Mientras Francia arde a manos de los estudiantes que protestan a lo largo y ancho del país desde hace un mes, el presidente galo, Emmanuel Macron, ha anunciado este domingo en un mensaje a la nación una serie de acciones para tratar de frenar … los disturbios. Estas providencias contemplan que los prefectos y los alcaldes lleguen incluso a «prohibir ciertas reuniones» y a aplicar «las medidas que sean necesarias» para combatir de manera «intratable» a los «alborotadores».
Macron ha detallado que los prefectos, el equivalente al subdelegado del Gobierno provincial en España, tomarán con los alcaldes decisiones sobre cómo poner fin a los disturbios y proteger «ciudades, edificios públicos y negocios». En este sentido, les ha pedido que respondan «por todos los medios», «incluso prohibiendo ciertas reuniones cuando sea necesario».
Macron ha condenado así la «violencia desenfrenada» y ha subrayado que «nada la justifica». «Esta noche todos sentimos ira y vergüenza», ha afirmado en un discurso televisado en el que ha prometido «mano dura» y en el que ha afirmado que «quienes han saqueado deben pagar por sus crímenes».
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