El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió este jueves a sus socios europeos que sueñen en grande y apuesten por el sector espacial. Ha defendido que la Unión Europea y los gobiernos de los 27 deben tomar medidas e impulsar las inversiones necesarias para que … el Viejo Continente haga realidad la próxima década un avance científico, que hasta ahora se le resiste: lanzar una nave espacial fabricada en Europa y con astronautas franceses, alemanes o de otros países del continente.
«Europa tiene que demostrar su ambición con las expediciones habitadas. Así que espero que dentro de diez años despegue desde la base de Kourou —en la Guayana Francesa (Suramérica)— la primera cápsula europea con astronautas» del Viejo Continente y de otras naciones, ha asegurado Macron durante la primera edición de la cumbre espacial en París. Además, ha expresado su voluntad de que un vehículo no tripulado fabricado por la industria continental se amarre en la Agencia Espacial Internacional antes de finales de 2028, y que el aterrizador lunar europeo llegue a la Luna antes de 2032.
Su defensa entusiasta del sector espacial ha marcado su principal intervención en la cumbre en el Grand Palais, donde se han reunido representantes de 90 países, la mayoría de ellos ministros o cargos menores. Como dejará su cargo en mayo del año que viene —debido al tope constitucional de dos mandatos—, Macron probablemente no estará en el Elíseo cuando se concreten estos logros científicos. A pesar de haber fijado objetivos ambiciosos para la UE, su discurso se ha centrado en defender una serie de principios. Tampoco ha incluido medidas concretas de gran relevancia.
Una oportunidad inédita
«Espero que digan en la próxima década que la Europa espacial ha cumplido con su palabra», ha añadido. Su objetivo del lanzamiento de una nave habitada no es un mero deseo propio de una carta a los Reyes Magos. El Viejo Continente «dispone actualmente de una oportunidad inédita para dotarse finalmente de su propio vehículo», afirmaba recientemente en el diario ‘Le Monde’ el periodista Stéphane Lauer, buen conocedor de la industria espacial. La coyuntura actual, en que la NASA depende de SpaceX de Elon Musk y hay un interés creciente de los inversores privados europeos por el espacio, resulta propicia para hacer realidad este proyecto. París tendría probablemente un papel preponderante, al disponer de la base espacial de la Guayana Francesa.
De hecho, la cumbre en el monumental Grand Palais, lastrada por la ausencia de las dos principales empresas estadounidenses (SpaceX y Blue Origin), que rechazaron la invitación, tiene lugar pocos días después de que la empresa alemana Isar lanzara el pasado fin de semana su primer cohete espacial no tripulado desde Noruega. Fue la primera vez que un lanzamiento espacial de ese tipo se producía desde la Europa continental. Ante el riesgo de una competencia fratricida entre empresas francesas y alemanas, Macron ha pedido a la UE que regule los lanzamientos de satélites, fundamentales para las telecomunicaciones, y fije un precio para las puestas en órbita.
«Si Europa no actúa conjuntamente (…), no podrá ser competitiva», ha advertido el jefe del Estado galo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha insistido en un mensaje parecido: «Ningún país puede construir únicamente con sus capacidades. El tamaño continental es el ideal». Tampoco hubo grandes anuncios durante su intervención y esta se centró en subrayar la importancia del sector espacial para las telecomunicaciones, luchar contra las catástrofes climáticas y las guerras del presente. «Como hemos visto en Ucrania —donde el satélite Starlink de SpaceX resulta fundamental—, lo que sucede en la órbita es esencial para nuestra seguridad», ha recordado.
«Como hemos visto en Ucrania -donde el satélite Starlink de SpaceX resulta fundamental-, lo que sucede en la órbita es esencial para nuestra seguridad»
Ursula von der Leyen
Presidenta de la Comisión Europea
Junto con Macron, la presidenta de la Comisión ha sido la dirigente de mayor peso presente en la cumbre. Además de la ausencia de políticos y empresas norteamericanas, la cita ha sufrido la ausencia del canciller alemán, Friedrich Merz, aunque inicialmente debía copresidirla. Y ha contado con pocos jefes de Gobierno de la UE, como el finlandés Alexander Stubb o el griego Kyriakos Mitsotakis. Pese a la relevancia actual del sector espacial, este encuentro internacional en París ha quedado algo descafeinado.
