Alemania en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, opta por seguir personalmente y sobre el terreno unas elecciones regionales en las que votan 2,6 y 0,9 millones de electores respectivamente. Decir adiós a tal calendario internacional hace que ya no pueda ser siquiera apodado ‘Canciller de Exteriores’, como le llamaban al principio de su legislatura.
«Con la historia de nuestro país, sencillamente no entiendo que ciertas cosas vuelvan a pasar»
Friedrich Merz
Canciller de Alemania
«A pesar de todas las críticas, estamos devolviendo a Alemania al camino del crecimiento. Un 1,3% del PIB para este año puede parecer trivial, pero son 60.000 millones de euros y es sólo el principio», ha dicho sobre sus logros económicos. Se ha referido a la creación récord de empresas, al repunte de las exportaciones y la confianza empresarial, así como a los salarios, que han crecido por encima de la inflación. «Ese es el camino y por ahí tenemos que seguir», ha dicho.
Aun así, sus argumentos parecen caer en saco roto para los votantes. «El problema es que sólo AfD parece entender lo que cuesta en este país sacar una familia adelante y lo que queda del salario a final de mes, te absorbe la vida», dice una educadora que decide pasar por alto la pantalla gigante instalada en la Casa Konrad Adenauer. Sin embargo, prefiere acudir a un acto que se celebra en la Embajada de México. «Voté a la CDU en las pasadas elecciones de Berlín porque era necesario un cambio, pero sigo igual de agotada y sólo conozco al alcalde por lo que no ha hecho», se queja.
Candidato desconocido en Berlín
A Merz no le ha acompañado la suerte. Kai Wegner, tras sólo una legislatura al frente de la capital alemana representando a CDU, ha decidido no volver a presentarse. Su nombre está ligado al apagón del pasado enero, que dejó a 100.000 personas sin electricidad con temperaturas de bajo cero. En las primeras horas de la crisis, Wegner se marchó a jugar un partido de tenis con la ministra regional de Educación, Katharina Günther-Wünsch, una decisión que los berlineses todavía no le han perdonado.
Sólo un mes antes de las elecciones retiró su candidatura y recogió el testigo Stefan Evers, un desconocido de aspecto apacible que se enfrenta a la gran propuesta de La Izquierda para el problema de la vivienda: crear una autoridad que actúe contra los alquileres abusivos, los apartamentos turísticos ilegales, el alquiler de viviendas amuebladas fuera de la ley o la expropiación de 220.000 viviendas en manos de grandes grupos inmobiliarios.
Este enfoque populista convence a la adocenada escena «antifa» de Berlín y La Izquierda empata con la CDU en las encuestas con un pronóstico del 20% de las papeletas. Con el cordón sanitario activo, los conservadores no tienen posibilidades, pero Merz insiste en que se trata de una cuestión de principios que va más allá de cualquier estrategia pragmática y que marca distancias tanto con la extrema derecha como con la extrema izquierda.
«Alemania es un país de inmigrantes y seguirá siéndolo. La xenofobia no tiene cabida en nuestra nación», ha enfatizado. «Sin los muchos inmigrantes que trabajan en Alemania, bastantes hospitales no funcionarían», ha declarado. No obstante, Merz ha precisado que Alemania necesita la inmigración «en el mercado de trabajo y no en los sistemas sociales». El ministro de Interior, Alexander Dobrindt, comentó sobre las medidas del flujo irregular de inmigrantes y aseguró que «la peor forma de xenofobia es el antisemitismo».
«Alemania es un país de inmigrantes y seguirá siéndolo. La xenofobia no tiene cabida en nuestra nación»
Friedrich Merz
Canciller de Alemania
Merz se refería así a la situación de inseguridad en la que muchos judíos vuelven a vivir en la capital alemana desde el ataque de Hamás a Israel de octubre de 2023. Por ese motivo, ha llamado a hacer «todo lo necesario para garantizar que la comunidad judía se sienta segura». Un guiño contra la extrema izquierda, que apoya ampliamente el movimiento palestino antiisraelí. En un reciente acto electoral de La Izquierda, un rapero hizo un llamamiento para matar a soldados israelíes.
