Los demócratas, que aspiran a recuperar al menos una de las dos cámaras del Congreso en las elecciones de noviembre, han lanzado una ofensiva contra los acuerdos petroleros de Donald Trump en Venezuela. Exigen conocer el destino de al menos 13.000 millones de dólares … de ingresos venezolanos bajo gestión estadounidense y aclarar si la Administración Trump presionó a gobiernos extranjeros para cerrar las investigaciones contra Alejandro Betancourt, el empresario venezolano elegido como socio. Si obtienen la mayoría, en enero podrían convertir esos requerimientos en investigaciones parlamentarias con capacidad para reclamar documentos y testimonios mediante citaciones obligatorias.
La actuación de la Administración en favor de Betancourt ocupa un lugar central en la carta que los representantes Robert Garcia, Gregory Meeks y Jared Huffman enviaron el 17 de septiembre al secretario de Estado, Marco Rubio, y al fiscal general, Todd Blanche. Los tres son los principales demócratas de las comisiones de Supervisión, Exteriores y Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.
«Exigimos información sobre los pasos que dieron el Departamento de Estado y el Departamento de Justicia para presionar a un Gobierno extranjero», escriben, en referencia a una investigación activa sobre el empresario. Reclaman además que Rubio y Blanche expliquen su participación personal en esas gestiones.
Los diputados señalan contactos de Blanche, de la ex fiscal general Pam Bondi y de Colin McDonald con gobiernos extranjeros para «alentarlos a poner fin a sus investigaciones penales contra el señor Betancourt y permitirle viajar a Estados Unidos». También mencionan la intervención del vicesecretario de Estado, Christopher Landau, ante las autoridades suizas en favor del empresario.
Betancourt está investigado en Suiza y en España, aunque la carta no identifica contactos concretos con las autoridades españolas. El País publicó el 14 de septiembre que la causa de la Audiencia Nacional estaba paralizada por la falta de respuesta estadounidense a una solicitud de cooperación judicial. Según aquella información, España esperaba desde hacía más de nueve meses poder interrogar a cinco testigos condenados en Estados Unidos, y el juez Santiago Pedraz advertía de un nuevo archivo si la respuesta no llegaba antes de diciembre.
Lo publicado sobre España describe, por tanto, una falta de cooperación. Los diputados quieren conocer el alcance de las gestiones que atribuyen a Washington ante gobiernos extranjeros y obtener las comunicaciones que permitan comprobarlas.
La elección de Betancourt como socio añade una dimensión empresarial a esas preguntas. Según el acuerdo descrito en la carta, Estados Unidos tomaría un 35% de North American Blue Energy Partners, NABEP, la compañía dirigida por el venezolano. Los firmantes cuestionan que el empresario pueda actuar como asesor informal e intermediario de la Casa Blanca mientras negocia operaciones en un sector en el que mantiene intereses propios.
Piden los nombres de quienes participaron en las negociaciones, sus funciones y sus conversaciones con los principales responsables de Estado y Justicia. Reclaman también las comunicaciones sobre Betancourt y Mauricio Claver-Carone, que ejerció como intermediario informal de Washington ante Caracas. Quieren reconstruir quién tomó las decisiones y qué papel desempeñaron personas ajenas a la estructura oficial del Gobierno.
El otro frente se dirige al dinero. En otra carta fechada el 16 de septiembre, los senadores Ron Wyden, Elizabeth Warren y Sheldon Whitehouse exigen al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y a Rubio que rindan cuentas sobre los ingresos de los recursos naturales venezolanos que administra Estados Unidos.
«Durante meses, ustedes no han explicado adónde ha ido ese dinero», escriben. Preguntan qué medidas se han adoptado para impedir la apropiación indebida de fondos venezolanos o una «posible corrupción de la Administración Trump» al dirigirlos hacia beneficiarios con conexiones políticas.
