– PHILIPPE STIRNWEISS
BRUSELAS, 16 Sep. (EUROPA PRESS) –
Varias capitales europeas han recibido con sorpresa y dudas la propuesta lanzada este miércoles por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para convertir a Canadá en el «primer miembro asociado» de la Unión Europea, una figura cuyo alcance reconocen desconocer y sobre la que esperan ahora más detalles por parte del Ejecutivo comunitario.
Así lo han trasladado fuentes diplomáticas de varios Estados miembro consultadas por Europa Press, que coinciden en respaldar una mayor cooperación con Canadá, pero admiten que existe incertidumbre sobre qué ha querido plantear exactamente Von der Leyen con el concepto de «miembro asociado» y cómo podría articularse jurídicamente una relación de este tipo.
La iniciativa, según una de esas fuentes, «no fue coordinada previamente» con los Estados miembro, mientras que otras señalan que todavía tendrá que discutirse cómo sería exactamente este nuevo formato de relación con Ottawa e incluso cómo debería denominarse exactamente.
«Significa nada, o lo que quieras que signifique», resume gráficamente otra fuente, que expresa además sus dudas sobre que el equipo de Von der Leyen tenga ya en mente un desarrollo jurídico concreto para materializar la propuesta.
Otras fuentes rebajan el alcance inmediato del anuncio y lo interpretan por ahora como una «ambición», mientras reconocen que los Estados miembro todavía tendrán que «descubrir» qué significa exactamente ser «miembro asociado» de la UE, quizás con una aclaración del propio primer ministro canadiense, Mark Carney, que se dirigirá este jueves ante el pleno de la Eurocámara.
SERÍA NECESARIO REFORMAR LOS TRATADOS DE LA UE
En este sentido, otro diplomático señala que la fórmula no parece poder limitarse a un acuerdo de asociación convencional y plantea interrogantes sobre su encaje en los Tratados y sobre cómo podría implementarse jurídicamente una figura completamente nueva.
Algunas capitales advierten, sin embargo, de la necesidad de gestionar las expectativas sobre lo que realmente puede conseguirse y evitar que las grandes expectativas generadas por el anuncio terminen chocando con las posibilidades reales de integración.
«Hay que manejar las expectativas sobre lo que es posible. Una nueva forma de asociación suena como un titular bonito, pero en realidad 10 Estados miembro no han ratificado aún el acuerdo comercial CETA y otros tres países tampoco han aprobado el Acuerdo de Asociación Estratégica entre la UE y Canadá», han señalado.
También indican que para Canadá puede resultar «un desafío» su integración como «miembro asociado», ya que las exportaciones de su se dirigen principalmente a Estados Unidos, por lo ponen en duda que a Ottawa realmente le interese aproximarse a «los marcos regulatorios de la UE y al mercado interior».
«LA FORMA DE ASOCIACIÓN MÁS ESTRECHA IMAGINABLE»
Tras la intervención de Von der Leyen durante su discurso sobre el Estado de la Unión (SOTEU, por sus siglas en inglés) ante el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), la Comisión Europea ha explicado que, «trabajando en estrecha coordinación» con los Veintisiete y la Eurocámara, espera crear «una nueva forma de asociación que no ha existido hasta ahora».
La idea es construir «la forma de asociación más estrecha imaginable con un socio fuera de Europa, que empezará a tomar forma en la próxima Cumbre UE-Canadá, a finales de octubre, que ofrecerá «la primera oportunidad real de profundizar en estas cuestiones», con el objetivo común de desarrollar «esta ambiciosa agenda con imaginación y energía».
«Tal y como ha expuesto la presidenta Von der Leyen, este nuevo modelo de asociación entre la UE y Canadá abarcará un amplio abanico de ámbitos», ha indicado un portavoz del Ejecutivo comunitario, que ha incluido entre esas medidas la creación de una alianza tecnológica, la integración de Ottawa las bases industriales de defensa o trabajar conjuntamente en energía, materias primas críticas y baterías, y en Inteligencia Artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica, entre otros.
El objetivo final es «desarrollar un espacio común de prosperidad, crecimiento y seguridad económica», así como «establecer las estructuras necesarias» para garantizar que, «cuando trabajemos juntos para abordar los numerosos retos que afrontamos en el incierto mundo actual», se haga «de una manera que sea mutuamente solidaria y que se refuerce mutuamente».
