El programa electoral de Alternativa para Alemania (AfD) contempla desde el retorno al carbón y a la energía nuclear hasta la salida de Alemania del euro, pasando por la nacionalización de sectores estratégicos como la industria pesada, química y transporte y una reorganización fiscal que … eleve los impuestos sobre patrimonio y ponga freno al «capitalismo financiero global» y a la influencia de los inversores internacionales, a los que sus candidatos denominan «langostas». No es de extrañar, por tanto, que desde la economía alemana se haya visto con preocupación su posible llegada al poder.
Incluso durante la jornada electoral, el CEO de Siemens, Christian Bruch, advirtió este domingo que el escenario de una victoria electoral de AfD era a sus ojos «absolutamente crítico». «Nuestra empresa y nuestros puestos de trabajo en Alemania dependen de que exportemos, de que atraigamos a profesionales internacionales al país y de que los inversores extranjeros puedan confiar en la estabilidad política. Si esto no ocurre, Alemania sale perjudicada como plaza económica», auguró las consecuencias más inmediatas.
El presidente del Instituto Leibniz de Investigación Económica de Halle (IWH), Reint Gropp, ha calculado que Sajonia-Anhalt podría sufrir un descenso en el crecimiento económico de entre medio punto porcentual y un uno por ciento del PIB al año. «Las políticas xenófobas son malas para la economía». Pero, tras reiteradas críticas al programa económico y advertencias contra el voto a AfD, la economía alemana está girando y adoptando una posición más pragmática, orientada a aceptar y reorientar las posiciones al nuevo escenario político, en el que la extrema derecha se dispone a ocupar cargos públicos y administraciones, tanto a escala regional como federal.
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Elecciones en el estado de Sajonia-Anhalt
Lo que sucede este domingo en Sajonia Anhalt podría extenderse con facilidad a buena parte del territorio alemán. Las encuestas coinciden en que, si hoy hubiera elecciones en Alemania, AfD ganaría con el 28% de los votos y no sería posible formar un gobierno sin este partido, debido a la pérdida de votos del resto. La Unión Cristianodemócrata (CDU), obtendría un 21,5%; Los Verdes un 14,2% y los socialdemócratas del SPD un escueto 12,2%. El férreo «cortafuegos» que hasta ahora ha mantenido el resto de los partidos ante AfD sería sometido a una gran presión y podría derivar incluso en parálisis política.
Las encuestas coinciden en que, si hoy hubiera elecciones en Alemania, AfD ganaría con el 28% de los votos y no sería posible formar un gobierno sin este partido
Ante este panorama, los representantes de la industria comienzan a trabajar con el hecho factible de instituciones gobernadas por AfD con las que las empresas tendrán que relacionarse. «La patronal es un grupo de interés, no un centro de educación política de adultos», ha lanzado recientemente Steffen Kampeter, director general de la Confederación de Asociaciones de Empleadores Alemanes (BDA), en un tono impensable hace sólo unos meses en Alemania. La primera en girar públicamente fue Marie-Christine Ostermann, jefa de losEmprendedores Familiares, que en primavera levantó la prohibición formal del contacto e invitó a varios diputados de AfD a una velada de asociación.
Como reacción, Deutsche Bank retiró entonces sus salas de Berlín para el evento a la asociación, y miembros destacados como la cadena de farmacias Rossmann abandonaron la asociación, sometida a presión en las redes sociales. Ostermann terminó pidiendo perdón públicamente y se distanció de su propia iniciativa, aunque siguió manteniendo que «la indignación, por sí sola, ya no tiene más recorrido como estrategia política« y advirtiendo que «será necesario hacer algo más que aislar a una cuarta parte del electorado alemán».