Son los senadores los que sitúan en al menos 13.000 millones de dólares los ingresos procedentes de ventas de crudo. Su requerimiento abarca también el oro y otros recursos naturales autorizados por las licencias del Tesoro. No afirman haber demostrado que ese dinero haya desaparecido. Denuncian que carecen de información suficiente para seguir su recorrido.
Por eso solicitan los extractos mensuales desde febrero y los registros de cada transferencia: cuánto se pagó, cuándo, por qué concepto, a qué banco y a quién. En el caso de sociedades, quieren conocer a sus propietarios reales. También piden las solicitudes de gasto presentadas por las autoridades venezolanas y una explicación de cómo cada desembolso contribuyó a beneficiar a la población.
El sistema deja en manos de Washington decisiones sobre fondos que siguen siendo venezolanos. La orden ejecutiva que creó el mecanismo dispone que el Tesoro los mantenga en custodia como propiedad soberana de Venezuela. Según una explicación de Rubio recogida en la carta, Caracas solicita los pagos y la Administración estadounidense conserva la capacidad de autorizarlos.
Los senadores cuestionan qué límites se aplican a esa facultad. Piden a Bessent y Rubio que identifiquen las restricciones constitucionales y legales, más allá de las órdenes presidenciales, que rigen el uso de un dinero que Estados Unidos no posee, pero controla. Les preocupa que esa fórmula permita al Ejecutivo decidir sobre miles de millones de dólares sin la autorización del Congreso.
La carta expone con detalle las prácticas que consideran posibles: «alentando o coaccionando a Venezuela para que solicite determinados pagos o compras», o desembolsando directamente los fondos. Pregunta qué impediría favorecer a empresas con conexiones políticas o «forzar a Venezuela a pagar de más por bienes de compañías específicas cuando existen alternativas menos costosas».
No presentan un contrato en el que hayan acreditado ese sobreprecio. Reclaman los documentos necesarios para saber si hubo competencia entre proveedores, cómo fueron seleccionados y qué comprobaciones se realizaron antes de transferir el dinero.
Las auditorías prometidas son otra de las exigencias. Según los senadores, la Administración anunció revisiones trimestrales y adjudicó a KPMG un contrato de 84 millones de dólares para llevarlas a cabo. «Hasta la fecha no se ha hecho pública ninguna auditoría, ni está claro que se haya realizado alguna», afirman.
Piden el encargo completo a la consultora, los informes que haya entregado y cualquier advertencia sobre blanqueo o financiación ilícita. Quieren saber también cómo se resolvieron esas alertas, si las hubo. La ausencia de informes públicos, sostienen, impide comprobar qué supervisión está recibiendo una operación de esa magnitud.
A ello añaden una decisión del Tesoro que consideran preocupante: el anuncio del 27 de julio de no aplicar durante seis meses la legislación estadounidense contra el blanqueo a determinadas transacciones relacionadas con Venezuela, presentado como una medida de ayuda ante una catástrofe. Los senadores preguntan qué controles se mantienen para evitar que los desembolsos terminen en operaciones ilícitas.
Por ahora, ambos escritos proceden de dirigentes de la minoría y no constituyen conclusiones del Congreso ni citaciones obligatorias. Los representantes dan de plazo hasta el 1 de octubre para recibir información y una sesión explicativa. Los senadores esperan respuestas antes del día 5 del mismo mes.
Una victoria demócrata en noviembre les permitiría ir más lejos. El control de una sola cámara bastaría para dirigir sus comisiones, organizar audiencias y emitir citaciones conforme a las reglas aplicables. Podrían reclamar registros bancarios, contratos y comunicaciones, y pedir a los responsables que explicaran sus decisiones ante los legisladores.
La Administración podría resistirse a entregar determinados documentos, invocar el llamado privilegio ejecutivo y prolongar la disputa en los tribunales. Una mayoría demócrata tampoco anularía automáticamente los acuerdos petroleros, pero sí que cambiaría las condiciones de su supervisión, gracias a la separación de. poderes.
