Bolojan ha liderado un Gobierno minoritario desde finales de abril, cuando sus socios socialdemócratas abandonaron la coalición de cuatro partidos como reacción a las abultadas pérdidas que registraban en las encuestas por estar apoyando las medidas para reducir el déficit. Las medidas de austeridad han afectado a sus votantes y redes de clientelismo, mientras crecía el apoyo popular hacia la extrema derecha.
«¿Alguien puede decir cómo funcionará Rumanía a partir de mañana, tiene alguien algún plan?» ha preguntado Bolojan a los diputados rumanos durante el debate parlamentario. «Los rumanos entenderán que se puede gobernar de forma diferente, con respeto al dinero público, y no se puede deshacer eso», les ha augurado un mal negocio a largo plazo.
Las próximas elecciones parlamentarias de Rumanía no están previstas hasta 2028. Nunca ha celebrado este país elecciones anticipadas y los analistas coinciden en que la probabilidad de que ocurra ahora es baja, ya que la oposición de AUR lidera en las encuestas de opinión y a ninguno de los partidos establecidos le conviene esa convocatoria anticipada.
El presidente de Rumanía, el centrista Nicusor Dan, que nomina al primer ministro, deberá invitar a los partidos a negociar y a intentar reconstruir la coalición proeuropea de cuatro partidos bajo un nuevo liderazgo, un nuevo primer ministro que podría salir de los liberales de Bolojan o buscarse en el ámbito científico o académico, como tecnócrata reputado que suscite consenso.
El partido de Bolojan, sin embargo, ha descartado por el momento volver a colaborar de nuevo con los socialdemócratas. «Hay vida después de la moción de censura», ha mostrado su confianza el líder del PSD, Sorin Grindeano, al finalizar la sesión parlamentaria, «queremos mantener esta coalición en términos generales». El viceprimer ministro liberal, Catalin Predoiu, ha sugerido que su partido «debe dejar abiertas sus opciones».
