Los cinco hombres detenidos por el supuesto intento de atentado contra RAF Fairford, la base aérea británica utilizada por las fuerzas estadounidenses en Gloucestershire, han sido puestos en libertad bajo fianza mientras continúa la investigación. Los sospechosos, todos ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años … y residentes en Londres, fueron arrestados en la madrugada del domingo después de que la Policía recibiera, a las 00.45 horas, un aviso sobre tres vehículos sospechosos. Fueron detenidos por presuntos delitos relacionados con explosivos y bajo sospecha de preparación de un acto terrorista.
Laurence Taylor, comisario adjunto de la Policía Metropolitana y máximo responsable de la Policía Antiterrorista británica, insistió en que «esto no significa que la investigación haya terminado». Los cinco, explicó, están sometidos a «condiciones estrictas» que afectan a sus movimientos y a sus contactos con otras personas «mientras exploramos múltiples líneas de investigación».
Una de esas líneas es especialmente sensible. La Policía estudia si detrás de los hechos puede existir un Estado extranjero. Taylor aseguró que los investigadores mantienen «una mente abierta» y examinan el caso «desde todos los ángulos posibles».
Washington ha ido más lejos. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró en una entrevista con Fox News que el episodio constituye «una situación muy grave» y que «claramente implica la mano de un actor extranjero». «Hay algunas cosas que no puedo decir en antena por muchas razones», explicó Rubio, que agradeció la cooperación de las autoridades británicas.
En este contexto, Irán ha quedado en el centro de las especulaciones, debido al papel de Fairford en las operaciones militares estadounidenses y a las advertencias de Teherán de que considera objetivos legítimos las bases utilizadas para atacar su territorio. Sin embargo, la Policía británica no ha atribuido el supuesto complot a Irán y la Embajada iraní en Londres ha rechazado «categóricamente» lo que calificó de especulaciones «infundadas y maliciosas» sobre una posible implicación del país.
El presidente estadounidense, Donald Trump, expresó su sorpresa por la puesta en libertad de los detenidos. «Yo no habría hecho eso», declaró el lunes, aunque destacó la cooperación con las autoridades británicas. Un día antes había afirmado que los sospechosos llevaban «mucho tiempo» bajo vigilancia y que pretendían causar «grandes daños».
Estas declaraciones reflejan una de las principales incógnitas del caso, porque la cronología ofrecida por las autoridades británicas indica que la operación policial comenzó después de recibir una llamada alertando sobre la presencia de los tres vehículos. Según la prensa británica, la intervención no habría sido una operación iniciada a partir de información previa de inteligencia, mientras que fuentes estadounidenses sostienen que Washington y Londres ya cooperaban ante una posible amenaza contra Fairford.
«Algo muy extraño»
Una agricultora de la zona llamó a la Policía después de encontrarse, poco después de la una de la madrugada, con un grupo de hombres con el rostro cubierto cerca de la base. En un mensaje enviado a un grupo vecinal de WhatsApp advirtió de que «algo muy extraño» estaba ocurriendo y de que tres furgonetas blancas bloqueaban una carretera.
Los vehículos desencadenaron una operación de grandes dimensiones en la que participaron policías armados, especialistas forenses y expertos militares en desactivación de explosivos. Más de 80 viviendas de Whelford fueron evacuadas y un amplio perímetro quedó cerrado mientras se examinaban las furgonetas. Los residentes recibieron autorización para regresar el lunes, aunque este martes aún permanece acordonada una zona alrededor de los vehículos.
Sin embargo, según ‘The Times’, los especialistas no encontraron explosivos en las furgonetas, que transportaban varios bidones y estaban rotuladas con el nombre y los datos de una supuesta empresa de distribución de combustible, ‘Fuel 2 You’, aunque no hay pruebas de que se trate de una compañía real. Los investigadores no han precisado qué contenían esos recipientes. El incidente ha llevado a elevar a ‘Charlie’, el segundo nivel de alerta más alto del sistema estadounidense, las medidas de protección en RAF Lakenheath y RAF Mildenhall, otras dos bases británicas utilizadas por Estados Unidos.
