Hay niños rusos que no conocen otro mundo que no sea el de su patria en guerra, que se prolonga desde hace más de cuatro años. El conflicto es contra un país muy cercano, que muchos ciudadanos ven como un pueblo hermano. Según los postulados … del ‘putinismo’, la culpa de esta crisis es de Occidente y esas ideas se esgrimen en todas las esferas de la sociedad. En las aulas no es una excepción.
Este martes es la primera jornada de clase en el gigante euroasiático y, como en muchos Estados exsoviéticos, se suele celebrar el Día del Conocimiento, durante el cual los alumnos conocen a sus compañeros y profesores. Unos 17,8 millones de jóvenes se sientan en los pupitres de los colegios e institutos. De ellos, un millón y medio ingresan ahora en la educación elemental. Una destacada representación militar de gala ha estado en la ceremonia celebrada en Moscú para darles la bienvenida.
Otros cinco millones de rusos estudian en las universidades y una cifra similar, cuatro millones, se reparte en los centros de formación técnica. Los ‘niños de la guerra’, en cambio, toman contacto por primera vez con el jardín de infancia, al que suele accederse con tres años, aunque hay excepciones que adelantan la entrada a los 18 meses de edad.
Es una fecha tradicionalmente alegre, en la que los padres dan regalos a los docentes y les desean lo mejor. Sin embargo este año, como en los pasados cuatro, gana espacio la exaltación patriótica y la formación militar, tal y como se expresa en el currículo académico del Gobierno.
En el temario de las clases está cada vez más presente el amor por el país y menos las lenguas extranjeras, que pierden un 20% de sus horas lectivas. Porque lo que quiere el Kremlin es que el bloque ‘Conversaciones sobre lo importante’ sea la pauta para los menores de edad. Esta hora lectiva no tiene exámenes y en ella se tratan solamente contenidos ideológicos. El Gobierno la extiende por primera vez a los jardines de infancia en forma de «juegos amables».
Más novedades. Los adolescentes afrontan, un curso más, el reemplazo de la asignatura ‘Seguridad Vial y Primeros Auxilios’ por ‘Fundamentos de Seguridad y Defensa de la Patria’, vigente desde 2024 en Secundaria.
La asignatura sufre nuevos cambios en esta temporada. Hasta ahora, el 20% de la materia se dedicaba a la instrucción militar y el 80% comprendía lecciones sobre primeros auxilios y prevención de accidentes. En 2026-2027, la parte relacionada con el ejército aumenta hasta el 50%. Enseña nociones sobre tácticas de combate, manejo práctico de armas automáticas, supervivencia en zonas de combate y pilotaje de drones, entre otros aspectos.
También se empezará a impartir ‘Cultura Espiritual y Moral de Rusia’. Según las autoridades nacionales, lo que busca la asignatura es «moldear la cosmovisión de los niños basándose en los valores tradicionales rusos». El Ministerio de Educación la concentrará en los niveles de 11 a 13 años de edad. Las clases darán cabida, además, a las biografías de figuras relevantes del país en sectores como la política, la ciencia y la cultura, así como a los héroes de la guerra contra Ucrania.
Futuro nacionalista
Ya en el pasado curso se ofrecía a los estudiantes textos con frases como «uno no se convierte en patriota simplemente proclamando consignas», «las personas genuinamente patriotas están preparadas para defender su patria con un arma en la mano» o «la felicidad de la patria vale más que la vida». Todas ellas buscan que las generaciones más jóvenes sean fervientes defensoras de su país y partidarias del actual Gobierno. Lo que no sucede ahora, cuando el creciente desapego inquieta a las autoridades.
Mientras la tercera edad y la población de mediana edad suelen consumir los medios estatales y comulgar con los postulados del Kremlin, los rusos que tienen entre 20 y 35 años son los más críticos con el poder. Ellos han sido los que vivieron la tímida apertura del país de los años 90 y crecieron admirando a Occidente; muchos tenían la esperanza de vivir en una democracia cuando fueran adultos.
Una profesora de Moscú, que prefiere ocultar su identidad, culpa a las enseñanzas anteriores de estos deseos. «Por culpa de la educación que recibieron estas generaciones, Rusia está como está», exclama en declaraciones a este periódico. La docente insiste en que «es muy importante que (los alumnos) crezcan con los valores tradicionales y listos para defender la patria». Su opinión está notablemente extendida entre los enseñantes rusos.
Revisión histórica
Los libros de Historia general para los adolescentes de entre 13 y 15 años constituyen un foco de polémica. Están supervisados por Vladímir Medinski, exministro de Cultura y actual asesor del presidente Putin, que es conocido en el mundo académico por su falta de rigor. En 2017 las autoridades recomendaron revocarle el doctorado porque sus investigaciones eran poco académicas e ignoraba las fuentes que le contradecían. Previamente, en 2012, se le acusó de plagiar su tesis doctoral.
Él, en su defensa, argumentó que «los intereses nacionales de Rusia crean un estándar absoluto de la verdad». Los historiadores consideraron en 2017 que esta visión del político antepone la propaganda y el patriotismo ideológico al rigor de la verdad científica. Su libro ‘Mitos de la URSS 1939-45’ fue tildado de obra sin sentido y ‘agit-prop’ por autores como Alekséi Isaev, un reputado historiador militar.
Medios rusos como ‘Vedomosti’ también han publicado artículos que señalan las modificaciones en el programa de Historia. Este curso se pone más énfasis en la colonización y el esclavismo, en los que naciones como el Reino Unido y Estados Unidos han tenido un activo papel. Sin embargo, se quita importancia a las anexiones de Siberia, que se explican como acuerdos y no como conquistas. La materia usa la expresión «El avance hacia el encuentro del sol» y evita mencionar los combates contra los nativos.
